El exnúmero uno del mundo recibe suspensión y multa tras un incidente ocurrido en Málaga durante la pasada edición del torneo.
Sídney, septiembre de 2025. La Agencia Internacional para la Integridad del Tenis (ITIA) anunció una sanción contra Lleyton Hewitt, capitán de la Copa Davis de Australia, por un episodio de agresión a un oficial antidopaje. La medida contempla dos semanas de suspensión —entre el 24 de septiembre y el 7 de octubre— y una multa de 30.000 dólares australianos (alrededor de 17.000 euros). Durante ese periodo, Hewitt no podrá ejercer ninguna función vinculada al tenis, lo que incluye labores de entrenador, mentor o capitán, aunque la sanción fue estructurada de modo que no afecte directamente a la eliminatoria que Australia disputará contra Bélgica el próximo sábado.
El caso se originó el 23 de noviembre de 2024 en Málaga, cuando la selección australiana cayó en semifinales de la Copa Davis frente a Italia. Tras la derrota, Hewitt empujó a un voluntario encargado de acompañar a los jugadores en los procedimientos antidopaje. El extenista, doble ganador de torneos de Grand Slam y símbolo del tenis oceánico, negó las acusaciones argumentando que actuó en defensa propia. Sin embargo, la investigación de la ITIA —que incluyó revisión de grabaciones, declaraciones de testigos y entrevistas a los involucrados— concluyó que su versión carecía de sustento.
El expediente fue revisado en junio y julio de 2025 por un tribunal independiente presidido por Michael Heron KC en Sídney. El fallo determinó que la conducta de Hewitt “no cumplía con los requisitos de defensa propia” y que sus acciones “no fueron razonables ni proporcionadas”. En la sentencia, se invocó el artículo 7.15.1.1 del Programa Antidopaje del Tenis (TADP), que prohíbe expresamente cualquier forma de contacto físico contra el personal acreditado.
Karen Moorhouse, directora ejecutiva de la ITIA, subrayó la importancia del precedente: “El personal antidopaje desempeña un papel fundamental en la integridad del tenis y debe poder ejercer su función sin temor a contacto físico. En este caso, esa línea se cruzó claramente y no tuvimos otra opción que actuar”.
La sanción genera un impacto reputacional considerable. Hewitt, que desde su retiro en 2016 ha consolidado su imagen como mentor de nuevas generaciones y como líder de la selección australiana, atraviesa ahora un momento incómodo en el que se cuestiona su comportamiento fuera de la pista. La federación australiana aún no ha emitido una postura pública definitiva, aunque fuentes cercanas al equipo aseguran que se apoyará la continuidad del capitán una vez cumplida la suspensión.
Más allá de lo deportivo, el caso pone en primer plano el delicado equilibrio entre la tensión competitiva y la responsabilidad institucional de figuras históricas. Para un país con una tradición tan fuerte en la Copa Davis, ver a su capitán envuelto en un proceso disciplinario de esta magnitud supone un recordatorio de que la integridad en el deporte no admite concesiones.
Hechos que no se doblan.
Facts that do not bend.