Lambrini Girls convierte Vilar de Mouros en un choque político

El punk volvió a incomodar al poder.

Caminha, Portugal

El dúo británico Lambrini Girls provocó una controversia política durante su presentación en el festival CA Vilar de Mouros. La agrupación mostró en la pantalla del escenario el mensaje “Fuck Chega” y animó al público a corear una consigna contra el partido portugués. La actuación también incluyó expresiones contra la extrema derecha y llamados a liberar Palestina, Congo y Sudán. Una bandera palestina acompañó el discurso político de la banda.

Lambrini Girls, integrado por Phoebe Lunny y Selin Macieira-Boşgelmez, llegó desde Brighton para presentar su álbum debut, Who Let the Dogs Out. Lunny defendió que los artistas tienen la responsabilidad de responder ante el crecimiento internacional de movimientos que considera fascistas. Macieira-Boşgelmez, de raíces portuguesas, vinculó esa postura con la tradición contestataria del punk. Para ambas, separar completamente la música del entorno político significaría renunciar a una parte esencial de su identidad artística.

André Ventura, líder de Chega, cuestionó que un festival respaldado con recursos públicos permitiera insultar a una fuerza política apoyada por millones de portugueses. También la alcaldesa de Caminha, Liliana Silva, repudió la actuación y sostuvo que el festival pertenece al municipio, no a un partido ni a una corriente ideológica. La funcionaria defendió la convivencia y rechazó que los artistas utilicen el escenario para lanzar insultos. Las respuestas desplazaron la discusión desde el contenido del mensaje hasta los límites de la expresión en eventos financiados parcialmente por los contribuyentes.

La polémica enfrenta dos principios que suelen chocar dentro de los festivales contemporáneos: la libertad artística y la responsabilidad institucional. El punk nació como una forma de confrontación, pero un escenario sostenido con recursos públicos también debe responder ante una audiencia plural. Prohibir el mensaje podría alimentar acusaciones de censura, mientras permitir cualquier expresión sin límites puede convertir el festival en una extensión del enfrentamiento partidista. Vilar de Mouros dejó de ser únicamente un espacio musical y se convirtió en un escenario donde Portugal discute quién puede desafiar al poder, con qué lenguaje y a costa de quién.

Phoenix24: periodismo sin fronteras. / Phoenix24: journalism without borders.

Related posts

Quevedo supera provisionalmente a Rosalía en oyentes mensuales de Spotify

Los cines británicos frenan las gafas Meta por privacidad y piratería

Wisin convierte el reguetón en materia con su Universidad del Perreo