Impulsadas por el metal amarillo, estas ventas reflejan la estrategia del nuevo Gobierno para consolidar el sector minero como pilar de la recuperación macroeconómica.
Buenos Aires, julio de 2025 —
El 2025 marcará un hito en la historia económica de Argentina: el valor de las exportaciones mineras superará por primera vez los 5 000 millones de dólares, gracias al fuerte incremento en los precios internacionales del oro y la plata, según estimaciones de la Cámara de Empresas Mineras Argentinas (CAEM). Este salto representa una mejora significativa respecto a los 4 632 millones registrados en 2024, el mejor año en más de una década.
Roberto Cacciola, presidente de la CAEM, explicó que la producción de oro y plata se mantendrá estable o incluso podría reducirse levemente en volumen debido a la maduración de proyectos, pero el aumento en los precios compensa ampliamente esa caída, permitiendo alcanzar exportaciones por entre 5 000 y 5 200 millones de dólares.
En 2024, el oro contribuyó con aproximadamente 3 141 millones USD (68 %), la plata sumó 641 millones (14 %) y el litio alcanzó los 631 millones (13,6 %). Para 2025 se espera que esa composición se mantenga, con el litio creciendo en volumen pese a enfrentar menores precios en el mercado global.
El contexto internacional revela una coyuntura favorable: los precios del oro superan los 3 200 dólares por onza, muy por encima del promedio de 2024. La plata, en tanto, sigue una tendencia similar. Este fenómeno se produce en un momento en que la minería en América Latina enfrenta un mercado de commodities mixto, con la demanda global de metales sostenibles en expansión, aunque la minería de litio se ve desafiada por la sobreoferta y la caída de precios debido al exceso de stock, especialmente impulsado por China.
En paralelo, el nuevo gobierno liderado por Javier Milei ha lanzado un ambicioso plan de estímulo para atraer inversiones al sector minero: el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI), que ofrece beneficios fiscales, aduaneros y cambiarios para proyectos mayores a 200 millones USD. Hasta el momento, seis proyectos ya han comenzado gestiones, entre ellos “Rincón”, de Río Tinto, con una inversión de 2 700 millones en Salta.
La minería se perfila además como una fuente clave de empleo y divisas, elementos cruciales para restablecer la estabilidad macroeconómica y reducir la histórica dependencia del país de las exportaciones agrícolas y energéticas. Se estima que los ingresos del sector podrían triplicarse hasta alcanzar los 12 000 millones de dólares hacia 2032, catapultados también por el cobre, y generar hasta 200 000 puestos de trabajo directos e indirectos.
El alza exportadora llega en medio de una balanza comercial positiva: en el primer semestre se acumuló un superávit de 2 788 millones USD, con exportaciones de bienes por 39 742 millones, lo que indica una mejora en la capacidad nacional para generar divisas frente a importaciones crecientes. El aporte del sector minero se traduce también en una reducción del déficit energético, fortaleciendo las arcas públicas.
Sin embargo, hay desafíos por delante. La baja en los precios del litio ha obligado a algunas empresas a operar apenas en el punto de equilibrio, lo que ha frenado inversiones y ampliaciones. Además, varios proyectos requieren ampliaciones de infraestructura, como caminos, energía y logística, para alcanzar una fase productiva eficiente.
Desde un ángulo geopolítico, la apertura regulatoria y fiscal del sector está atrayendo la atención de grandes firmas internacionales: más de 11 proyectos de cobre, litio y oro están en etapas avanzadas de negociación, incluida la asociación de BHP con Lundin en San Juan para impulsar el complejo San Juan Copper, que podría producir más de un millón de toneladas de cobre anuales hacia 2030.
El Fondo Monetario Internacional, con apoyo del Banco Mundial y el BID, está evaluando líneas de crédito vinculadas al fortalecimiento de las exportaciones mineras, reconociendo su rol estratégico en la diversificación y resiliencia de la economía argentina.
A pesar del panorama positivo, la experiencia en la región evidencia que una minería sostenible requiere marcos integrales que equilibren inversión, control ambiental y diálogo con comunidades. La gestión del agua y el vínculo con las sociedades locales en provincias como Jujuy, Salta y San Juan serán claves para evitar conflictos socioambientales, mejorar la reputación del sector y consolidar proyectos a largo plazo.
En resumen, el récord histórico en exportaciones mineras proyectado para 2025 representa un avance sustantivo para la estrategia económica de Argentina. Pero la continuación positiva dependerá de mantener precios internacionales favorables, avanzar en infraestructura, concretar inversiones y fortalecer la gobernanza del sector frente a desafíos sociales y ambientales.
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