“Prolífica” es la palabra que mejor describe el legado de Silvia Pinal y, aún así, se queda corta. Radio, teatro, cine, televisión e incluso política, si hay una mujer indeleble en el imaginario popular de México es ella, considerada una de las últimas grandes leyendas del Cine de Oro Mexicano.
Silvia Pinal Hidalgo nació el 12 de septiembre de 1931 en el puerto de Guaymas, Sonora. Su madre, María Luisa Hidalgo, la concibió a temprana edad junto a Moisés Pasquel, sin embargo, fue la segunda pareja de su madre, Luis G. Pinal, a quien consideró como su verdadero padre y de quien tomó el apellido con el que sería conocida en el mundo del espectáculo. Durante su infancia, vivió en distintos lugares de la República Mexicana como resultado del trabajo de su padre, que llevaba a su familia a cambiar de residencia constantemente. Durante su niñez, vivió en estados como Cuernavaca y Tequisquiapan, Querétaro, en donde su padre sostuvo el puesto de presidente municipal.
Desde joven, Silvia tenía en claro que quería ser artista, y ante el rechazo de su padre, estudió taquimecanografía para cumplir con el deseo de su familia. En su adolescencia, trabajó como secretaria en un laboratorio farmacéutico, en donde eventualmente fue trasladada al departamento de publicidad. Fue ahí donde su jefe la incentivó a probar suerte en la radio, en donde consiguió diversos trabajos mientras comenzaba la carrera de actuación en el Instituto Nacional de Bellas Artes, en la Ciudad de México, y continuaba con sus clases de canto. Ahí conoció a Rafael Banquells, el actor y cineasta cubano, con quien se casó en 1947 y tuvo a su primogénita, Sylvia Pasquel, en 1949.
Fue a través de las relaciones de Banquells que conoció a Miguel Contreras Torres, guionista y cineasta, quien reclutó a Pinal para su proyecto, Bamba, y le otorgó su primer papel en la pantalla grande. Después de ese primer acercamiento con la industria cinematográfica, se consolidó como una figura recurrente durante el auge del Cine de Oro Mexicano a través de cintas como La mujer que yo perdí, Un rincón cerca del cielo, El rey del barrio, entre otras. También, formó parte del elenco de títulos internacionales como Las locuras de Bárbara, Viridiana, El ángel exterminador y Simón del desierto. En 1961, contrajo matrimonio con Gustavo Alatriste, el actor con quien tuvo a Viridiana Alatriste, su segunda hija, quien falleció en un accidente automovilístico, y en 1967 contrajo nupcias con Enrique Guzmán, con quien concibió a sus últimos dos hijos, la cantante, Alejandra Guzmán y Luis Enrique Guzmán.
Fue a través de las relaciones de Banquells que conoció a Miguel Contreras Torres, guionista y cineasta, quien reclutó a Pinal para su proyecto, Bamba, y le otorgó su primer papel en la pantalla grande. Después de ese primer acercamiento con la industria cinematográfica, se consolidó como una figura recurrente durante el auge del Cine de Oro Mexicano a través de cintas como La mujer que yo perdí, Un rincón cerca del cielo, El rey del barrio, entre otras. También, formó parte del elenco de títulos internacionales como Las locuras de Bárbara, Viridiana, El ángel exterminador y Simón del desierto. En 1961, contrajo matrimonio con Gustavo Alatriste, el actor con quien tuvo a Viridiana Alatriste, su segunda hija, quien falleció en un accidente automovilístico, y en 1967 contrajo nupcias con Enrique Guzmán, con quien concibió a sus últimos dos hijos, la cantante, Alejandra Guzmán y Luis Enrique Guzmán.
Silvia Pinal se convirtió en esa actriz valiente que no temía interpretar a mujeres complejas y controvertidas. La relevancia de su paso por el cine puede sintetizarse muy bien en Viridiana, la cinta de 1961 dirigida por Luis Buñuel que cuenta la historia de una mujer que huye a un convento luego de vivir con un tío que está obsesionado con ella. En el convento se encuentra con más desgracias tras ser robada y engañada. La película llevaba consigo una fuerte carga de crítica social y religiosa, razón por la que fue duramente criticada por medios del Vaticano tras su estreno en el Festival de Cannes de ese año. A la par, el régimen de Francisco Franco en España condenó el trabajo de Buñuel (nacido en Calanda) y ordenó desaparecer todas las copias de Viridiana. Aunque el cineasta no puso mucha resistencia para que esto ocurriera, Silvia le pidió que lo impidiera “Don Luis, esto para nosotros los del cine, es un regalo de Dios, así que no sea malo y apóyame”, le dijo. La actriz escondió una de las cintas entre su ropa antes de salir de París, así fue como aseguró que se consolidara como una película mexicana, pero hasta 10 años después, luego de muchos conflictos de distribución y proyección.
A la par de su carrera en el cine, su camino fue marcado por el teatro. Como en muchas otras cosas, Silvia Pinal fue pionera de la comedia musical en México con la obra Ring Ring, llama el amor (1958), la primera obra musical en nuestro país. Otros de sus trabajos en las tablas fueron Los caprichos de Goya, El sueño de cristal, Vidas Privadas, Anna Karenina, La Jaula de las locas, Cats, ¡Qué tal, Dolly! Mame —que produjo y protagonizó en 1972, 1985 y 1989— y una variedad de entregas más.
Con la llegada de la década de los 80, Pinal siguió acumulando hitos en su carrera. Mujer, casos de la vida real (presentado y producido por ella) estrenado en 1986, fue uno de ellos, pues lo que en un inicio fue una ventana para mostrar situaciones basadas en la vida cotidiana de los mexicanos, se convirtió en un programa con impacto social que mostraba las realidades de mujeres que no era común encontrar en la televisión masiva. Para ella, significó “encontrarme con esas mujeres maravillosas, fuertes, débiles, sufridas, abnegadas, independientes, todo tipo de mujeres, que siempre tienen un problema y confían en nosotros y lo entregan en nuestras manos […] te los cuentan como si fueras su madre, su hermana, su mejor amiga”. Con este programa, Silvia Pinal ratificó su influencia en el público mexicano.
Su legado también fue marcado por sus actividades como empresaria, con la compra del Cine Estadio en 1988 para crear el Teatro Silvia Pinal años después y la adquisición del Cine Versalles en la Ciudad de México en 1992 para transformarlo en el Teatro Diego Rivera, ahora conocido como Nuevo Teatro Silvia Pinal. Su vida también estuvo marcada por el quehacer político tras su matrimonio con Tulio Hernández en 1982, gobernador de Tlaxcala, fue Primera Dama del estado, presidenta estatal del DIF, más tarde, entre 1991 y 1997, se convirtió en diputada del Partido Revolucionario Institucional y senadora de la Asamblea de Representantes del Distrito Federal. Sus labores siempre giraron en torno a la promoción de la cultura en México.
La trayectoria de Silvia Pinal incluye 84 películas, 42 obras de teatro y 34 programas de televisión. Fue la actriz arriesgada, la voz amable, el icono de belleza, la promotora de cultura, la mujer que vivió mil y una vidas a través de sus personajes. En una entrevista con Cristina Pacheco, la periodista le preguntaba, ¿cómo se define Silvia Pinal?: “Yo creo que he sido muchas cosas, primero fui la jovencita ingenua, después símbolo sexual, luego pasé a ser vedette, luego pasé a ser cantante y bailarina de teatro musical, he hecho teatro clásico, he hecho comedia […] Me han venido poniendo los títulos o me dan los créditos que corresponden al trabajo que he hecho”.
Tras ser hospitalizada a causa de una infección en las vías urinarias que presentó complicaciones, la actriz mexicana, Silvia Pinal, falleció a los 93 años de edad. (V).