El iPhone como garantía y la computadora como aval digital

La tecnología también entra al crédito cuando el banco te cierra la puerta.

Bogotá, marzo de 2026

La nueva apuesta fintech en Colombia no consiste en volver más amable al banco tradicional, sino en rodearlo por otra ruta. Algunas plataformas están permitiendo que personas sin historial crediticio suficiente usen bienes cotidianos, como un iPhone o una computadora portátil, como respaldo para acceder a financiamiento. El cambio parece simple, pero altera una lógica profundamente arraigada. En vez de medir solo el pasado financiero del usuario, empieza a valorar activos concretos de su presente.

Eso importa porque el problema no es marginal. Millones de personas en Colombia siguen fuera del sistema formal o atrapadas en puntajes demasiado bajos para aspirar a un crédito bancario convencional. Esa exclusión no solo limita consumo o inversión personal. También empuja a muchos hacia esquemas informales, opacos y abusivos, donde el costo del dinero se dispara y la vulnerabilidad se vuelve rutina.

La innovación, en este caso, no está en volver el préstamo más sofisticado, sino en volverlo más pragmático. La fintech citada en la discusión propone que el usuario deje un bien como colateral, desde teléfonos y laptops hasta televisores o motocicletas, para habilitar un monto proporcional al valor del objeto. El modelo no elimina el riesgo. Lo redistribuye. Y al hacerlo, abre una puerta a quienes no pueden demostrar solvencia con los códigos clásicos del sistema bancario.

El procedimiento también revela hacia dónde se mueve este tipo de financiamiento. Todo comienza en línea, con un formulario básico y la selección del bien que funcionará como garantía. Después se registran características técnicas del dispositivo para estimar el monto posible del préstamo. El cierre de la operación se completa por canales digitales de mensajería, lo que reduce tiempos, fricción y desplazamientos. La experiencia financiera empieza así a parecerse menos a una sucursal y más a una interfaz.

Hay, sin embargo, una dimensión más profunda detrás de esta aparente facilidad. Cuando un teléfono o una computadora se convierten en respaldo crediticio, dejan de ser solo herramientas de uso diario. Se transforman en activos con capacidad de abrir liquidez en contextos donde la reputación financiera formal no alcanza. En sociedades con alta informalidad, eso modifica la relación de las personas con sus objetos tecnológicos. El dispositivo ya no solo conecta, trabaja o entretiene. También puede volverse palanca económica de emergencia.

La propuesta gana sentido frente a un sistema que suele castigar con rigidez a jóvenes, trabajadores informales, pequeños comerciantes o personas con trayectorias financieras incompletas. Pero también deja ver una tensión importante. La inclusión llega, sí, aunque bajo una condición material clara: tener algo valioso que dejar como respaldo. No desaparece la lógica de selección. Solo cambia de forma. El historial bancario cede lugar al objeto empeñable con legitimidad digital.

Aun así, el movimiento dice algo importante sobre el presente del crédito. El futuro financiero inmediato en América Latina no parece dirigirse únicamente hacia modelos más automatizados, sino hacia esquemas híbridos donde tecnología, colateral y velocidad de respuesta reemplazan parte del filtro bancario tradicional. No es una revolución limpia ni total. Es una adaptación concreta a una realidad donde demasiada gente necesita dinero sin tener cómo probarle al sistema que merece recibirlo.

Lo que emerge de esta tendencia, entonces, no es solo una nota sobre préstamos alternativos. Es una señal de cómo la tecnología está rediseñando los criterios mínimos de confianza económica. En un entorno donde millones siguen fuera del radar bancario, un iPhone o una laptop pueden empezar a valer más que un score inexistente. Y cuando eso ocurre, el crédito deja de depender únicamente de lo que el sistema recuerda de ti. Empieza a depender también de lo que todavía puedes poner sobre la mesa.

Phoenix24: periodismo sin fronteras. / Phoenix24: journalism without borders.

Related posts

When an iPhone Stops Charging

The Free-to-Play Flood on Switch

Gates Against the Cult of Innovation