Milagros Mumenthaler estrena “Las corrientes”: del glamour de los festivales a la quietud interior del cine argentino

A veces el viaje no es entre países, sino entre capas de silencio que separan la apariencia de la verdad.

Buenos Aires, octubre de 2025
La directora argentino-suiza Milagros Mumenthaler regresa al panorama nacional con Las corrientes, una película que condensa su madurez estética y confirma el vigor del nuevo cine latinoamericano dirigido por mujeres. Tras su paso por Toronto, San Sebastián y Busan, la obra llega a salas argentinas con una reputación ganada sin ruido: la de un relato íntimo que se impone por su sutileza.

La protagonista, Lina, es una estilista que a los 34 años parece haber alcanzado estabilidad profesional y emocional. Un viaje inesperado y un reconocimiento internacional la obligan a revisar lo que la fama oculta: la herencia afectiva, la ansiedad silenciosa, el miedo a detenerse. Con ese hilo, Mumenthaler diseña un retrato en el que el lujo visual convive con la vulnerabilidad psicológica. No hay moralejas, solo una deriva que captura lo que se filtra cuando la superficie se agrieta.

En términos narrativos, Las corrientes prolonga el estilo depurado que la realizadora desarrolló en La idea de un lago, pero con mayor precisión emocional. La fotografía, en tonos minerales, convierte cada espacio doméstico en un territorio mental. La música evita el subrayado y se desplaza como respiración contenida. Es cine de texturas y de pausas, más cercano a la observación que al conflicto.

El elenco encabezado por Isabel Aimé González Solá, Esteban Bigliardi y Claudia Sánchez sostiene una tensión actoral discreta. La cámara observa más que invade, y cada gesto parece diseñado para revelar una grieta. La moda, más que un entorno, funciona como metáfora: un mundo que transforma la identidad en vitrina y el cuerpo en discurso.

En Suiza, la crítica cultural ha subrayado la precisión formal de Mumenthaler. El Instituto Suizo de Cultura considera la cinta “una cartografía emocional sobre la modernidad líquida”, mientras que en España, el Festival de San Sebastián la destacó por “su equilibrio entre vulnerabilidad y rigor narrativo”. En América Latina, analistas del Centro de Estudios Cinematográficos de Guadalajara la interpretan como una reflexión sobre el peso invisible del éxito, un tema que resuena en una generación de creadores que cruzan fronteras sin abandonar el arraigo.

Desde el punto de vista industrial, la película es una coproducción entre Argentina y Suiza, con apoyo de fondos europeos de diversidad cinematográfica. Representa una tendencia creciente: la articulación de producciones de autor con alcance global sin sacrificar identidad local. En palabras de productores consultados, Las corrientes se perfila como “una obra de resistencia estética en tiempos de consumo acelerado”.

La dimensión simbólica del film ha sido particularmente comentada en el circuito de festivales. Críticos del British Film Institute observaron que Mumenthaler retoma la tradición de autoras como Lucrecia Martel o Claire Denis, donde lo cotidiano se filtra con una intensidad microscópica. En Asia, el Busan International Film Festival la incluyó entre las diez producciones que reconfiguran la noción de intimidad en el cine contemporáneo.

El estreno local, previsto para mediados de noviembre, adquiere así un doble sentido: devolver a la directora a su territorio de origen y poner al público argentino frente a un espejo menos complaciente. No hay nostalgia ni patriotismo fílmico; hay una mirada que reconoce que el exilio también puede ser emocional.

En una industria dominada por narrativas rápidas, Las corrientes se atreve a suspender el ritmo. Su tiempo dilatado exige atención, y su protagonista encarna el cansancio de quienes intentan sostener perfección en un mundo fragmentado. Esa apuesta puede parecer arriesgada, pero constituye justamente el espacio donde el cine recupera su densidad humana.

La película no busca reconciliación, sino reconocimiento: aceptar que lo invisible también narra. Entre planos de calma aparente, Mumenthaler construye un discurso que trasciende fronteras y que confirma que el nuevo realismo femenino latinoamericano no es militancia ni tendencia, sino lenguaje.

En un país donde las corrientes sociales, políticas y culturales se cruzan con violencia y esperanza, el título adquiere un eco inesperado. Las corrientes que atraviesan la vida de Lina son las mismas que fluyen bajo el propio país: deseo de pertenencia, búsqueda de sentido y esa melancolía productiva que solo el cine puede traducir.

Las corrientes no es solo una película sobre una mujer, sino sobre la posibilidad de escuchar el murmullo del cambio sin miedo a perder el equilibrio.

Lo visible y lo oculto, en contexto. / The visible and the hidden, in context.

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