La actriz israelí matiza sus declaraciones tras la controversia inicial y ofrece una visión más amplia sobre los retos que enfrenta Hollywood en tiempos de polarización.
Los Ángeles / agosto de 2025 — Gal Gadot, reconocida mundialmente por su papel como Wonder Woman y recientemente como la Reina Malvada en el remake live-action de Snow White, se vio envuelta en una nueva polémica tras referirse al fracaso en taquilla de la película. En un primer momento, Gadot sugirió que la percepción internacional sobre su identidad israelí influyó en la fría recepción del filme. Sin embargo, horas después, la actriz rectificó sus palabras y ofreció una explicación más matizada sobre lo sucedido.

Gal Gadot aseveró que se decepcionó porque la película fracasó en taquilla. (REUTERS/Mario Anzuoni)
Durante una entrevista con The A Talks, Gadot confesó que tras los ataques del 7 de octubre y la creciente polarización global, sintió que parte del público dejó de verla únicamente como actriz y comenzó a identificarla de manera predominante con su nacionalidad. “Tuve la sensación de que ya no era vista solo por mi trabajo en pantalla, sino como una figura política”, explicó en aquel momento. El comentario desató una ola de reacciones en redes sociales y en la prensa especializada, que cuestionaron hasta qué punto era justo vincular la caída de un proyecto de Disney con un conflicto internacional.
La misma noche de la entrevista, Gadot utilizó su cuenta de Instagram para precisar que sus palabras habían sido motivadas por un impulso emocional. “A veces respondemos desde un lugar vulnerable y personal. Quiero dejar claro que el desempeño de una película nunca depende de una sola causa. Hay muchas variables en juego: desde el guion hasta la estrategia de marketing, pasando por las circunstancias sociales y culturales”, escribió. Con este mensaje, la actriz buscó calmar la tormenta mediática y redirigir la discusión hacia un plano más amplio.

‘Blancanieves’ fue criticada por e uso de CGI para crear a los siete enanos. (Disney)
Los números respaldan la polémica: Snow White recaudó aproximadamente 205 millones de dólares en taquilla mundial, cifra insuficiente frente a un presupuesto estimado entre 240 y 270 millones. Críticos y analistas coinciden en que la cinta enfrentó obstáculos desde su concepción. La elección de Rachel Zegler como protagonista generó debates encendidos en torno a la representatividad, mientras que la decisión de recrear digitalmente a los enanos fue criticada tanto por su estética como por la lectura cultural que transmitía. A ello se sumaron declaraciones poco afortunadas de algunos actores, que terminaron por empañar la promoción. El resultado fue un filme que, más allá de su factura visual, no logró convencer ni al público ni a la crítica.
Gadot, por su parte, subrayó que su experiencia en el set fue positiva, sobre todo al compartir escenas con Zegler. “Disfruté mucho trabajar con ella. Es una actriz talentosa y generosa”, dijo, buscando desmarcarse de los rumores de tensiones internas. De esta forma, intentó poner en primer plano lo artístico frente a las especulaciones políticas.

Rachel Zegler fue criticada por sus opiniones polémicas sobre “Blancanieves”. (Disney)
La historia del fracaso de Snow White refleja también una tendencia más amplia en Hollywood: la vulnerabilidad de los grandes estudios frente a un público cada vez más fragmentado y crítico. Lo que antes podía considerarse un tropiezo menor hoy se magnifica en medio de debates sobre identidad, diversidad, geopolítica y consumo cultural. Disney, consciente de este nuevo ecosistema, enfrenta el reto de repensar su estrategia para conectar con audiencias globales que no solo demandan entretenimiento, sino también coherencia narrativa y sensibilidad sociopolítica.
En última instancia, las declaraciones y posterior rectificación de Gal Gadot ofrecen una lección sobre la compleja relación entre lo personal y lo profesional en la era digital. Una emoción expresada sin filtro puede escalar a nivel global en cuestión de horas, obligando a las celebridades a rectificar, matizar o incluso pedir disculpas. La actriz lo resumió con una frase contundente: “En este medio, a veces se gana y a veces no”.
Más allá del caso puntual, el episodio invita a reflexionar sobre cómo los fracasos cinematográficos ya no se leen únicamente en clave de cifras, sino como fenómenos atravesados por discursos sociales, políticos y emocionales. El remake de Snow White, pensado para revitalizar un clásico con sensibilidad contemporánea, terminó convertido en espejo de un Hollywood en crisis de identidad, donde cada palabra, gesto o decisión creativa puede inclinar la balanza entre el éxito y el fracaso.
Esta nota fue elaborada por el equipo editorial de Phoenix24 con base en información pública, fuentes internacionales verificadas y análisis independiente.
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