Teniendo en cuenta que solo tengo 25 años, el hecho de que ya me haya torcido la muñeca cuatro veces es algo curiosamente impresionante. Dado que soy animadora de competición, también es tremendamente incómodo, ya que me obliga a vendarme antes de cada sesión de entrenamiento para aliviar la rigidez constante. Por más que intenté encontrar una alternativa, nada más parecía funcionar hasta que descubrí los suplementos de colágeno. Desde que incorporé este elixir a mi vida, siento mi muñeca más fuerte que nunca en años, y mis rutinas de ejercicio mejoraron mucho gracias a ello. Y lo que resulta incluso increíble: mi piel y mi cabello lucen verdaderamente más saludables.
A menos que hayas estado alejado de las redes sociales, seguro que has oído hablar maravillas del colágeno: cabello más sedoso, piel más radiante, uñas duras como piedras y articulaciones más fuertes. Quizá creas que ya tienes bajo control tus hábitos de cuidado personal y tu estado físico, pero te aseguro que cada uno de estos supuestos beneficios está a la altura de las expectativas.
Y aunque hay más de una forma de obtener tu dosis recomendada de colágeno —máscaras LED, sueros y cremas—, pero ninguna es tan buena como ingerirlo.
Así que te explicaré lo que debes buscar en los suplementos de colágeno para que sean realmente efectivos.
¿Por qué deberías tomar colágeno?
La razón por la que tomes colágeno depende, en realidad, de lo que esperes mejorar. Pero, en general, el colágeno ayuda a mantener tu buen aspecto a largo plazo y también hace un gran trabajo en tu interior.
El colágeno es la proteína más abundante en nuestro cuerpo y es la que mantiene unidos nuestros huesos, articulaciones, ligamentos y piel. Nuestro organismo lo genera por sí mismo, pero a partir de los 25 años, la producción comienza a disminuir –a un ritmo de aproximadamente un 1.5% al año–. Es aquí donde todo puede empezar a descontrolarse, y el deterioro se manifiesta en una menor elasticidad de la piel, cabello y uñas más débiles y problemas de movilidad: todos los desafortunados signos del envejecimiento. Por lo tanto, los suplementos de colágeno contribuyen a recuperar el equilibrio, e incluso hay pruebas emergentes de que también pueden favorecer una mejor digestión con el tiempo.
¿Qué debes buscar en los diferentes tipos de colágeno?
No todo el colágeno que hay en el mercado es igual, así que es útil saber qué es lo que en realidad estás comprando antes de decidirte. Por lo general, encontrarás tres tipos principales: I, II o III.
Cada uno cumple una función ligeramente diferente, pero en general se considera que el colágeno tipo I —el más abundante— fortalece la piel, el cabello y las uñas; el colágeno tipo II ayuda a las articulaciones; y el colágeno tipo III está relacionado con el tejido conectivo y la piel.
Algunos suplementos de colágeno combinan los tres, lo cual resulta útil si buscas un beneficio más general.
Estos tipos de colágeno provienen de dos fuentes principales: marina (pescado) y bovina (vacas). Le pedimos al galardonado farmacéutico, empresario y doctor Pupinder Ghatora una distinción concisa entre ambos: “El colágeno marino hidrolizado se considera generalmente mejor para la salud de la piel, el cabello y las uñas debido a su mayor contenido de Tipo I y se absorbe hasta 1.5 veces más rápido. Sin embargo, el bovino contiene Tipo I y más Tipo III, lo que es eficaz para la salud de las articulaciones e incluso del intestino, y suele ser más asequible”.
Si bien el colágeno bovino es el más parecido al colágeno de nuestro cuerpo, el doctor Ghatora nos dijo que la absorción de los péptidos es más importante que el tipo. Y en este caso, siempre hay que elegir un producto hidrolizado, ya que esto significa que las partículas son más pequeñas y, por lo tanto, se absorben más rápido. Por lo general, debido a su naturaleza, el colágeno marino tiene la tasa de absorción más rápida y a menudo se considera la fuente más pura. (Aquí tienes nuestra guía de los mejores colágenos marinos para ahorrarte un poco de pasos en tu selección).
Si el colágeno de origen animal no se ajusta a tus preferencias alimentarias, existen alternativas veganas. Aunque el colágeno en sí mismo no puede ser vegano, estas mezclas contienen ingredientes y aminoácidos diseñados para estimular la producción de colágeno del propio cuerpo. “Esto no será tan efectivo como los suplementos que contienen colágeno animal, pero es una alternativa útil para quienes no desean ingerir productos de origen animal”, destaca el doctor Ghatora. “Hay que tener en cuenta que estos suplementos veganos aportan aminoácidos que el cuerpo no aprovecha tan bien, por lo que tal vez sea más recomendable simplemente comer más plantas ricas en proteínas”.
¿Cómo reconocer un buen suplemento de colágeno y qué ingredientes buscar?
Los suplementos de colágeno se presentan en diversos formatos, como tabletas, polvos, sobres líquidos, gomitas y geles. Los expertos suelen preferir las tabletas por su precisión y facilidad de dosificación, pero los demás productos del mercado sin duda tienen su propio lugar, como las gomitas con sabor recubiertas de azúcar que enmascaran el regusto a pescado.
Dicho esto, la suplementación requiere un grado de realismo y, si un producto de origen marino carece por completo de cualquier indicio sensorial (–es decir, cierto olor o sabor a pescado, claro está–, probablemente no te servirá de mucho.
Por eso la dosis de colágeno es igualmente importante. La mayoría de las investigaciones respaldan una ingesta diaria de cinco a 15 gramos, aunque algunas personas legan a beneficiarse de dosis más altas.
Si te decides por una fórmula combinada, busca productos que contengan vitamina C añadida, ya que esta potencia la producción de colágeno. La biotina, el zinc y el ácido hialurónico también son ingredientes que vale la pena incluir, y suelen ser los componentes principales de la mayoría de los suplementos veganos.
Te recomendamos que te asegures de que el producto haya sido sometido a pruebas independientes y que evites los suplementos de colágeno repletos de aditivos, excipientes o rellenos innecesarios.
También vale la pena señalar que algunas personas pueden ser más sensibles a ciertas fuentes de colágeno, así que lo mejor es probar y ver con qué te sientes mejor. En definitiva, la clave está en elegir algo con lo que logres ser constante y, como con cualquier suplemento, siempre recomendamos consultar con un profesional de la salud antes de empezar. (GQ)