Urska Zigart no es solo la novia de Tadej Pogacar, sino también una ciclista profesional en ascenso que está dejando huella en el pelotón femenino. La eslovena, actualmente en las filas del AG Insurance, ha demostrado su talento como escaladora y, aunque está constantemente bajo la sombra mediática de su pareja, ha sabido hacerse un nombre propio en el mundo del ciclismo.
A pesar de que su vida está ligada a la de uno de los corredores más dominantes del momento, Zigart mantiene una rutina sencilla y lejos de los excesos. “Cuando Tadej comenzó a destacar, muchos me advirtieron sobre los cambios que trae la fama y el dinero, pero sigue siendo el mismo chico de siempre“, confiesa la ciclista.
Mientras algunos eligen mostrar su estilo de vida lujoso en redes sociales, la pareja prefiere la discreción. “Aún vamos al supermercado en chándal“, agrega con una sonrisa.
Uno de los secretos mejor guardados de la pareja es la forma en que equilibran sus personalidades y su vida en pareja. Mientras Pogacar se caracteriza por su espontaneidad y calma, Zigart admite ser una perfeccionista que se preocupa por los detalles. “Nos complementamos perfectamente: él me tranquiliza y yo le ayudo a organizarse mejor”, explica.
Más allá del ciclismo, la pareja también comparte intereses y pasiones. Recientemente, Zigart reveló que Pogacar finalmente se permitió cumplir un sueño que tenía desde hace tiempo: comprar un Porsche. “Le encantan los coches rápidos, pero nunca presume de ellos“, asegura.
Con la Strade Bianche en el horizonte, Zigart sigue enfocada en su carrera y en demostrar su valía en el ciclismo profesional. Su evolución es un reflejo del esfuerzo y la determinación que la han llevado a ser mucho más que la pareja de un campeón: una ciclista con identidad propia y un futuro prometedor en el pelotón.(EN).