Así es el futuro de la neuroestimulación, según una experta en enfermedades neurológicas

Ana Maiques (Valencia, 1972) es economista, investigadora y emprendedora, quien explica cómo funciona el cerebro. En este sentido, su labor se enfoca en ayudar a personas con enfermedades neurológicas como la depresión. Según esta científica, “en el cerebro hay 100 billones de neuronas que se están comunicando constantemente a una velocidad increíble”. Así pues, explicó que, por ejemplo, en el caso de un cerebro con depresión, lo que sucede es que, “la parte derecha del lóbulo prefrontal tiene menos actividad que la parte izquierda, lo que se conoce como asimetría prefrontal”.

Para explicar el funcionamiento del órgano más complejo del cuerpo humano, Maiques se colocó en la cabeza un gorro para electroencefalograma; ésta es una herramienta no invasiva que recoge señales eléctricas e inyecta corrientes en el cerebro para lidiar con el dolor.

“Llevamos años con tecnologías de neuromodelación basadas en el cerebro como el DBS (Deep Brain Stimulation -estimulación cerebral profunda-)”, explicó. Estas técnicas no sólo pueden servir para mitigar los efectos del Parkinson o la depresión, sino que hoy en día “siguen salvando un montón de vidas”.

Gorro para electroencefalograma.

Esos electrodos inyectan corrientes que estimulan e incluso inhiben ciertos comportamientos del cerebro. Por ejemplo, se pueden usar para abordar casos de epilepsia o Alzheimer.

Hay algo que se debe resaltar: estos innovadores tratamientos se pueden convertir en una nueva terapia para millones de pacientes, según Maiques. En Estados Unidos ya se utiliza la estimulación cerebral; por ejemplo, la música como terapia para problemas motores, o las luces infrarrojas para tratar el Alzheimer.

“Después de 20 minutos de estimulación durante 10 días, conseguimos reducir las crisis epilépticas un 47 % respecto al periodo en el que no lo hacíamos”, firma la experta.

Estos hallazgos hacen que, en la actualidad, la empresa Neuroelectrics ya esté trabajando con más de 100 pacientes en un total de 40 hospitales de países como España, Estados Unidos, Alemania o Bélgica.

“Ahora vamos a lanzar un estudio mundial clínico de 300 pacientes también para reducir la sintomatología de la depresión”, afirma Maiques, quien busca ayudar a la mayor cantidad de pacientes en los próximos años.

“En epilepsia lo que estamos haciendo es estimular a niños y adultos que no responden a la medicación. A partir de una resonancia magnética y un electroencefalograma, creamos un modelo 3D del cerebro del paciente y modelamos cuántas corrientes por cada electrodo tenemos que inyectar al cerebro para inhibir esa zona”, señaló.

Avanzando hacia el futuro

Ana Maiques y su equipo se encuentran desarrollando una metodología basada en neurotwin, una réplica digital del cerebro almacenada en la nube. Con ello, los especialistas podrían anticipar cuál sería el tratamiento más adecuado para cada paciente: “la inteligencia artificial y los modelos matemáticos jugarán un papel crucial”, dice la experta.

Maiques confía en que estas tecnologías transformarán el tratamiento de enfermedades mentales importantes: “En lugar de recetar un medicamento para afecciones como la epilepsia, la depresión o cualquier trastorno neurológico, en el futuro se podría recomendar una sesión de estimulación. Este enfoque revolucionará el panorama de la neurotecnología”, concluyó.

“Vamos a seguir trabajando hasta que consigamos que todos los cerebros de esos pacientes que están enfermos ya no suenen tristes, sino que estén sanos y su música sea así”, concluyó antes de que sonase una alegre melodía y recibiese un caluroso aplauso por parte del público.

Qué es la neurociencia y qué aporta al mundo de la salud

La neurociencia es una disciplina científica que estudia el sistema nervioso, abarcando desde la estructura y función de las células nerviosas hasta la comprensión de procesos cognitivos y comportamentales.

Esta ciencia abarca una amplia gama de subcampos, como la neurobiología, la neuropsicología, la neurofisiología, la neurociencia cognitiva y la neurociencia clínica. Su objetivo principal es comprender cómo funcionan el cerebro y el sistema nervioso, cómo se comunican las células nerviosas entre sí, cómo se generan las conductas, pensamientos y emociones, y cómo los trastornos neurológicos y psiquiátricos afectan estos procesos.

La neurociencia ha permitido el desarrollo de nuevas terapias farmacológicas para tratar enfermedades como la depresión, la esquizofrenia, el trastorno bipolar y la ansiedad. El conocimiento más detallado sobre los neurotransmisores y sus efectos en el cerebro ha conducido a la creación de fármacos más específicos y menos invasivos.

En enfermedades como el Alzheimer, Parkinson y esclerosis múltiple, las investigaciones neurocientíficas han impulsado tanto tratamientos farmacológicos como innovadoras terapias de estimulación cerebral profunda y otras intervenciones.

Neurotecnologías y neuroestimulación

El uso de dispositivos de estimulación cerebral profunda (DBS) ha revolucionado el tratamiento de trastornos como el Parkinson, la distrofia muscular y, en algunos casos, trastornos psiquiátricos como la depresión resistente al tratamiento. Este tipo de tecnologías actúan modulando la actividad eléctrica en regiones específicas del cerebro.

También se han desarrollado tecnologías como la estimulación transcraneal de corriente directa (tDCS) y la estimulación magnética transcraneal (TMS), que permiten tratar trastornos como la depresión o el dolor crónico mediante la estimulación no invasiva de áreas cerebrales.

Avances en neurociencia cognitiva

La neurociencia cognitiva ha permitido una comprensión más profunda de cómo el cerebro procesa la memoria, el aprendizaje y las funciones ejecutivas. Esto ha sido fundamental tanto para el tratamiento de trastornos como el déficit de atención, el autismo y las dificultades de aprendizaje, como para el desarrollo de estrategias educativas más efectivas basadas en la comprensión del funcionamiento cerebral.

Investigaciones sobre la neuroplasticidad (la capacidad del cerebro para reorganizarse y formar nuevas conexiones) han impulsado enfoques terapéuticos en rehabilitación cognitiva, especialmente en pacientes que han sufrido accidentes cerebrovasculares o lesiones traumáticas en el cerebro.

Mejor entendimiento de los trastornos del comportamiento

Los estudios neurocientíficos han ayudado a identificar las bases cerebrales de los trastornos del comportamiento, como el trastorno obsesivo-compulsivo (TOC), los trastornos de la conducta alimentaria, la adicción y los trastornos de ansiedad. El conocimiento de cómo ciertas áreas cerebrales se alteran en estos trastornos ha permitido un enfoque más preciso en el tratamiento y la intervención.

Medicina personalizada y neurogenética

La neurociencia ha llevado a avances en la medicina personalizada, particularmente en el campo de la genética y la epigenética. Comprender cómo las variaciones genéticas influyen en la predisposición a enfermedades neurológicas y psiquiátricas ha sido clave para desarrollar tratamientos más personalizados y eficaces, adaptados a las características genéticas de cada paciente.

Las investigaciones sobre la genética del cerebro han permitido identificar biomarcadores que ayudan a predecir el riesgo de trastornos neurológicos, permitiendo diagnósticos más tempranos y la aplicación de intervenciones preventivas.

Related posts

Why Some People Arrange Banknotes From Smallest to Largest

Nuria Roure, psicóloga experta en sueño: “Si te despiertas casi todas las noches sobre las 3 o las 4 de la madrugada y te cuesta conciliar el sueño deberías consultarlo”

La dieta nórdica, asociada a mejor sueño y una vida más larga: qué es y en qué se diferencia de la dieta mediterránea