El fundador de Microsoft no invirtió en Phia, pero trabajó un día en atención al cliente para entender la experiencia del usuario directamente
Global / julio de 2025 – Bill Gates protagonizó un gesto poco convencional pero revelador: aceptó la invitación de su hija Phoebe para pasar un día atendiendo consultas en Phia, la startup que ella cofundó usando inteligencia artificial para comparar precios en tiendas de moda. Lejos de asumir el rol de inversor o asesor, Gates optó por experimentar el trabajo desde la base, convencido de que comprender el producto desde el usuario es la mejor forma de liderar.
A sus 69 años y tras más de una década fuera del mundo empresarial activo, Gates se sumó al equipo de atención al cliente de Phia y compartió en LinkedIn una reflexión sobre su experiencia: dijo que la mejor manera de saber cómo funciona algo o detectar fallos es “interactuando directamente con quienes lo usan”. Esta decisión desató un debate global sobre liderazgo con humildad, empatía y cercanía operativa.
Phia fue fundada por Phoebe Gates y su compañera de Stanford, Sophia Kianni. La plataforma ofrece comparaciones de precios en más de 40,000 tiendas, con un enfoque hacia la compra ética y sostenible. Aunque Phoebe emprendió con apoyo familiar, ni Gates ni Melinda French Gates invirtieron directamente en el proyecto. Más bien, recibieron ayuda de inversores externos y fondos académicos, lo que refuerza el mensaje de independencia profesional que la familia promueve.
Phoebe estuvo durante la promoción de la serie de Netflix de su padre (Foto: tomada de Instagram/@PhoebeGates)
Gates explicó que evitar su rol como financiador fue una decisión consciente: temía que su participación económica implicara supervisión frecuente, reuniones de negocio y pérdida de autonomía para su hija. Aunque reconoce que habría apoyado financieramente de haber sido necesario, aseguró que “por suerte nunca fue necesario” y que llegó a sentir alivio por ello.
Su participación en Phia no se limitó a buen gesto paternal, sino que proporcionó visibilidad a la startup y sirvió como revulsivo para su posicionamiento público. El movimiento fue interpretado como una lección empresarial: incluso los grandes líderes deben volver al terreno para reconectar con lo esencial de su propósito.
También ha sido destacado que Bill Gates es el padre de tres hijos que no heredarán directamente gran parte de su fortuna, en línea con una filosofía de que el éxito debe construirse sobre la autonomía y el esfuerzo propio. En palabras de expertos, la experiencia vivida en Phia muestra cómo los roles familiares pueden reforzar una narrativa corporativa más horizontal y empática.
El empresario promueve la independencia económica de cada uno de sus hijos. (Foto: REUTERS/Stephanie Lecocq)
Este gesto encarna una estrategia de liderazgo basada en proximidad y aprendizaje activo: Gates se alejó del despacho para atender a usuarios reales, escuchar sus dudas y observar posibles mejoras en tiempo real. Un ejemplo claro de que la autoridad cognitiva no siempre reside en la jerarquía, sino en la capacidad de involucrarse hasta en las tareas más básicas.
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