Home TechnologyLa ciberamenaza invisible: el reinado de los infostealers en 2025

La ciberamenaza invisible: el reinado de los infostealers en 2025

by Phoenix 24

América Latina, julio de 2025.
El panorama del cibercrimen global ha alcanzado niveles sin precedentes en 2025. A medida que la tecnología avanza, también lo hacen las tácticas de los actores maliciosos que operan desde las sombras digitales. Este año, expertos en ciberseguridad han identificado seis amenazas principales que, combinadas, configuran una tormenta perfecta para usuarios, gobiernos y empresas en todo el mundo. En el centro de esta ofensiva se encuentran los llamados infostealers, softwares diseñados para robar información personal y credenciales con una eficiencia inquietante.

A lo largo del último semestre, se ha registrado un aumento exponencial de malware como Redline, Lumma, Vidar y StealC, los cuales operan bajo modelos de “malware como servicio” disponibles en la dark web por sumas relativamente bajas. Su eficiencia se ha visto potenciada por herramientas de inteligencia artificial y automatización, lo que ha permitido una expansión sin precedentes. Informes recientes señalan que solo en los primeros seis meses de este año se han robado más de 1.7 mil millones de credenciales en todo el mundo, con un incremento del 500 % en los sistemas infectados respecto a 2024.

El phishing, si bien no es una técnica nueva, sigue consolidándose como el punto de entrada más común para las intrusiones cibernéticas. Variantes modernas aprovechan contenidos generados por IA para personalizar correos y mensajes engañosos con niveles de persuasión difíciles de detectar incluso por usuarios entrenados. A ello se suma el uso creciente del “password-spraying”, una técnica que, en lugar de intentar romper una contraseña específica, prueba una misma contraseña común en múltiples cuentas, con tasas de éxito preocupantes.

Otra amenaza que ha ganado fuerza es el ransomware. Lejos de ser un problema del pasado, ha evolucionado hacia formas híbridas que combinan extorsión con robo de datos y chantaje digital. Grupos como Rhysida o Akira no solo cifran la información, sino que, mediante infostealers previos, amenazan con divulgar información sensible a menos que se pague el rescate. El costo económico de estas operaciones ya roza los 10.5 billones de dólares anuales, lo que posiciona a la ciberdelincuencia como la tercera economía más grande del planeta, solo por detrás de Estados Unidos y China.

La incorporación de inteligencia artificial también ha catapultado los riesgos asociados a los deepfakes. Las tecnologías generativas permiten crear vídeos y audios falsos con una fidelidad alarmante, capaces de engañar a familiares, ejecutivos y hasta autoridades judiciales. Ya se han documentado casos en los que empleados transfirieron grandes sumas de dinero tras recibir instrucciones de un supuesto jefe, cuando en realidad estaban hablando con un modelo de voz sintética. La frontera entre lo real y lo simulado se vuelve cada vez más difusa.

Otro frente crítico se encuentra en la explotación de infraestructuras remotas, como los accesos por escritorio remoto (RDP) o servidores de dispositivos IoT. Estos sistemas, mal configurados o con protocolos obsoletos, son blancos fáciles para atacantes que logran acceso directo a redes internas. Una vez dentro, se expanden lateralmente, comprometiendo aún más sistemas y bases de datos.

La automatización ha permitido también que los escaneos de vulnerabilidades se realicen a una escala sin precedentes. Según reportes técnicos, actualmente se ejecutan más de 36,000 escaneos por segundo a nivel global, lo que obliga a las defensas digitales a responder con la misma rapidez e inteligencia. No es casualidad que la mayoría de los ataques exitosos no se deban a nuevas fallas, sino a vulnerabilidades antiguas no corregidas por las organizaciones.

Como si esto no fuera suficiente, el robo de identidad y el fraude financiero han escalado hasta convertirse en la modalidad más frecuente del cibercrimen global. Se estima que más del 50 % de los incidentes informáticos en 2025 están vinculados a suplantación de identidad, lo que representa un reto titánico para bancos, plataformas digitales y sistemas de verificación gubernamentales.

Frente a este escenario, los expertos coinciden en que las soluciones deben ser tan ágiles como los problemas. Se recomienda la adopción masiva de arquitecturas de confianza cero, autenticación multifactor, entrenamiento constante del personal ante técnicas de ingeniería social, y la implementación de herramientas avanzadas de detección y respuesta ante amenazas (EDR/XDR). Asimismo, es crucial realizar auditorías periódicas, reforzar los protocolos de respuesta ante crisis y desarrollar una cultura digital resiliente a todos los niveles.

La digitalización no tiene marcha atrás. Pero así como avanza la conectividad, también lo hacen quienes buscan lucrar del caos. En este nuevo orden informático, proteger la identidad, la información y los sistemas ya no es una elección, sino una necesidad vital.

Elaborado por Phoenix24 con información internacional verificada y análisis independiente, este reportaje refleja nuestro compromiso con el periodismo de calidad y la responsabilidad geopolítica.
Produced by Phoenix24 with verified international information and independent analysis, this report reflects our commitment to quality journalism and geopolitical responsibility.

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