Miguel Ángel Russo: el adiós de un titán del fútbol argentino

Su última batalla silenciosa apagó una vida consagrada al juego, a la táctica y a la lealtad deportiva.

Buenos Aires, octubre de 2025

Miguel Ángel Russo, uno de los entrenadores más respetados del fútbol argentino, falleció a los 69 años en su domicilio de Buenos Aires. La noticia fue confirmada por Boca Juniors, club con el que alcanzó su mayor gloria como técnico en 2007 al conquistar la Copa Libertadores.

Su carrera fue una de las más extensas y coherentes del fútbol sudamericano. Como jugador, defendió durante más de una década la camiseta de Estudiantes de La Plata, donde se formó y se retiró. En los banquillos dirigió a equipos como Rosario Central, Vélez Sarsfield, San Lorenzo, Millonarios y Cerro Porteño, además de Boca Juniors, con el que tuvo dos ciclos exitosos separados por casi veinte años.

Russo llevaba varios años enfrentando complicaciones de salud derivadas de un cáncer de próstata detectado en 2017. Aun en tratamiento, continuó vinculado al fútbol y regresó a la dirección técnica en 2025, aunque su estado lo obligó a dejar el cargo semanas antes de su fallecimiento. Su última aparición pública había sido en la Bombonera el 21 de septiembre, cuando recibió una ovación que ahora suena como despedida anticipada.

Desde la Asociación del Fútbol Argentino y clubes de toda la región se multiplicaron los mensajes de condolencia. El presidente de la AFA, Claudio Tapia, destacó su “trayectoria ejemplar y su compromiso con los valores del deporte”. En España, Italia y Colombia, medios especializados recordaron su estilo táctico sobrio y su visión estratégica, que influyó en generaciones de técnicos.

Instituciones deportivas como la FIFA y la Confederación Sudamericana de Fútbol subrayaron su legado como símbolo de profesionalismo y humanidad. Analistas de The Guardian y ESPN remarcaron que Russo representó una era de técnicos formadores, más preocupados por construir equipos que por cultivar su propio ego.

Entre los aficionados, la figura de Russo trasciende los colores. Fue el entrenador que devolvió a Boca su espíritu competitivo tras la era Bianchi, el arquitecto que guio a Millonarios al título colombiano y el maestro que siempre hablaba con serenidad, incluso en la derrota. Su forma de entender el fútbol combinaba disciplina, respeto y emoción contenida: una síntesis que hoy se extingue con su partida.

Miguel Ángel Russo deja un vacío en los estadios y en la memoria colectiva de un deporte que pocas veces reconoce la elegancia del silencio. Su huella quedará en cada jugador que aprendió a pensar antes de correr y en cada hincha que entendió que ganar también podía hacerse con nobleza.

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