Una experiencia al borde de la muerte redefine su vida y lo aleja del cigarrillo de inmediato
Honolulu / Maui, agosto de 2025.
Jason Momoa vivió un momento extremo que lo marcó para siempre. Mientras surfeaba en Maui con amigos, sufrió la rotura de la correa de su tabla estando casi una milla mar adentro. Trató de nadar entre olas de tres metros, se quedó sin fuerzas, y cayó inconsciente tras impactar contra un arrecife desconocido. Durante más de diez minutos estuvo a merced del océano, sin poder mover brazos ni piernas, con la certeza de que moriría.
En ese instante, pensó en su hija recién nacida, rezó a sus ancestros y se resignó: su cuerpo lo había abandonado. Hasta que su amigo lo encontró y lo remolcó de vuelta. La experiencia fue tan traumática que, según relató en un podcast, sentía que había muerto y regresado. Y ese momento fue suficiente para dejar de fumar de golpe. «Solía fumar dos o tres paquetes al día… no pude seguir después de eso», confesó.
Jason Momoa reveló que jamás volvió a fumar después del incidente, aunque antes no había podido dejar el tabaco ni por su familia (REUTERS/Henry Nicholls)
Lo notable no es solo el abandono del hábito, sino el modo en que cambió su percepción de sí mismo. Lo que antes era una adicción inconsciente se tornó en señal de vulnerabilidad. Su supervivencia lo empujó a reenfocarse en su salud, su familia y su conexión espiritual con sus raíces.
El actor admitió que había intentado dejar de fumar muchas veces, incluso pensando en su hija o su círculo cercano, pero sin éxito. Sin embargo, tras esa experiencia límite, no volvió a encender un cigarrillo. No fue una decisión gradual, sino un corte abrupto con su vida anterior.
Momoa explicó que no solo el cuerpo lo sorprendió, sino también sus emociones. Se sintió vacío, roto, y eso le permitió reconfigurar su prioridad: la respiración ya no era un acto dado, sino un regalo que debía cuidar. Desde entonces enfatiza en entrevistas la fragilidad del cuerpo humano y el valor de vivir con presencia y gratitud.
En días posteriores a ese episodio, compartió su agradecimiento a quienes lo rescataron y a los ancestros en quienes confía espiritualmente. Desde entonces, su compromiso con tres pilares —familia, salud y respeto por la naturaleza— ha sido inquebrantable.
El actor explicó que las olas de hasta tres metros lo dejaron sin fuerzas y lo aislaron del resto de su grupo de surfistas (Mega/The Grosby Group)
Este relato de supervivencia resuena hoy como una lección sobre límites. Un hombre acostumbrado al riesgo físico, que encarnó personajes inmortales, como Aquaman o Dune, se vio enfrentado a su propia mortalidad y emergió transformado. Su renuncia al tabaco es una señal de autocuidado radical y un gesto de responsabilidad hacia sí mismo y hacia las generaciones que siguen su ejemplo.
Jason Momoa ya no habla de fuerza sobrehumana sino de las razones profundas que lo sostienen. En su voz hay gratitud, recuerdo y un silencioso pacto personal: vivir con conciencia, amar con intensidad y proteger lo que realmente importa.
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