Canciones para entender el legado de Willie Colón, la leyenda de la salsa

Hoy el mundo se despide de Willie Colón, el gran maestro de la salsa. Su fallecimiento, a los 75 años, fue confirmado por su familia a través de un comunicado: “nos regocijamos por el don eterno de su música y los preciados recuerdos que creó, que vivirán por siempre”.

Y sí. Si hubo alguien que labró un montón de recuerdos musicales de latinoamericanos de todas partes de la región, fue él. En las fiestas, salones de baile, la radio, en los barrios migrantes de Nueva York, es difícil imaginar un entorno musical o festivo de Latinoamérica sin la música de Willie Colón.

Originario de Nueva York, de ascendencia puertorriqueña, Colón se suma a una extensa lista de artistas que exportaron los sonidos latinos al mundo entero durante los años 60 y 80. Aprendió español gracias a su abuela Antonia y creció en el barrio de South Bronx, donde “a todas horas se oían los rumbones de congas”, según contaba en una entrevista.

Con su sonido de trombones, que en su momento fue criticado por los más conservadores (se apodó a sí mismo “el malo”, de forma irónica), ayudó a consolidar la salsa como un movimiento urbano y transnacional, llevando los ritmos caribeños del barrio neoyorquino a escenarios internacionales.

Si uno hace memoria de sus encuentros familiares, seguramente recordará que Willie Colón formaba parte de la banda sonora. Aquí recapitulamos algunas de las canciones más icónicas de su legado.

Che Che Cole (1969)

Es imposible hablar de Willie Colón sin mencionar la dupla creativa que formó con el puertorriqueño, Hector Lavoe, junto a quien trabajó en la disquera Fania Records, un lugar para hacer música “de calle y de taller”, decía Colón en una de sus breves (y geniales) entrevistas que rondan en YouTube.

Che Che Cole es un buen ejemplo de este dueto que construyó la identidad de la música latina en Estados Unidos en los años 60. Willie ponía el sonido, Hector la voz. Esta canción, con trombones agresivos y un coro compuesto por cantos afrocaribeños, sonaba en centros nocturnos como el famoso Cheetah Club de Broadway, un epicentro de salsa en Nueva York durante los años 70.

La Murga (1971)

En América Latina, el término “murga” se refiere a un conjunto de músicos callejeros, a sonidos de carnaval. La Murga de Willie Colón, básicamente era una declaración de fiesta y baile al ritmo de unas percusiones afrocubanas muy fáciles de distinguir y el rudo sonido del trombón, el instrumento que consagró al artista.

Aguanile (1972)

Aguanile bien podría definirse como una melodía de ritual. Es una salsa explosiva, difícil de seguir para quienes aún no dominan el género en la pista de baile. Su ritmo, que simplemente no para, descendiente de sonidos provenientes de la santería yoruba, originaria de Cuba.

Más que una canción sumamente bailable, **Aguanile **es un recordatorio de que la música latina proviene de lugares más lejanos de los que podemos imaginar, y no solo geográficos, también espirituales. Su nombre es un término que se utiliza en la santería afrocubana y significa “limpieza de la casa”; y sus versos también se han interpretado como una especie de invocación dedicada a Oggún, una deidad de la religión yoruba.

El día de mi suerte (1973)

Además de salsas llenas de ritmo, Willie Colón y Héctor Lavoe también construían narrativas a través de letras que resonaban con las vivencias de la comunidad latina que residía en Estados Unidos durante los años 70. El día de mi suerte es un buen ejemplo de ello; en esta, Colón puso música a las vivencias que Lavoe escribió y que conectaban con cualquier persona que estuviera resistiendo. Es un canto de esperanza que vino en un contexto posterior a la Gran Migración estadounidense, cuando afrodescendientes migrantes se enfrentaron a la discriminación racial, entre ellos también estaban los latinos.

Calle Luna Calle Sol (1973)

Siguiendo la misma línea de la salsa como contadora de historias, Calle Luna Calle Sol es una gran referencia de cómo este género también hablaba de lo que pasaba en las calles, inspirada la criminalidad de los barrios del South Bronx y Spanish Harlem. Su coro “mete la mano en el bolsillo, saca y abre tu cuchillo y ten cuidao” suena como una advertencia.

El Gran Varón (1989)

En El Gran Varón la voz de Willie Colón es protagonista y cuenta la historia de una mujer transgénero enfrentando las marginaciones propias de la época, la letra es tan enganchante que, quienes la escuchamos de niños, pedíamos repetirla varias veces.

Sin duda, la canción escrita por el panameño, Omar Alfanno, es divisoria. Por un lado, expone versos abiertamente homofóbicos (“árbol que crece torcido, jamás su tronco endereza”); por otro lado, aborda la crisis de VIH que impactó a la comunidad gay en los años 80… y todo al ritmo de una salsa que se sigue reproduciendo en las fiestas hasta el día de hoy.

Idilio (1993)

Esta es una canción original del compositor Alberto “Titi” Amadeo durante los años 30. Willie Colón le dio una nueva vida en los 90, cuando la salsa había evolucionado a un estilo mucho más melódico y suave que el que él mismo propuso durante la década de los 70. Su letra romántica y sonido pegajoso mostraban la evolución de Colón. (V).

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