Home PolíticaKim Jong-un ordena que todos los recursos de Corea del Norte se destinen a su programa nuclear

Kim Jong-un ordena que todos los recursos de Corea del Norte se destinen a su programa nuclear

by Phoenix 24

El régimen apuesta todo a su estrategia atómica en medio de la creciente alarma internacional.

Pyongyang, septiembre de 2025. Corea del Norte ha entrado en una nueva fase de movilización total para reforzar su agenda nuclear. El líder supremo, Kim Jong-un, ordenó que todos los sectores científicos, industriales y de defensa del país redirijan sus recursos al fortalecimiento del arsenal atómico y a la expansión de sus capacidades estratégicas. La directiva, difundida por medios estatales, profundizó las preocupaciones internacionales sobre la posibilidad de que el régimen acelere el desarrollo de su disuasión militar.

Según la Agencia Central de Noticias de Corea, Kim presidió una reunión especial con altos funcionarios de defensa y científicos, en la que declaró que el avance del programa nuclear es ahora la “máxima prioridad esencial” para la seguridad nacional y la soberanía del país. Subrayó la necesidad de “afilar y modernizar nuestro escudo y nuestra espada nuclear” como elementos fundamentales para la supervivencia del régimen.

El momento en que se emitió esta orden no es casual. El presidente de Corea del Sur, Lee Jae-myung, advirtió públicamente que Pyongyang podría estar cerca de completar el desarrollo de un misil balístico intercontinental con capacidad para alcanzar territorio estadounidense portando una ojiva funcional. Paralelamente, estimó que Corea del Norte podría producir entre 15 y 20 armas nucleares al año con su actual capacidad de enriquecimiento.

La decisión de Kim sigue un patrón conocido. A pesar de las sanciones internacionales, Corea del Norte ha mantenido sus operaciones secretas de enriquecimiento de uranio, el desarrollo de misiles balísticos y la proliferación de tecnología militar. Lo que cambia con esta nueva directiva es la escala e intensidad con la que el Estado planea orientar su aparato productivo hacia el objetivo nuclear.

Para la élite gobernante norcoreana, esta decisión representa una consolidación de su identidad estratégica. Al canalizar todos los recursos disponibles, desde mano de obra, energía, materias primas, capital financiero y personal técnico, hacia la expansión del programa atómico, el régimen deja claro que el camino nuclear es ahora central y no secundario para su legitimidad y doctrina de disuasión. El mensaje también deja entrever que Pyongyang estará cada vez menos limitado por presiones económicas o humanitarias en lo que respecta a su política nuclear.

La reacción internacional fue inmediata. Las potencias regionales expresaron su alarma por el giro estratégico. Seúl reiteró su llamado a acelerar los esfuerzos conjuntos con Estados Unidos y sus aliados para contener a Pyongyang. Washington reafirmó su compromiso con la defensa de sus aliados y advirtió que cualquier provocación adicional “tendrá consecuencias graves”. Por su parte, diplomáticos de Naciones Unidas señalaron que esta política desafía los marcos internacionales de no proliferación y aumenta el riesgo de una carrera armamentista en el noreste asiático.

El desafío para la seguridad global es evidente. La continua inversión de Corea del Norte en armas nucleares y sistemas de lanzamiento eleva el riesgo de crisis futuras, complica los esfuerzos diplomáticos de desnuclearización y refuerza la capacidad del régimen para negociar en escenarios internacionales. También incrementa la probabilidad de que países vecinos busquen equilibrar el poder mediante el fortalecimiento de sus propios arsenales militares.

Si se implementa plenamente, esta política podría acelerar el cronograma para que Corea del Norte adquiera ojivas más avanzadas y capacidad de ataque a larga distancia. También podría redirigir las prioridades internas desde el desarrollo económico y social hacia la industria militar, profundizando el aislamiento del país y fortaleciendo aún más el carácter militarizado de su Estado.

La incógnita ahora es si esta postura agresiva provocará una respuesta internacional más dura o si consolidará aún más la dinámica de disuasión y escalada. En esta apuesta de alto riesgo, Kim Jong-un deja claro que la supremacía nuclear no es una opción, sino el eje sobre el cual planea construir el futuro de su régimen.

Geopolítica, sin maquillaje. / Geopolitics, unmasked.

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