Doce minutos al día, una disciplina militar y una dieta sin rigideces como fórmula de vitalidad.
Londres, agosto de 2025 Helen Mirren, con ochenta años cumplidos y seis décadas de trayectoria artística, se mantiene como un referente de elegancia y energía. En medio de rodajes y compromisos internacionales, la actriz británica ha compartido el método que considera clave para su bienestar: una rutina de ejercicios diaria de solo doce minutos, inspirada en un programa militar de la Real Fuerza Aérea Canadiense, y una dieta flexible que se adapta a su estilo de vida sin caer en restricciones extremas.
El plan de entrenamiento, conocido como XBX, fue creado en los años cincuenta para mejorar la condición física de las mujeres en entornos militares. Consiste en diez ejercicios sencillos, entre ellos tocarse los dedos de los pies, elevar las rodillas, hacer círculos con los brazos, flexiones y carrera en el lugar. No requiere equipos y está pensado para adaptarse a cualquier espacio. La particularidad radica en su progresión: cuatro series con doce niveles cada una, que incrementan la intensidad a través de repeticiones y no de tiempo. Mirren reconoce que rara vez pasa de los primeros niveles, pero asegura que la constancia ha sido decisiva.
La actriz subraya que no busca entrenamientos de alto impacto ni grandes sacrificios, sino un hábito sostenible. En entrevistas recientes ha comentado que la clave es la disciplina diaria y la conciencia de que “no se trata de machacarse en un gimnasio, sino de mantenerse activa con algo razonable cada día”. En el Reino Unido, medios especializados destacan que esta filosofía explica su vigor en un sector donde el paso del tiempo suele ser implacable.
Mirren recomendó “no sentirse paralizada por las propias inseguridades y no ser demasiado educada ni disculparse constantemente en la vida”. REUTERS/Fabrizio Bensch
El segundo pilar de su rutina es la alimentación. Mirren habla de una dieta flexible en la que se permite indulgencias como el clásico fish and chips, pero mantiene el equilibrio evitando excesos. Insiste en que lo que se come influye directamente en cómo se afronta el día, y por ello prefiere una relación realista con la comida antes que seguir planes rígidos. Esta perspectiva ha sido resaltada en publicaciones de Estados Unidos como ejemplo de un enfoque moderno y sostenible de la nutrición en la tercera edad.
El tercer elemento es el cuidado emocional. Mirren ha señalado en varias ocasiones que nunca es tarde para introducir pequeños cambios, como caminar a diario o practicar yoga. Ha colaborado con iniciativas sociales que promueven la inclusión activa de personas mayores, subrayando que la salud mental es tan importante como la física. Su mensaje conecta con audiencias diversas, desde Europa hasta América Latina, donde se le valora como símbolo de que el envejecimiento no implica resignación.
En Asia, especialmente en Japón, su figura es citada como modelo de longevidad equilibrada. Los comentaristas destacan que combina cuerpo activo, mente lúcida y una rutina sencilla que no depende de recursos extraordinarios. Esa percepción de disciplina acompañada de moderación ha reforzado su imagen global como referente de un estilo de vida accesible y saludable.
Mirren afirma que las personas mayores siguen activas y productivas mucho tiempo después de haberse jubilado REUTERS/Michele Tantussi
Lo cierto es que Mirren no solo ha mantenido una carrera artística vibrante, sino que ha convertido su propio modo de vida en una narrativa de inspiración. Mientras en América Latina se la reconoce como un ejemplo de vitalidad en edades avanzadas, en Europa se la asocia con un estilo clásico que desafía estereotipos, y en Estados Unidos se valora su capacidad de demostrar que el bienestar no depende de rutinas complejas ni de costosos entrenadores personales.
El caso de Helen Mirren trasciende la anécdota. Su constancia en el ejercicio, la moderación en la dieta y el énfasis en el cuidado emocional representan una alternativa cultural frente a la obsesión por la juventud eterna. No se trata de desafiar al tiempo, sino de convivir con él de una manera activa y consciente. En una industria marcada por las presiones de la apariencia, su ejemplo aporta una narrativa diferente: la longevidad no como peso, sino como escenario de nuevas formas de plenitud.
A sus ochenta años, Helen Mirren sigue demostrando que la sencillez también puede ser revolucionaria. Y que el verdadero secreto no está en fórmulas milagrosas, sino en hábitos sostenibles que suman con el paso de cada día.
Phoenix24: inteligencia para audiencias libres.
Phoenix24: intelligence for free audiences.