Es el año 2026 y la ansiedad por la guerra se está apoderando silenciosamente de una parte importante del mundo, un estado psicológico marcado por el temor, la impotencia y una sensación constante de amenaza inminente.
Desde el reciente enfrentamiento bélico en Medio Oriente hasta el actual conflicto entre Israel y Gaza, parece que cada vez que haces scrolling Instagram o TikTok, lees un boletín de noticias o reenvías un mensaje de WhatsApp, te sientes abrumado por la fatalidad. No es de extrañar que las repercusiones de un posible conflicto mundial estén provocando un pánico generalizado en todos los países; al fin y al cabo, las guerras rara vez se limitan a las fronteras nacionales.
“La ansiedad por la guerra puede aparecer gradualmente o de forma repentina en respuesta a un desencadenante. Los síntomas pueden ser mentales, físicos o ambos. Los síntomas físicos de la ansiedad incluyen taquicardia, mariposas en el estómago, náuseas o mareos. Algunas personas desarrollan ataques de pánico en toda regla. Para otras, la ansiedad por la guerra se manifiesta en forma de preocupaciones que se salen de control, problemas para dormir, inquietud o pesadillas. Otras pueden sentirse paralizadas. Ten en cuenta que la ansiedad suele ser una respuesta adecuada a los factores estresantes de la vida, y que una pequeña cantidad de ansiedad es adaptativa, ya que le indica a tu cuerpo que tome en serio una amenaza”, escribe la doctora Stephanie Collier en Harvard Health.
La ansiedad por la guerra es un problema real de la actualidad
Últimamente yo también he experimentado la ansiedad por la guerra. Tengo seres queridos que viven en Dubái, donde recientemente se ha producido una serie de ataques con misiles e intercepciones. En los últimos días, me despierto con inquietud e, instintivamente, busco mi teléfono para comprobar si han conseguido boletos de avión para salir de la zona de conflicto y regresar a la India –donde yo vivo–. Escuchar sus experiencias de correr al sótano cada vez que suena la sirena, y verlos sobresaltarse con cada ruido fuerte, incluidos los petardos que iluminaron el cielo tras la aplastante victoria de la India contra Nueva Zelanda en la final de la Copa Mundial T20 de 2026, no ha hecho más que aumentar mi propia ansiedad. También me ha hecho pensar en todas las personas que siguen atrapadas en estas dichas zonas de conflicto y en cuánto tiempo tardará el impacto de la guerra en llegar más cerca de mi hogar.
Algunos podrían llamarlo catastrofismo, y tal vez no estén del todo equivocados. Pero la verdad es que la ansiedad por la guerra es real. Puede afectar tanto a quienes viven el conflicto de primera mano como a quienes, como yo, consumen un flujo incesante de noticias desde la distancia. Lo bueno es que hay formas de manejarla: estrategias sostenibles que te ayudan a mantener la calma, incluso cuando el mundo parece todo lo contrario.
¿Cómo saber si tienes ansiedad por la guerra y cuáles son los síntomas?
Como ya destacamos antes, la ansiedad por la guerra puede manifestarse tanto en el cuerpo como en la mente, a veces de forma sutil y otras veces de manera repentina.
Físicamente, se manifiesta a través de un corazón acelerado o palpitante, mariposas en el estómago, náuseas, mareos o dificultad para respirar, como resultado de la respuesta de lucha o la reacción de huida de tu cuerpo, que se activa cuando se prepara para responder a un peligro percibido. Para algunas personas, este estado de alerta escala hasta convertirse en ataques de pánico en toda regla, caracterizados por un miedo intenso, opresión en el pecho o mareos.
Para otras, los síntomas son más psicológicos: preocupaciones que se salen de control, pensamientos acelerados, irritabilidad, dificultad para concentrarse y una sensación persistente de temor. El sueño también se convierte a menudo en un daño colateral, ya que muchas personas informan de problemas para dormir, se despiertan con frecuencia durante la noche o experimentan sueños vívidos y pesadillas alimentadas por la ansiedad, lo que les deja inquietas y constantemente nerviosas.
Si te identificas con esto, aquí tienes algunas formas de lidiar con la ansiedad por la guerra.
¿Cómo afrontar la ansiedad por la guerra efectivamente?
1. Limita el consumo de noticias
Quizá te parezca una responsabilidad social estar al tanto de las últimas noticias que surgen de una zona en conflicto, especialmente si tienes seres queridos viviendo allí, pero no les estás haciendo ningún favor a ellos ni a ti mismo al sufrir ataques de pánico y aumentar tu presión arterial. No eres un mal samaritano por apagar el canal de la televisión o tu teléfono de vez en cuando y tomar un respiro. De hecho, es necesario, para que puedas protegerte del aluvión constante de titulares y reportajes que provocan miedo y, de paso, proteger tu paz mental.
Mantener la calma y los pies en la tierra te ayudará a convertirte en un ancla para tus seres queridos que se encuentran físicamente atrapados en estas ciudades conflictivas y que necesitan que les digas que la situación mejorará.
2. Distrae tu mente
Cuando la ansiedad por la guerra alcance su punto álgido, desconéctate de los canales de televisión y las redes sociales, y en su lugar ponte los audífonos, escucha una playlist relajante y libera toda esa energía nerviosa dando un paseo rápido al aire libre. Escribir un diario (journaling), hacer listas de gratitud, leer un libro, ver una película inspiradora o incluso tomarte un día libre para cuidar tu salud mental son otras formas que pueden servirte para dejar de dar vueltas a las cosas. Incluso puedes alimentar el propósito de tu alma y redirigir tu energía para ayudar a los necesitados inscribiéndote en cualquier causa en la que creas. Incluso el más mínimo acto de bondad tiene un efecto dominó positivo.
3. Escribe tus pensamientos
Hablando de llevar un diario o hacer journaling: es literalmente el espacio más seguro para guardar tus miedos, ansiedades, opiniones e interpretaciones. A veces, lo que no te atreves a decir en voz alta es mejor escribirlo, y una vez que lo hagas, te sentirás más ligero e incluso más tranquilo, porque redactarás una solución a tu emoción inmediatamente después. Es una forma de terapia en sí misma.
4. Busca noticias positivas
Por cada aspecto negativo de la vida, hay más aspectos positivos que compensan la balanza. Busca activamente noticias que te hagan feliz.
5. Pide ayuda
No eres el único que está experimentando ansiedad por la guerra. Habla con tus amigos, familiares y compañeros de trabajo sobre cómo se sienten. A veces, una simple conversación entre dos personas sobre la causa fundamental del miedo hace maravillas por la salud mental.
El mismo principio se aplica cuando buscas ayuda profesional. Tu salud mental merece tu tiempo, energía y atención, e ir a terapia, ya sea terapia conversacional, terapia cognitivo-conductual u otros tipos, es una herramienta fundamental que debes utilizar para lograr un mayor bienestar. (GQ).