Una decisión histórica que busca reavivar la esperanza de una paz duradera mientras aumenta la crisis humanitaria en Gaza.
Londres, septiembre 2025.
El Reino Unido, Canadá y Australia proclamaron oficialmente su reconocimiento al Estado de Palestina, sumándose así a unos 140 países que apoyan la solución de dos Estados como vía para poner fin al conflicto con Israel. Según declaraciones gubernamentales, la medida responde al profundo malestar ante la guerra en Gaza, la crisis humanitaria prolongada y lo que se percibe como una falta de contención diplomática sobre las políticas israelíes.
Keir Starmer, primer ministro británico, enfatizó que este reconocimiento no busca premiar la violencia ni legitimar a grupos armados, sino recuperar el impulso diplomático para que palestinos e israelíes vivan lado a lado en paz y seguridad. Mark Carney de Canadá dejó claro que la iniciativa tampoco es recompensa alguna, sino una apuesta por derechos, soberanía y diálogo pacífico.
Para los líderes palestinos, este acto tiene un peso simbólico profundo: Varsen Aghabekian Shahin, ministra de Asuntos Exteriores palestina, lo describió como un paso irreversible que acerca la independencia y la dignidad, aunque advirtió que no terminará con la violencia de un día para otro.
Israel reaccionó con rechazo. Voces oficiales lo califican de gesto político vacío, con poca incidencia práctica sobre el terreno, y lo perciben como una presión diplomática que podría tensar aún más las relaciones internacionales.
El reconocimiento ocurre justo antes de la Asamblea General de la ONU, donde varios gobiernos europeos, como Francia, podrían anunciar una posición similar. Analistas coinciden en que esta acción conjunta refuerza una tendencia occidental de revisitar compromisos diplomáticos antiguos a la luz de nuevas crisis humanitarias y estratégicas.
De concretarse en acciones diplomáticas adicionales —embajadas, acuerdos bilaterales, respaldo multilateral— el reconocimiento podría traducirse en cambios sustantivos para las negociaciones, financiamiento y reconstrucción en Palestina. Mientras tanto, se instala una pregunta inevitable: ¿será suficiente este gesto para influir en las decisiones de Israel, garantizar la seguridad de civiles palestinos y evitar el retraimiento diplomático?
Hechos que no se doblan.
Facts that do not bend.