Un cambio de escenario que demuestra que la pasión deportiva no conoce fronteras ni edad.
Países Bajos, agosto de 2025
Arjen Robben, exfutbolista icónico en clubes como Chelsea, Real Madrid y Bayern Múnich, cumple 41 años este mes con una nueva presentación en el deporte de raqueta: su debut profesional en el pádel. En un inesperado giro de carrera, formó pareja con Werner Lootsma y se lanzó al campo de competición en el FIP Bronze de Westerbork. Su paso por la fase clasificatoria resultó memorable: remontaron después de levantar seis puntos de partido para derrotar a los también exfutbolistas Ralph Boekema y Mark Veldmate por 4-6, 6-3 y 7-6, asegurando su acceso al cuadro principal.
El recorrido, aunque breve, fue intenso. En la primera ronda del cuadro principal, Robben y su compañero cayeron por 6-1 y 6-0 ante Thijs Roper y Sten Richters, figuras consolidadas del pádel neerlandés. Una derrota lógica frente a rivales del top nacional, pero que no empaña la hazaña de aquel acceso inesperado.
La presencia de Robben generó un ambiente de entusiasmo en Westerbork. La organización estimó una asistencia mayor a la habitual, atraída por ver al delantero legendario en acción con pala en mano. Él mismo reconoció que no se tomó demasiado en serio este nuevo reto, aunque dejó claro que salió a competir con la misma intensidad que lo caracterizó en el fútbol.
Desde que colgó las botas en 2021, Robben ha canalizado parte de su pasión por el pádel construyendo una pista privada en su hogar y jugando regularmente en Alemania. En declaraciones recientes, señaló que admiraba cómo Zlatan Ibrahimović impulsó el deporte en Suecia y esperaba hacer algo similar en los Países Bajos.
Los expertos con los que compartió pista no escatimaron en elogios irónicos. Roper y Richters, ambos con trayectoria destacada en el pádel nacional, lo definieron como “el mejor exfutbolista profesional que sabemos que juega al pádel”. La frase, medio en broma, medio en serio, capturó la mezcla de admiración y simpatía que su incursión despertó.
Este episodio representa algo más que un entretenimiento post carrera: pone de relieve cómo el pádel sigue expandiéndose como deporte accesible y popular. Robben, con su presencia e inversión, podría contribuir a consolidar la práctica en el mercado neerlandés, donde aún busca afianzarse.
El impacto mediático fue inmediato. El debut de Robben fue comentado en portales deportivos y redes sociales en toda Europa, donde su nombre continúa teniendo un peso enorme. Muchos lo vieron como un gesto de humildad y espíritu competitivo: alguien que, tras conquistar la élite del fútbol, se atreve a empezar desde abajo en un deporte emergente.
Más allá de los resultados, su participación en el FIP Bronze de Westerbork será recordada por el símbolo que encarna. Robben no es el primer exfutbolista en acercarse al pádel, pero su debut competitivo genera un eco particular. Representa la transición de un ícono del fútbol al mundo del pádel profesional y ofrece una historia inesperada e inspiradora que habla de segundas oportunidades y pasiones que no se extinguen.
Contra la propaganda, memoria.
Against propaganda, memory.