Home NegociosHawái ya no parece suyo: multimillonarios tecnológicos alteran paisaje y cultura local

Hawái ya no parece suyo: multimillonarios tecnológicos alteran paisaje y cultura local

by Phoenix 24

Cuando el dinero global compra tierra ancestral, la identidad de un archipiélago queda en juego.

Honolulu / Kauai; julio de 2025

En los últimos años, una nueva oleada de adquisiciones ha reconfigurado el mapa de la propiedad en Hawái: cerca del 6 % del territorio insular estaría ahora en manos de alrededor de 40 multimillonarios tecnológicos, entre ellos Mark Zuckerberg, Jeff Bezos, Larry Ellison y Marc Benioff. Esta concentración de tierra ha elevado exponencialmente el valor inmobiliario, tensionado el acceso a espacios públicos y agudizado el conflicto entre derechos ancestrales y poder adquisitivo global.

Mark Zuckerberg, fundador de Meta, es quizás el rostro más visible de esta tendencia. Su propiedad en Kauai —conocida como “Koʻolau Ranch”— ha crecido hasta alcanzar unas 930 hectáreas, con una inversión que supera los 300 millones de dólares. Este complejo incluye múltiples residencias, búnkeres subterráneos, centros de procesamiento y espacios recreativos que solo pueden ser accedidos por helicóptero. Parte del terreno adquirido incluye cementerios ancestrales hawaianos, lo que ha generado rechazo entre activistas nativos y defensores del patrimonio cultural.

Las compras, en muchos casos, se realizan a través de sociedades de responsabilidad limitada (LLC) registradas en diferentes jurisdicciones, lo que dificulta la trazabilidad de los propietarios reales. Según estimaciones recientes, más de 218 mil acres del archipiélago estarían bajo control de un reducido grupo de ultra-ricos, lo que representa una porción significativa del suelo privado total del estado.

Larry Ellison, fundador de Oracle, controla prácticamente toda la isla de Lanai, incluyendo hoteles, infraestructura hídrica, comercios y hasta el único periódico local. Jeff Bezos posee grandes extensiones en Maui, y otros nombres como Oprah Winfrey o Bette Midler también figuran en el listado de acaparadores de tierras en Hawai. En algunos casos, los residentes han reportado dificultades para acceder a playas, senderos o zonas consideradas sagradas, ante la privatización de los accesos o la vigilancia constante de seguridad privada.

Las consecuencias sociales son tangibles. El precio promedio de una vivienda en Hawái ha aumentado en más de un 70 % en los últimos cinco años. Solo una de cada cinco familias locales puede aspirar hoy a comprar una casa en su lugar de origen. El desplazamiento silencioso de residentes hacia zonas periféricas o fuera del estado ha ido acompañado de un empobrecimiento relativo de la cultura local, ahora desplazada por complejos cerrados, urbanizaciones de lujo y estilos de vida importados.

Multimillonarios tecnológicos han adquirido grandes terrenos en Hawái. (AP Photo/Jacquelyn Martin, File)

El fenómeno también revela una tensión profunda entre el desarrollo impulsado por capital externo y la autodeterminación de los pueblos originarios. Comunidades nativas hawaianas denuncian que estos proyectos promueven un nuevo tipo de colonialismo: menos violento, pero igualmente destructor, al despojar lentamente a los locales de su vínculo territorial, espiritual e histórico con la tierra.

En este escenario, tres posibles rutas emergen. En continuidad, la tendencia seguirá favoreciendo a grandes inversores, consolidando enclaves inaccesibles para la población y acentuando la desigualdad territorial. En disrupción, podrían activarse iniciativas legislativas que limiten la compra de terrenos a extranjeros o a estructuras corporativas opacas, y que establezcan criterios de restitución cultural o control ciudadano sobre zonas sensibles. En bifurcación, alianzas entre comunidades indígenas, defensores medioambientales y legisladores podrían dar origen a nuevos modelos de gobernanza del territorio basados en justicia restaurativa y economía solidaria.

Casas, hoteles y más, han sido comprados por millonarios tecnológicos. REUTERS/Marco Garcia

Lo que ocurre en Hawái no es solo un fenómeno inmobiliario. Es una advertencia sobre el avance de formas sofisticadas de apropiación territorial en tiempos de capitalismo extremo. La transformación del archipiélago en un refugio exclusivo para magnates tecnológicos amenaza con borrar siglos de historia, memoria y cosmovisión indígena. A medida que el turismo de élite y las ciudades inteligentes reemplazan a los antiguos taroales y caminos comunales, Hawái deja de pertenecer a su gente para convertirse en una maqueta de exclusión revestida de lujo y privacidad.

Jeff Bezos también cuenta con hectáreas en Hawái. REUTERS/Yara Nardi

La pregunta que resuena entre las comunidades locales no es nueva, pero se vuelve urgente: ¿hasta cuándo se permitirá que el poder financiero decida quién tiene derecho a permanecer en la tierra donde nació su lengua, su danza y su dios?

Esta pieza fue elaborada por el equipo editorial de Phoenix24 con base en fuentes confiables, datos públicos y análisis riguroso, en coherencia con el contexto global vigente.
This piece was developed by the Phoenix24 editorial team using reliable sources, public data, and rigorous analysis in alignment with the current global context.

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