En medio de las multitudes que colapsan el Everest, surge una invitación audaz desde el remoto oeste: redescubrir el Himalaya en su estado más puro, donde la verdadera conquista es tanto paisajística como transformadora.
Kathmandu, agosto de 2025 — Nepal ha abierto el acceso a 97 cumbres himalayas previamente restringidas, ofreciendo dos años de permisos gratuitos de escalada con el fin de aliviar la saturación del Everest y reactivar sus regiones occidentales más olvidadas. Estas montañas, ubicadas en las provincias de Karnali y Sudurpaschim, se alzan entre los 5,870 y los 7,132 metros y, hasta ahora, han permanecido relegadas debido a su aislamiento y a la carencia de infraestructura.

El turismo de aventura es clave para la economía nepalí, que recibió 1,15 millones de visitantes internacionales en 2024 (Reuters)
La decisión coincide con el aumento de la tarifa para escalar el Everest, que pasará de 11,000 a 15,000 dólares a partir de septiembre, en un claro intento de redistribuir el flujo de montañistas. Autoridades de turismo han subrayado que estas cumbres, descritas como “tesoros ocultos”, han recibido apenas unas decenas de intentos de ascenso en los últimos años, una cifra irrisoria comparada con el constante tráfico hacia el techo del mundo.
Con la exención de derechos, Nepal busca abrir nuevas oportunidades económicas en sus provincias menos desarrolladas. Comunidades locales, guías, porteadores y pequeños operadores turísticos podrían beneficiarse directamente del arribo de alpinistas que tradicionalmente concentraban su atención en las rutas hacia el Everest y el Annapurna. Sin embargo, veteranos del montañismo advierten que la gratuidad del permiso difícilmente compensará los desafíos logísticos. Los costos reales de una expedición —seguros, oficiales de enlace, conservación ambiental y traslados aéreos hacia regiones remotas— siguen representando el grueso de la inversión, lo que limita el atractivo de estas montañas pese al incentivo inicial.

Nepal cuenta con 462 montañas abiertas a expediciones, de las cuales 102 permanecen vírgenes (Captura de Google Maps)
Exploradores europeos han señalado que el verdadero obstáculo no es la tarifa de permiso, sino la complejidad de llegar a estas cumbres: vuelos escasos y caros, terreno abrupto y falta de servicios básicos. Sin una inversión sustancial en accesibilidad y soporte, la promesa de democratizar las nuevas rutas puede quedarse corta frente a la realidad operativa.
Entre las montañas abiertas se encuentran Api, Api Oeste y Saipal, todas con altitudes cercanas a los siete mil metros, que podrían servir tanto como destinos alternativos como campos de preparación para aspirantes al Everest. De hecho, el gobierno discute implementar una norma que obligue a los escaladores a conquistar al menos una cumbre de siete mil metros antes de obtener permiso para intentar el Everest, con el objetivo de reforzar la seguridad y profesionalizar la ruta más demandada del Himalaya.

La estrategia apunta a diversificar el turismo de montaña y promover regiones remotas del Himalaya occidental (AFP)
Las implicaciones son profundas. El Everest, que en 2023 registró 12 muertes y graves problemas de hacinamiento, se ha convertido en símbolo de las tensiones entre turismo masivo y sostenibilidad. La apertura de estas 97 cumbres funciona no solo como válvula de escape ambiental, sino también como ensayo de redistribución económica hacia territorios que históricamente han quedado fuera del mapa turístico. Analistas internacionales ven en esta medida un laboratorio de gestión de flujos turísticos y de descentralización, con potencial para redefinir la manera en que Nepal se inserta en la economía global del montañismo.
El futuro, sin embargo, es incierto. Si la estrategia logra atraer expediciones, Nepal podría reposicionarse como pionero en turismo sostenible de altura. Si fracasa, el país enfrentará críticas por falta de planificación y por no haber invertido en infraestructura básica para sus comunidades más remotas. Y en un escenario de bifurcación, la ventana abierta por estas nuevas cumbres podría ser aprovechada por operadores internacionales o alianzas privadas, capaces de capitalizar el vacío logístico en regiones todavía invisibles al gran turismo global.
Lo que hoy parece un gesto de apertura podría convertirse, con el tiempo, en el movimiento estratégico que marque un antes y un después en la historia del Himalaya: del mito exclusivo del Everest hacia una geografía de conquistas múltiples, donde el prestigio de un ascenso vuelva a medirse en descubrimiento más que en saturación.
Esta nota fue elaborada por el equipo editorial de Phoenix24 con base en información pública, fuentes internacionales verificadas y análisis geopolítico independiente.
This article was produced by the Phoenix24 editorial team based on public information, verified international sources, and independent geopolitical analysis.