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Arcángel y la determinación de cambiar las reglas en la música urbana

by Phoenix 24

Hay algo en la manera en que Arcángel habla de su carrera: no necesita que alguien más le confirme que lo hizo bien. A 20 años de haber comenzado en la música, el puertorriqueño puede enumerar canciones, escenarios, colaboraciones y generaciones de artistas que han pasado por el género urbano. Pero cuando se le pregunta qué ha hecho para mantenerse vigente, no busca una respuesta políticamente correcta. “No quiero ser pedante, pero la realidad es que yo soy bueno en lo que hago”, sentencia con seguridad.

Con la naturalidad de quien lleva demasiado tiempo observando su propia carrera como para fingir modestia. Para él, la determinación en sus capacidades no es algo que haya aparecido tras el éxito, sino que estaba ahí desde antes, cuando aún era un adolescente que soñaba despierto en su barrio y les decía a sus amigos que algún día saldrían de allí.

Dos décadas después, el músico boricua está recorriendo el continente americano con su álbum Sr. Santos II: Sueños de Grandeza y La 8va Maravilla World Tour 20 Aniversario, la gira más grande y ambiciosa de su carrera; un proyecto que comenzó como una celebración por su trayectoria musical y que se ha convertido también en una prueba de que algunas canciones pueden sobrevivir a las modas y atravesar generaciones.

El éxito actual de Arcángel y su influencia en la música urbana

Retrato de Arcngel para GQ Hype 2026

La gira contempla más de 50 fechas y ha tenido localidades agotadas en distintos mercados. Pero el tamaño de este tour no parece ser lo que más le interesa. Lo realmente provocador para él es mirar hacia el público y encontrar ahí una especie de espejo de su propia historia. “Pasamos 20 años en la música y hemos llegado bastante lejos”, cuenta.

Antes de que existiera Arcángel como figura de la música urbana, estaba Austin Agustín Santos, un adolescente convencido de que su vida iba a ser diferente. Recuerda que en su barrio le decían que estaba loco porque se quedaba mirando al vacío, aparentemente sin hacer nada. Él, sin embargo, imaginaba el futuro. “Lo que pasa es que tú no ves lo que yo estoy viendo”, les decía.

La frase explica bastante bien la personalidad que aparece en la conversación: Arcángel habla constantemente desde la certeza. No parece haber necesitado demasiada aprobación externa para seguir adelante. Incluso cuando su madre le pedía que estudiara o consiguiera un trabajo, él tenía claro que quería dedicar todo su tiempo a la música. Terminó la educación básica, le entregó el diploma a su madre y le dijo que no pretendía continuar estudiando. Ella insistió en que buscara, al menos, un trabajo de cuatro horas, pero él se negó. Su argumento era que si quería que la música funcionara de la manera y con la rapidez que imaginaba, tenía que dedicarse completamente a ella. “Yo voy a dedicarle las 24 horas, los siete días de la semana. Y tú vas a ver que en un año, las cosas van a cambiar”, recuerda haberle dicho. Y, evidentemente, así ocurrió.

Sin embargo, el boricua no atribuye su trayectoria sólo a la suerte. Desde muy joven, se consideró un estudiante del reguetón. Antes de formar parte de la historia del género, era un fanático que escuchaba, analizaba y comparaba lo que estaba sucediendo. Entre sus principales referencias menciona nombres como Tego Calderón, Tempo y el legendario Don Omar.

Retrato de Arcngel para GQ Hype 2026

Había una razón para que esos artistas le llamaran particularmente la atención. Aunque nació en los Estados Unidos, Arcángel creció entre esta nación y Puerto Rico, por lo que tuvo acceso a la música anglosajona y a distintas influencias más. Cuando regresaba a Puerto Rico, después de pasar temporadas en Nueva York, encontraba canciones urbanas que tenían una fuerte influencia de la música estadounidense y jamaiquina. Tempo le llamó la atención por su manera de escribir y rapear. Tego, por su identidad, y Don Omar, gracias a su capacidad para moverse entre diferentes registros. Fue así que comenzó a construir su propia visión.

Para él, el conocimiento del género fue tan importante como el talento. Dice que podía visualizar hacia dónde se dirigía el reguetón y que estaba convencido de que el estilo que él y otros artistas estaban desarrollando tendría impacto. “Soñaba despierto todo el tiempo, viendo lo que estaba a punto de pasar”, afirma. Por eso, platicar con Arcángel acerca de estas dos décadas, inevitablemente, nos lleva a una conversación más amplia: la gran transformación de la música urbana.

Por supuesto que recuerda aquellos momentos en los que el género estaba lejos de ser la industria millonaria que es hoy. En los años noventa, explica, el reguetón enfrentó rechazo y marginación en Puerto Rico. Había incluso sectores políticos que buscaban restringirlo. La situación actual es radicalmente distinta, pues “ahora, se hace mucho más plata que antes”, responde cuando se le pregunta cuál ha sido el cambio más importante.

El comentario tiene algo de provocación, pero también resume una realidad que Arcángel ha vivido desde dentro: el reguetón dejó de ser un movimiento asociado exclusivamente con los barrios y se convirtió en uno de los ritmos centrales de la música latina global. No obstante, para el cantante, el éxito actual no debería borrar a quienes comenzaron el movimiento.

Arcángel en la defensa de un género musical en evolución

Retrato de Arcngel para GQ Hype 2026

Los creadores de las generaciones iniciales, sostiene, tuvieron que soportar el repudio y la falta de reconocimiento antes de que existiera una industria capaz de volver el género en un fenómeno mundial. “Esta gente fue la que se quemó las manos para que hoy en día puedan aparecer nuevos talentos y hacer millones con lo que cantan”, sentencia.

Pero su crítica hacia el presente no significa que rechace completamente las nuevas reglas. Incluso cuando habla de las canciones que se vuelven virales gracias a fragmentos de pocos segundos en TikTok, encuentra algo positivo. Puede no gustarle tal modelo o considerar que el público actual es menos exigente, pero también reconoce que para algunos jóvenes, una canción viral representa una oportunidad para cambiar su vida y la de sus familias. Y eso, finalmente, además es parte de la evolución del género.

“Atemporal” es una palabra que aparece varias veces cuando Arcángel habla de su presente. La gira de aniversario le está permitiendo comprobar qué tan lejos pueden llegar canciones que fueron creadas hace una, dos o incluso más años. En sus conciertos encuentra seguidores que prácticamente han crecido junto con su música. Aunque también ve a quienes no necesariamente vivieron el momento original en el que aquellas canciones fueron lanzadas. Eso es lo que más le sorprende. Y para un cantante o artista urbano, en un género donde las tendencias pueden transformarse en cuestión de meses, lograr esa permanencia adquiere un significado todavía más especial. Así que cuando alguien de las nuevas generaciones escucha un tema que Arcángel grabó hace 15 o 20 años y decide cantarla en un concierto, el momento adquiere otra dimensión: “Algo hicimos muy bien, que hay cosas buenas que están pasando dos décadas después”.

Quizá una de las partes de las que menos se habla del cantante es de su interés por los que todavía no tienen un nombre reconocido. Arcángel asegura que no necesita que un músico sea famoso para querer trabajar con él. Si mañana descubre a alguien sin reconocimiento mundial, pero con talento, estaría dispuesto a grabar con esa persona. De hecho, cuenta que escucha constantemente música de desconocidos y que, en ocasiones, considera que algunos de ellos tienen más talento que los nombres más populares del momento. Ese entusiasmo por descubrir nuevos creadores tiene que ver con una característica que parece haberlo acompañado desde sus propios comienzos: la curiosidad.

Arcángel no habla como alguien que piensa haberlo escuchado todo. Por eso, cuando surge el nombre de Bad Bunny en nuestra conversación, no convierte la charla en especulación. ¿Volvería a trabajar con él? “Cuando él quiera”, asegura. No hablan constantemente de música; entre ellos, dice, existe algo más sencillo: respeto.

Luego de 20 años, también ha aprendido a convivir con el ruido. Redes sociales, críticas, polémicas. Su regla es no darle poder a quien no lo conoce. “¿Cómo es que tú tengas tanto poder de escribir algo y que a mí me haga daño?”, plantea.

Las opiniones que importan vienen de quienes conocen al hombre detrás del artista: su madre, sus hijos, las personas que han estado ahí. El resto tiene otro peso. “Eso no cuenta para mí”, afirma.

Quizá esa sea la mejor definición del Arcángel de hoy: menos interés en demostrar y más libertad para hacer música por amor al arte. La urgencia de conquistar la industria quedó atrás, aunque eso no significa ignorar sus errores. “Yo sé que a veces meto la pata”, admite. Pero una carrera de 20 años también se construye así: con aciertos, tropiezos y la decisión de no esconder quién eres.

La 8va Maravilla World Tour no únicamente se trata de una celebración o aniversario, sino que también es una prueba de lo que permanece. Quedan las canciones. Quedan los artistas que vinieron después, así como los fanáticos que crecieron escuchándolo y los jóvenes que descubrieron su música años después. Y, por supuesto, queda además una generación de creadores que ayudaron a transformar un estilo, que alguna vez fue marginado, en una fuerza internacional. (GQ).

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