Debo confesar que la idea de ver una adaptación más de La Odisea no me emocionaba demasiado. Como muchos, leí la historia por primera vez en la escuela y fue solo con el paso del tiempo que pude entender lo que el viaje de Odiseo significaba realmente, y eso no solo me cambió la perspectiva, sino que también me permitió disfrutar muchos de esta y otras historias griegas en el cine.
En el caso de La Odisea, O Brother, Where Art Thou?, que se desarrolla en el sur de Estados Unidos en los años 30, nos dio una de las mejores adaptaciones en la historia del cine, así que el trabajo de Christopher Nolan iba a ser el de crear algo que fuera tan poderoso como eso, y que le sumara algo.
Poco a poco, los detalles de su versión de La Odisea se fueron dando a conocer, desde el hecho de que iba a filmar todo con cámaras IMAX, hasta el uso de armaduras de carbono y la elección de actores que iban a interpretar a los personajes. Con eso, comenzaron a llegar también las críticas, los rumores y la controversia (a veces, por cosas que ni siquiera eran ciertas, como ese rumor de que Elliot Page aparecería como Aquiles, quien ni siquiera tiene un papel grande en la historia original de Homero).
Había una posibilidad de que la película no fuera buena, porque nadie es perfecto y hasta los mejores directores tienen películas malas. Afortunadamente, ese no es el caso.
Christopher Nolan construyó, nuevamente, una película épica, poderosa, llena de símbolos, con grandes actuaciones y con un mensaje muy claro para quienes vivimos en el mundo de hoy. Es una película hecha con cuidado, con atención al detalle y con mucha entrega y dedicación, y es una película que genera una gran sensación de asombro. Lo más interesante, es que no es solo una película épica y grande, sino que también se siente íntima y hace espacio para mostrarnos los retos que los personajes enfrentan a nivel emocional.
Las mujeres de La Odisea son las que más brillan y las que se llevan la película
Christopher Nolan siempre ha sabido cómo elegir muy bien a sus actores, y esta no es la excepción. Matt Damon hace un gran trabajo construyendo a un Odiseo que es perseguido por las consecuencias de sus propios actos, pero son las mujeres de esta historia las que hacen que todo sea más interesante y profundo.
Samantha Morton, quien interpreta a Circe (uno de los personajes mitológicos), es la gran revelación. Ya se sabía que ella es una gran actriz, y aquí es brutal, aterradora y vulnerable al mismo tiempo; Anne Hathaway se lleva la película con su versión de Penélope, una reina griega que decide tomar el control de su propio destino y mantenerse fiel hasta el último momento; y Zendaya es pura perfección como la diosa Atenea, quien es una guía para Odiseo a lo largo de la película, y también un recuerdo de sus más grandes fallas.
Charlize Theron y Lupita Nyong’O también tienen personajes importantes, pero no son las que más llaman la atención. Tal vez, se quedan algo cortas en comparación con las 3 actrices ya mencionadas, pero no todos podían ser el centro de la historia.
La fotografía y el sonido son increíbles
Como buena película de Nolan, esta película destaca primero por su fotografía. La decisión de filmar con cámaras IMAX hace que sientas que estás dentro de este mundo, que estás navegando en el mar con Odiseo o encerrado en ese palacio claustrofóbico con Penélope. Hay escenas que parecen pinturas renacentistas y momentos que te acercan tanto a los personajes, que prácticamente puedes sentirlos.
Otro acierto de la película es el sonido. La música es hermosa, sin duda, pero también se tomaron muy buenas decisiones sobre el sonido en general, que hace que la sala de cine tiemble en las batallas y en las tormentas, que es parte de lo que te sumerge más en este mundo.
No sientes que pasan 3 horas
Sí, la película tiene una duración de 3 horas y, para muchas personas, eso es un exceso. Pero, después de verla, puedo decir que no podía ser de otra manera. Realmente no sientes que pasa tanto tiempo, porque suceden muchas cosas y la película tiene un buen ritmo, además de que, si fuera más corta, Nolan habría tenido que quitar algunas cosas muy importantes de este viaje.
Más allá del viaje épico, hay un mensaje poderoso para la época actual
Nolan habla claro y nos dice que somos los responsables de la destrucción de nuestro propio mundo y que, si nos dejamos consumir por la ambición, el resentimiento, los celos, la ira y el poder, las consecuencias pueden ser terribles, y nos van a perseguir por mucho tiempo.
Odiseo no es un héroe perfecto, es un hombre con muchas fallas y muchos errores. Su caso es una advertencia sobre el peso de nuestras acciones y decisiones, y sobre el impacto que pueden llegar a tener en las demás personas, en especial cuando es un líder quien toma esas decisiones.
No somos responsables de todo lo que sucede o de las decisiones de los demás, pero sí somos responsables de lo que elegimos hacer y de lo que sacrificamos con tal de obtener lo que queremos. Destaca también la importancia de tratarnos bien, de ser amables con las demás personas, de ser justos y de “tratar a otros como queremos que nos traten”.
Los elementos no históricos pueden saltar un poco, pero son intencionales y funcionan
No es una adaptación que busque ser históricamente correcta o muy fiel al tono de la obra de Homero, pero tramposo pretende serlo (si eso es lo que buscas, esta no es la película para ti). Esta película es la visión de Nolan, no la de Homero. La historia se cuenta a través de una mirada moderna, con un mensaje muy actual y con elementos que no son exactamente antiguos.
El guion, por ejemplo, usa un lenguaje que no es exactamente antiguo y que no se apega al que usa Homero. Eso ayuda a poder seguir la historia y a mantener el ritmo, pero también tiene momentos que saltan, como cuando alguien usa la palabra “daddy” o cuando Telémaco decide usar “dad” en lugar de “father”.
Se extraña que Nolan no haya decidido comenzar por el final
Realmente me esperaba ver una versión de La Odisea que, como en Memento, comenzaba por el final. Aunque aquí las cosas no se cuentan completamente en orden, la línea del tiempo sí está más clara, aunque incluye momentos que son recuerdos de cosas que sucedieron antes.
Esta es una de las películas más lineales de Nolan (como Oppenheimer) y eso no está mal, pero habría sido interesante ver una línea del tiempo mucho más experimental, para generar en el público la misma sensación de confusión que Odiseo tiene mientras intenta regresar a su hogar.
¿Vale la pena ver La Odisea?
Totalmente vale la pena ver esta película, en especial en una sala de cine con la pantalla más grande posible. No es la mejor película de Nolan, pero es de los grandes aciertos de su filmografía. Personalmente, le doy un 9 de 10 (aunque los últimos pocos minutos del final sobran). (GQ)