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Malcolm in the Middle: un regreso más que justo

by Phoenix 24

Ver Malcolm in the Middle en los 2000 significaba que tenías que correr a casa y estar sentado frente a la televisión a una hora específica para no perderte el capítulo de la semana. Significaba desconectarte del mundo y dedicarle toda tu atención a las aventuras de los hermanos Wilkerson, quienes eran expertos en meterse en problemas y en sacar de quicio a sus padres.

A principios del nuevo milenio, el mundo no tenía redes sociales, plataformas de streaming y estrenos nuevos cada semana, pero tenía grandes series que se convirtieron en las compañeras de millones de personas, quienes encontraban un escape en los personajes y las historias que seguían casi como un ritual que se repetía cada semana.

Y sí, Malcolm in the Middle se convirtió en una serie de culto, y en una especie de insignia que te identificaba como un rebelde, un inconforme y alguien que no estaba dispuesto a seguir las reglas ciegamente y sin cuestionar.

Retrato de Justin Berfield Frankie Muniz y Chris Masterson en pijamas

Fue una de las primeras sitcoms que fueron filmadas sin usar risas enlatadas, pero no las necesitaba, porque las carcajadas siempre estaban presentes del otro lado de la televisión, donde niños, adultos y adolescentes veían a Malcolm, un niño brillante e incomprendido interpretado por Frankie Muniz, romper la cuarta pared para darnos algunas claves que permitían entender cómo funcionaba su mente y cómo lidiaba con las situaciones cotidianas que marcaban su vida.

Durante 7 temporadas, la serie ganadora del Emmy nos abrió una ventana para observar la vida de una familia americana tradicional, donde los hermanos pelean, los padres tratan de mantener el orden, en medio de ropa tirada por todos lados y platos sucios, y eso, extrañamente, nos hacía sentir bien y menos solos, o tal vez menos extraños.

El final de Malcolm in the Middle fue agridulce. Malcolm y sus hermanos finalmente se graduaron y salieron de casa, pero con eso llegó también el fin de una era y una despedida que no solo dejó un hueco en la televisión, sino también en los corazones de millones de personas que crecieron de la mano de los Wilkerson y que incluso aprendieron a comprender sus propias diferencias y peculiaridades al ver cómo ellos abrazaban las suyas y las disfrutaban.

Retrato de Justin Berfield Frankie Muniz y Chris Masterson posando de pie en una cama

Todo eso existió en un momento en el que, sin las presiones de las redes sociales, se nos permitía ser lo que queríamos ser, sin ese ruido constante de la opinión ajena.

“Era cool cuando podías decir algo incorrecto por accidente y solo las personas que lo escucharon en vivo y en ese momento lo sabían”, comenta Muniz, quien además es piloto de NASCAR . “Creo que tuvimos mucha suerte de ser una de las últimas series que se hicieron sin redes sociales, porque todo empezó a crecer alrededor del 2006, con MySpace y Facebook, y luego Instagram apareció alrededor del 2010. Nosotros llegamos antes, así que fuimos la última generación que no lo tuvo. Obviamente, hay muchas cosas positivas que vienen de las redes sociales, pero también hay muchas negativas. La diferencia es que ahora las personas tienen acceso a ti y pueden decirte cosas que tal vez no te dirían en persona. Eso no pasaba, así que no recuerdo haber tenido que lidiar con tanta negatividad cuando estábamos filmando, algo que probablemente es muy difícil para un niño en esa situación hoy. No me lo podría ni imaginar. Pero ahora no me importa lo que las personas digan, tengo 40 años y esto ya se acabó”.

Para Chris Masterson, quien interpretaba a Francis en la serie, la idea de crecer en un mundo donde todo se registra y se comenta es una de las desventajas que han aparecido en paralelo al crecimiento de las redes. “Yo recuerdo tener 11, 12 o 13 años y sentirme realmente extraño y raro a veces, y no puedo imaginar que todo esto esté catalogado en redes sociales, donde además tienes los comentarios de cientos de miles de personas hablando de cómo te ves o lo que dijiste. Sabes, la vida ya es lo suficientemente difícil cuando estás intentando sobrevivir a la adolescencia”.

El regreso de Malcolm in the Middle y una vida que siendo injusta (o no)

Justin Berfield Frankie Muniz y Chris Masterson simulando una pelea de almohadas

Veintiséis años después del estreno de la serie original, Frankie MunizJustin Berfield y Christopher Masterson volvieron a casa, con una nueva temporada de la serie que nos permite ver algo que no es muy común en el mundo del cine y las series: ver a nuestros héroes de la infancia en una etapa de vida distinta, convertidos en adultos que deben lidiar con otros retos del mundo real, como el trabajo, las relaciones y la paternidad, que son cosas que tanto los actores como muchas personas que crecieron con la serie están experimentando también.

Desde la perspectiva de Masterson, hay algo interesante en cómo cambia la forma de ver la serie ahora como adultos y como padres, porque eso permite descubrir o poner el foco en otros personajes que solo puedes comprender cuando ya no eres niño (el mismo Muniz confiesa que considera que la serie no era para niños y que presentaba algunas cosas arriesgadas que tal vez como niños no alcanzamos a comprender). “Yo veo algo completamente diferente, me enfoco más en Hal y Lois, y en cómo eso se relaciona con experiencias que yo mismo he tenido, así que hay otra capa de comedia que yo ni siquiera sabía que existía cuando era muy joven y veía la serie”, dice el actor estadounidense de 46 años.

Pero no solo pasa eso; a través de la experiencia de Malcolm en los nuevos capítulos, también podemos entender que confiar en nuestra propia perspectiva de las cosas o en nuestros recuerdos puede ser un arma de doble filo, incluso un engaño que nos hace olvidar que el presente puede ser tan increíble como el pasado.

“Creo que a veces, lo que hace que los recuerdos sean tan positivos o que se sientan tan bien, es que hemos estado lejos de ellos por mucho tiempo y los reconstruimos como algo todavía mejor o más grande de lo que eran”, dice Muniz. “Pero si literalmente pudieras volver a ese lugar o a ese momento, tal vez comenzarías a cuestionar: ¿por qué pensaba que esto era lo mejor del mundo? Con los recuerdos tienes tiempo de alejarte de ellos, de revivirlos en tu mente tantas veces como quieras, y eso evoluciona y se convierte en algo diferente. Para mí es difícil, porque yo soy una persona que odia cuando las cosas se acaban. Como con la serie, ese último día de filmación fue muy difícil para mí. Dejar la casa que rentamos en Vancouver, con los recuerdos de mi hijo en su pequeño scooter, me pone muy emocional, porque no quiero que mi memoria y esos momentos se detengan. Mi problema ahora es que, cuando las cosas son buenas, quiero que permanezcan para siempre, porque sé que eventualmente se van a convertir en recuerdos lejanos y quiero aferrarme a los buenos momentos”.

Lo que pasa con los buenos momentos es que no duran para siempre, pero eso quiere decir que los malos tampoco lo hacen, que podemos cambiarlos, reconstruir, decidir hacer las cosas de otra manera, cometer errores y levantarnos después de ellos, y también soltarlos.

Justin Berfield de Malcolm In The Middle en traje caf simulando planchar su saco

Por momentos, parecía que Malcolm y sus hermanos no iban a salir bien parados del caos y las locuras que ellos mismos causaban, pero tenían algo muy especial: una familia que los aceptaba y los sigue aceptando incluso cuando no son perfectos. El mundo real no siempre nos permite escapar de la trampa del perfeccionismo y de las apariencias, pero ver a los Wilkerson salir bien parados de todo esto es motivador, aunque a veces no podamos evitar ser nuestra propia presión.

Y eso es algo que Muniz tiene en común con Malcolm. “Como persona, tengo dificultades para lidiar con la idea de la perfección. En mi vida, quiero ser lo mejor que puedo ser en toda situación. Pero uso eso como motivación para seguir luchando y avanzando, para ser mejor, ya sea como piloto de carreras, como actor, padre o esposo. A veces uso esa presión, pero algo que amo de estos episodios es que Malcolm se aleja de su familia porque cree que ellos lo estaban deteniendo de alguna manera o que sacaban lo peor de él, y sentía la presión y la necesidad de ser el presidente de los Estados Unidos. Sus padres no se dieron cuenta de que ese tipo de paternidad le estaba poniendo tanta presión. Pero, al final, todo eso lo hizo la persona que es, y sí es exitoso, sí consiguió una gran relación y sí consiguió un buen trabajo, así que no hay una ciencia exacta sobre qué está bien o qué está mal”.

Tal vez entendimos todo mal, o tal vez necesitábamos perspectiva para entender todo esto, como pasa con los personajes, quienes llegan a descubrir que su mayor fortaleza siempre fue esa familia que parecía tan disfuncional (que muchos adultos pensaban que podría ser un mal ejemplo para sus hijos impresionables, pero que tiene más para enseñarnos de lo que pensamos).

Retrato de Chris Masterson acostado sobre un banco.

“¿Cómo defines una familia disfuncional?”, pregunta Masterson. “En toda familia alrededor del mundo hay incidentes y situaciones que pasan, hay peleas, problemas, secretos y muchas otras cosas que ocurren a la par de la vida. En Malcolm in the Middle simplemente estamos mostrando versiones aumentadas de cosas que las personas experimentan en sus propias familias. Y con todo esto, es una familia en la que todos siguen hablando unos con otros y están ahí para apoyarse, así que creo que es lo opuesto a una familia disfuncional”.

Para Berfield, ser parte de esa familia disfuncional fue una gran experiencia. El actor recuerda que él provenía de una familia pequeña: “Si alguien rompía algo en casa, mi mamá sabía perfectamente bien quién había sido”, así que tener hermanos, aunque fueran ficticios, le dio la oportunidad de existir en un mundo con cómplices, enemigos de los que no puedes huir y aliados que, pase lo que pase, no te van a abandonar.

Ahora que los actores han crecido y formado sus propias familias, también tienen otra perspectiva: han aprendido a valorar su pasado, su infancia y esa era libre de las redes y los trends de TikTok, y es ahí a donde vuelven cuando voltean a ver a sus propios hijos. No para imitar o para lamentarse de las cosas perdidas o que han cambiado, sino para encontrar un balance.

El intérprete de Reese, el hermano más irreverente (y el más icónico), tiene hijas en la vida real y ahora le toca a él ser quien se preocupa. “Tengo dos hijas y a veces me tengo que recordar a mí mismo cómo fue mi infancia y las cosas locas que pude hacer. No las quiero dejar hacer eso, pero quiero que puedan trepar árboles y tener aventuras, que puedan hacer esas cosas que para un adulto pueden parecer peligrosas, aunque tal vez de forma más segura. Intento forzarme a mí mismo a dejarlas hacer cosas divertidas, sin tener que morderme las uñas por la ansiedad”.

A veces, lo que necesitamos es conectar con esos niños que fuimos, con esos rebeldes que veían Malcolm in the Middle por las tardes y se sentían en la cima del mundo mientras lo hacían, y que ahora tienen esos recuerdos convertidos en canon (porque sí, crecer con Malcolm es algo que marcó a toda una generación).

Retrato de Justin Berfield Frankie Muniz y Chris Masterson

Pero Muniz es de la idea de que no hay que romantizar el pasado, pero tampoco hay que temerle al presente o perder esa libertad que todos llegamos a tener al ser niños. “Cuando éramos niños, salíamos a correr con nuestras bicicletas y nos divertíamos saliendo de casa a hacer cualquier cosa. Mi hijo acaba de cumplir 5 años y yo tengo una casa protegida en una comunidad protegida, y aun así no lo dejo ir ni al jardín solo. Yo no creo que mi mamá supiera dónde estaba cuando salía de casa. A veces, creo que es bueno volver a eso, simplemente permitirte a ti mismo ser un niño de nuevo, porque cuando eres niño siempre quieres crecer y ser mayor, pero después volteas al pasado y te das cuenta de todo lo que tenías y te dan ganas de volver. Ahora soy yo el que le dice a mi hijo: ‘Disfruta ser un niño’, como mi papá me lo decía a mí y su papá se lo decía a él”, comparte.

Para muchos, Malcolm, Reese y Francis estaban atrapados en el tiempo, son adolescentes eternos a los que se puede volver para buscar confort y nostalgia, para regresar a un tiempo más simple y en el que incluso el acto de sentarte a ver una serie se sentía especial. Verlos convertidos en adultos nos recuerda algo importante: no podemos detener el tiempo, pero crecer y vivir en el presente puede ser tan emocionante como escapar a los sueños de la infancia. Lo mejor de esos sueños es que no tenemos que dejarlos ir.

¿La vida sigue siendo injusta? Tal vez, pero tal vez sería muy aburrida si fuera de otra manera. (GQ).

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