Cuando la inteligencia artificial supera lo humano, hasta los líderes quedan fuera del trono.
Global, agosto de 2025. Mo Gawdat, exresponsable de negocios en Google X, lanza una advertencia que sacude el mercado laboral: la idea de que la inteligencia artificial generará más empleos de los que destruye es, según él, “100 % basura”. Desde su perspectiva, ninguna profesión está a salvo, ni siquiera los cargos de mayor jerarquía como el de director general.
Durante su intervención en el podcast Diary of a CEO, Gawdat citó su proyecto actual, Emma.love, como prueba del cambio radical: una aplicación desarrollada por tres personas, cuando anteriormente se requerirían al menos 350 desarrolladores. Esto ejemplifica, dice, cómo la automatización ya ha comprimido la necesidad de capital humano, incluso en roles altamente especializados.
Para Gawdat, la transformación laboral se desarrollará en dos etapas. La primera es la era de la inteligencia aumentada, en la que humanos y máquinas colaboran para maximizar productividad. La segunda, inevitable, será la de la máquina dominante, cuando la inteligencia artificial se encargue por completo de profesiones como arquitectura, soporte administrativo o liderazgo ejecutivo.
“Habrá un momento en que la IA será mejor que los humanos en todo, incluido el rol de CEO. La mayoría de los directivos incompetentes serán reemplazados”, anticipa, en un mensaje que funciona tanto como crítica al sistema actual como hoja de ruta hacia el futuro del trabajo.
Gawdat no es antitecnología. Su preocupación apunta a los valores dominantes de la sociedad contemporánea, en particular el capitalismo del ego y la acumulación. “No es que la IA sea mala, lo que falla es el sistema de valores de la humanidad en esta era”, afirma. Para él, sin una transformación ideológica profunda, la expansión tecnocrática conducirá a una economía sin clases medias.
Como advertencia, vaticina una distopía laboral en 2027: desempleo masivo, tensiones sociales y un sistema económico incapaz de adaptarse. Aun así, mantiene una intuición optimista. Imagina un futuro donde la tecnología libere tiempo, promueva la creatividad, garantice salud universal y coloque el bienestar humano en el centro, siempre que la humanidad aprenda a reprogramar sus nociones de propósito.
Sus tesis coinciden y chocan con otras voces tecnológicas. Mientras Gawdat alerta sobre una máquina que incluso sustituirá CEOs, ejecutivos como Jensen Huang, de Nvidia, promueven una visión distinta: la IA no eliminará empleos, sino que transformará las habilidades requeridas, fomentando redistribución equitativa y una democratización tecnológica.
Más allá de las visiones encontradas, Gawdat pone en el centro de la discusión algo que pocos quieren enfrentar: la transformación del trabajo como espacio de creación, vínculo y dignidad. Si dejamos que la tecnología reemplace nuestro sentido del propósito, habremos entregado el futuro a algoritmos en lugar de a una sociedad humana.
Cada silencio habla.
Every silence speaks.