Una leyenda de la música revalida su legado sin arrepentimientos y con pasión intacta por crear.
Londres, octubre de 2025
Rod Stewart, una de las voces más reconocibles del rock británico, cumple 80 años con un balance claro: según él, ya no le quedan desafíos pendientes. En una entrevista con People, el artista afirmó que no busca nuevas metas profesionales porque siente que “lo ha hecho todo”. Y, sin embargo, su energía sobre el escenario sigue tan viva como siempre.
Con más de 250 millones de discos vendidos y una trayectoria que abarca varios estilos —del rock al pop, del folk al soul— Stewart declaró que cada proyecto cumplido le ofrece paz interior. “Estoy muy contento con mis logros hasta ahora”, comentó con serenidad. Pero reconoció que eso no significa quedarse quieto: continúa activo, compone, trabaja en nuevos materiales y tiene compromisos de gira internacional.

Aunque en muchos casos los músicos de su edad piensan en el retiro, Stewart rechaza la idea. Mantiene una agenda exigente: conciertos, producciones, reingreso a los escenarios. En Europa y América Latina planea presentaciones que reafirmarán su vigencia. También anunció que trabaja en un álbum original, incluso con ideas para explorar el género country.
Sin embargo, hay concesiones. Stewart aceptó que algunas ambiciones mediáticas ya no le atraen. Eventos de gran escala como Super Bowl o espectáculos masivos no están entre sus prioridades. “He estado en Glastonbury; eso para mí basta”, dijo, y agregó que define sus actuales metas conforme a la energía que siente día a día.
En el terreno personal confesó que estos años le han enseñado lo valioso de la moderación. Durante la celebración de su cumpleaños, optó por un festejo íntimo y enfatizó el autocuidado: dio un paso atrás del alcohol, priorizó su voz y reafirmó que cada decisión hoy pesa más que antes.
También resaltó el papel central de su círculo cercano: su esposa Penny Lancaster, con quien comparte una vida serenada, y sus ocho hijos, que le aportan fortaleza emocional. Para él, el éxito nunca fue solo fama o ventas, sino mantener un equilibrio real entre la música y los afectos.
La historia de Stewart no es la de una despedida, sino la de una continuidad: de una leyenda que redefine su relación con el arte y el tiempo, sin resignar su fuerza creativa ni su presencia escénica.
Cada silencio habla. / Every silence speaks.