John Lithgow encarna a Dahl: una obra que redibuja la sombra del cuento infantil

Los cuentos que creías inocentes se tiñen de complejidad esta tarde en el teatro.

Nueva York, septiembre 2025 John Lithgow volverá a Broadway en 2026 para protagonizar Giant, una obra que pone bajo escrutinio la figura de Roald Dahl, autor de clásicos como Charlie y la fábrica de chocolateMatilda y James y el durazno gigante. La propuesta dramática examina acusaciones de antisemitismo contra Dahl y fuerza al espectador a mirar sus textos desde otra luz.

La obra tiene lugar durante una tarde en la casa de la familia Dahl en el verano de 1983, justo antes de que publique Las brujas. En esa atmósfera doméstica Dahl debe enfrentar una protesta tras unos comentarios ofensivos, y entra en conflicto al decidir si ofrece una disculpa pública o permite que su reputación se vea golpeada por lo que pueda revelar el público. Figuras judías vinculadas a sus editoriales británicas y estadounidenses visitan su hogar para negociar qué camino seguir.

Lithgow ha dicho que tras ver la obra uno regresa a sus propios recuerdos de infancia con textos de Dahl y descubre matices oscuros que siempre estuvieron pero que no se veían. Rosenblatt, dramaturgo y director de Giant, la ideó a partir de su inquietud frente al antisemitismo expresado en discursos recientes en el Reino Unido. Plantea que Dahl fue amado por razones legítimas, pero que nunca se le exigió rendición de cuentas en su vida.

El montaje, dirigido por Nicholas Hytner, se estrenó primero en Londres, donde ya ganó el premio Olivier a mejor obra nueva. Escenografía de Bob Crowley, críticas elogiosas y público dividido por igual dan forma a la expectativa sobre su salto a Broadway en marzo de 2026.

El momento de su llegada es delicado. La obra se inserta en medio de renovados debates globales sobre cultura de la cancelación, responsabilidad de los creadores, libertad artística y los límites del legado cuando lo personal se entrelaza con lo político. No es solo Dahl quien está en escena, sino lo que él representa en la imaginación colectiva sobre la infancia, la moralidad y lo que las historias eligen guardar.

Rosenblatt insiste en que la obra no pretende dictar lo que se debe pensar sino provocar reflexión. Que el público confronte la paradoja de amar un autor que pudo equivocarse, de leer sus cuentos con asombro, nostalgia y crítica al mismo tiempo. Lithgow añade que esto permite ver que un ser humano puede generar belleza y error simultáneamente.

Giant redefine el mito de Dahl no cancelado sino repensado, reexaminado bajo los matices que nunca desaparecen, solo esperan ser vistos. En esa interrogación habita su fuerza: voz, luz, sombra y obra entrelazadas.

Detrás de cada dato, hay una intención. Detrás de cada silencio, una estructura.
Behind every datum, there is an intention. Behind every silence, a structure.

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