El Banco Central chino presentó un amplio paquete monetario de estímulos y medidas de apoyo al mercado inmobiliario con el objetivo de animar una economía que enfrenta fuertes presiones deflacionarias y un crecimiento económico estancado sobre el que se teme que no llegue al objetivo de este año del 5%
La economía china no ha logrado levantar vuelo después de tres años de que terminaran las estrictas medidas por la pandemia de Covid-19. Desde entonces, Beijing ha intentado intervenir por medio de incentivos para animar el consumo, pero sin resultados destacables.
Y es que el crecimiento económico de China fue mucho más lento de lo esperado en el segundo trimestre, lastrado por una prolongada crisis inmobiliaria y las preocupaciones de los consumidores sobre la seguridad laboral.
Los datos macroeconómicos de agosto no cumplieron en general las expectativas, algo que aumentó la preocupación sobre los encargados de la política monetaria y los llevó a tomar medidas para apoyar el mercado.
Este año el temor se centra en que la segunda economía del mundo no logre que su Producto Interno Bruto (PIB) crezca en torno al 5% como esperan las autoridades, y por ello desde el Gobierno se ha desplegado un paquete que pretende dejarle a la población el escenario perfecto para que gaste más.
China “reducirá el ratio de reserva mínima obligatorio y el tipo de interés básico” para las entidades bancarias y “recortará la tasa de interés de referencia en el mercado”, dijo el gobernador del Banco Central de China (BPC), Pan Gongsheng, en una rueda de prensa en Beijing.
La rebaja del “ratio de reserva” del que habla no era es cosa que una relajación para los bancos de la cantidad de dinero que deben reservar, lo que permitirá que más de 140.000 millones de dólares sean liberados al mercado, algo que se considera una de las principales herramientas de inyección de liquidez al sistema financiero.
El BPC también adelantó que los tipos de interés de préstamos hipotecarios ya existentes se reducirán en medio punto porcentual, una medida que beneficiaría a “50 millones de hogares o 150 millones de personas” con una reducción del gasto de intereses de cerca de 21.300 millones de dólares al año, indica la entidad.
Para atraer más capitales, Gongsheng anunció también un fondo de unos 70.000 millones de dólares, al que podrán recurrir empresas cotizadas y aseguradoras para comprar acciones en bolsa.
Y en aras de estimular el golpeado sector inmobiliario que ha perdido confianza tras el desplome del gigante Evergrande que arrastró a otras empresas consigo, el Banco redujo la tasa del 25% al 15% para la cuota mínima de aquellos que deseen acceder a una segunda vivienda.
Aunque las autoridades no especificaron cuándo entrarían en vigor las medidas, solo con el anuncio, los principales indicadores de las bolsas chinas cerraron con sólidas ganancias. El SSE Composite Index de Shanghái acumuló 4,15% de ganancias y el principal índice bursátil de la bolsa de Hong Kong consolidó un 4,13% este martes 24 de septiembre.
¿Qué ocurre con la economía de China?
Hay distintos factores que explican por qué la economía China no logra volver a emprender el vuelo que tenía hace unos años: una baja demanda nacional e internacional, los riesgos de volver a un escenario deflacionario, la falta de confianza de los consumidores, la ineficiencia de los estímulos que ha inyectado el Gobierno y, por supuesto, la prolongada crisis inmobiliaria.
Y es que este último, el sector inmobiliario, durante años representó para China más de una cuarta parte de su PIB, pero vive dificultades sin precedentes desde 2020, cuando las autoridades limitaron el acceso a crédito de los promotores para contener su disparada deuda.
Con ese límite del Gobierno muchas de las empresas no pudieron seguir sosteniendo un negocio que se basaba en acceder a créditos para comprar terrenos, para luego vender los proyectos de apartamentos antes que se terminara su construcción y con ese ingreso, financiar más proyectos.
Crisis inmobiliaria en China: Evergrande, a liquidación
Un círculo insostenible que acabó con el hundimiento de los precios de los inmuebles y con la posterior liquidación del gigante Evergrande, la compañía inmobiliaria más endeudada del mundo. Esta no pudo pagar un acuerdo de reestructuración de un plan de deuda de unos 330.000 millones de dólares a sus acreedores.
Desde entonces, Beijing desplegó numerosas medidas para revitalizar la industria, pero ninguna logró su cometido y no ha devuelto la confianza en los ciudadanos ni ha restaurado los precios de la vivienda, que han seguido cayendo.
A este problema se suma la elevada deuda que ya supera los 800.000 millones de dólares según datos oficiales, lo que alimenta el temor de una crisis más amplia.(F24).