Carlos Sainz apareció sonriente a su llegada el jueves al circuito Hard Rock Stadium de Miami. Las cámaras captaron una curiosa comparativa: la discreta imagen del madrileño entrando al paddock contrastaba con la de su sustituto en Ferrari, Lewis Hamilton, escoltado por dos fornidos guardaespaldas y un séquito de fotógrafos.
No hay duda de que el heptacampeón tiene estatus de superestrella. Incluso el español Marc Gené, miembro de la Scuderia desde hace dos décadas, asume que ante la posibilidad de fichar Hamilton, no dudaran en renunciar a Sainz. Pero si dejamos de lado el marketing y el glamour que tanto se estila ahora en la nueva F1 americana, nadie puede discutirle a Carlos su profesionalidad y su compromiso.
Hamilton y Sainz están viviendo problemas de adaptación a sus respectivos equipos y ambos empezaron la temporada lejos de sus compañeros Leclerc y Albon, con más experiencia y conocimiento del coche y del equipo. Sin embargo, mientras el británico aún no ha conseguido darle la vuelta a la situación, para Carlos, el pasado GP de Arabia fue el punto de inflexión en su quinta carrera con Williams.
Su solvente actuación en Jeddah, con el octavo puesto y siempre en el ‘top 10’ en las cinco sesiones del fin de semana, fueron un ‘chute’ de energía para el ‘55’, que estos días en Miami reconoce que cada vez está más convencido de que su apuesta por el equipo de Grove, cuando Ferrari le dejó sin asiento, fue “un acierto total”.
Williams, penúltimo en 2024, es ahora la referencia de la zona media de la parrilla, el mejor después de los ‘cuatro’ grandes (McLaren, Mercedes, Red Bull y Ferrari). Un escenario favorable que Sainz confía en exprimir al máximo este año: “En las cinco primeras carreras, Williams ha estado en Q3 con al menos un coche, lo que demuestra consistencia. Creo que la gente empieza a entender mi elección por este equipo”, celebra.
“Aunque me hubiese equivocado, que creo que no, que vamos en la dirección adecuada, estoy feliz, es un equipo que me encanta. A mi alrededor están todos súper motivados y a mi me gusta trabajar así. Los resultados siempre son lo primordial, pero aparte de eso me estoy divirtiendo”, admite.
A nivel de rendimiento, consciente de que “no van a llegar grandes mejoras este año, con el nuevo reglamento de 2026 en el horizonte para todos”, Sainz considera que “hay margen para seguir progresando con lo que tenemos”.
Argumenta que “mientras esté la velocidad y el ritmo, lo demás acaba llegando y creo que la velocidad ha estado ahí desde el principio, menos en China. El Williams del año pasado era capaz de calificar bien pero luego iba para atrás en carrera. Este año, con las mejoras que hemos hecho y las cosas que he podido aportar, yo creo que es un coche más equilibrado para la carrera, pero todavía está lejos de donde quiero que esté”.
Y en el plano personal, Sainz advierte que “todavía no he llegado a ese punto donde yo sé que estoy al 100%, me faltan carreras, pero vamos dando pasos adelante y hay mucha ilusión”.(S).