El siete veces campeón reconoce su frustración tras uno de sus peores Grandes Premios, mientras voces influyentes apuntan al retiro anticipado.
Budapest, 6 de agosto de 2025 — Lewis Hamilton vive uno de los momentos más convulsos de su carrera tras clasificarse y terminar duodécimo en Hungría. Visiblemente afectado en el Hungaroring, se autodefinió como “inútil” tras una Q2 fallida y sugirió que Ferrari debería considerar reemplazarlo. Estas declaraciones agitaron rumores sobre su futuro, especialmente en un contexto donde Charles Leclerc ha dominado la temporada.
Anteriormente, en declaraciones que resonaron en el paddock, Hamilton insinuó que él era el problema, no el coche. Comentó que su equipo “probablemente debería cambiar de piloto”, una autocrítica que contrastó con el rendimiento de Leclerc, quien logró la pole position en Budapest mientras Hamilton no pudo avanzar en clasificación. Pese a ello, aseguró que espera regresar tras el parón veraniego.

Figura clave en su defensa, Toto Wolff sostuvo que Hamilton aún tiene “asuntos pendientes” en la Fórmula 1 y confía en que los cambios técnicos de 2026, incluidos nuevos reglajes y power units, podrían ofrecerle un reinicio competitivo. Por otro lado, el exjefe de la F1 Bernie Ecclestone fue más contundente, calificándolo de “fatigado” y opinando que quizás sea hora de que termine su carrera antes de arriesgar su salud o bienestar personal.
Ferrari, mediante su director Fred Vasseur, respaldó al piloto, calificándolo de frustrado pero no desmotivado, y destacó que pequeños márgenes en Suzuka podrían explicar los resultados. El propio Hamilton enfatizó que se siente orgulloso de formar parte del proyecto Ferrari, y que llegó con el objetivo de ganar un octavo título mundial.
El deterioro del rendimiento del piloto británico es innegable: sin podios en Grandes Premios y con una única victoria en carrera sprint en Shanghái, domina la percepción de que su adaptación al coche con efecto suelo ha sido más cuesta arriba de lo esperado. Se suma la presión por el salario millonario y las inevitables comparaciones con Leclerc, quien lo supera claramente en clasificación y resultados.
Sin embargo, Hamilton no ha dado por finalizada su etapa: dijo estar comprometido a largo plazo con Ferrari, con la mirada puesta en una posible remontada tecnológica en 2026. También refirió que muchos de los cambios del coche no participaron en su desarrollo, a diferencia de su compañero, lo que dificulta su conexión con el monoplaza actual. Aun así, reafirma que está “aquí para quedarse y sin dudas” sobre sus objetivos con el equipo.
El debate sobre su futuro mezcla emociones, análisis técnico y gestión de imagen. En el paddock, motores analizan si este estado de ánimo es reacción a la presión o una transición hacia una decisión definitiva sobre cerrar un capítulo histórico en la F1.
Porque en los días donde el legado pesa tanto como la velocidad, la línea entre continuidad y retirada puede estar trazada por una sola frase: “Soy inútil”.
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