Una alerta reciente recuerda que la protección prometida por algunas redes privadas virtuales puede transformarse en puerta de entrada para amenazas digitales.
Global, diciembre de 2025
Un número creciente de especialistas en ciberseguridad advierte sobre los riesgos asociados al uso de VPN personales en teléfonos móviles. Según varios informes recientes, estas herramientas a veces trasladan la confianza desde el proveedor de servicios de internet hacia servicios privados cuya seguridad y transparencia no siempre pueden verificarse. Esa transferencia de confianza podría incrementar la superficie de ataque disponible para hackers, especialmente cuando se emplean VPN gratuitas o poco confiables.
El problema radica en que muchas VPN anonymizantes requieren permisos elevados dentro del dispositivo, permisos que en manos equivocadas pueden facilitar la instalación de malware, el rastreo de actividades o incluso la interceptación de datos sensibles. En distintos estudios técnicos se documenta que un porcentaje significativo de apps VPN gratuitas carecen de políticas de privacidad claras, solicitan accesos excesivos y no cumplen con estándares básicos de cifrado. Por ese motivo, aunque prometen anonimato, muchas terminan siendo una amenaza para la seguridad del usuario.
Este contexto ha impulsado advertencias institucionales. Una agencia de ciberseguridad de los Estados Unidos recomendó recientemente que usuarios de iPhone y Android reconsideren el uso de VPN personales, sobre todo en entornos móviles o redes públicas, ya que —contrario a proteger— esas herramientas pueden favorecer operaciones maliciosas como robo de datos, espionaje digital o ataques de tipo ransomware.
Las consecuencias pueden ser graves. Usuarios confiados en VPNs como carta de seguridad podrían exponer sus cuentas bancarias, información personal, mensajes privados o historiales de navegación. En algunos casos el riesgo se incrementa al combinar VPN con otras apps poco confiables o cuando los sistemas operativos no están actualizados: esa mezcla puede abrir vulnerabilidades críticas que los atacantes pueden explotar con relativa facilidad.
Especialistas recomiendan evaluar el uso real de VPN; conviene optar por servicios de reputación contrastada y evitar versiones gratuitas o de procedencia dudosa. Además sugieren combinar otras prácticas de seguridad: mantener el sistema operativo al día, activar autenticación de dos factores, limitar permisos de apps y evitar conexiones a redes públicas sin protección. Con medidas así, la protección digital puede ser más efectiva que depositar toda la confianza en una VPN.
La advertencia actual no implica que toda VPN sea insegura, sino que su uso indiscriminado —sin revisar políticas de privacidad ni origen del servicio— puede resultar peligroso. En un entorno donde el cibercrimen evoluciona rápidamente y los atacantes aprovechan la menor fragmentación para infiltrar dispositivos móviles, la prudencia digital vuelve a ser la primera línea de defensa.
Cada silencio habla
Every silence speaks