Home SportsEl secreto keniano que los europeos no quieren copiar: “¿Dormís 16 horas al día?”

El secreto keniano que los europeos no quieren copiar: “¿Dormís 16 horas al día?”

by Phoenix 24

¿Pueden los atletas europeos correr como los kenianos si viven como ciudadanos estresados del primer mundo? Hugo van den Broek lo duda mucho. El exmaratoniano neerlandés, afincado desde hace años en Iten —epicentro mundial del atletismo de fondo en Kenia—, ha lanzado un mensaje tan provocador como realista: “Muchos entrenan como profesionales, pero viven como amateurs”.

Van den Broek no habla desde la teoría. Fue uno de los mejores fondistas de los Países Bajos —corrió la maratón en 2h12— y lleva años inmerso en la cultura del running keniano. Entrena a decenas de atletas en altitud, convive con su esposa Hilda Kibet —también fondista de élite y keniana— y conoce al dedillo el estilo de vida que sostiene el dominio africano en las grandes carreras del mundo. “Aquí se entrena fuerte, pero se descansa aún más”, sentencia.

El neerlandés explica que muchos de sus atletas duermen hasta 16 horas al día, combinando el sueño nocturno con largas siestas diurnas. “Duermen, comen, entrenan y vuelven a dormir. No hay más. Y por eso están frescos cada día”, afirma. En su visión, el descanso no es una parte más del entrenamiento: es la clave silenciosa del éxito.

Con ironía pero sin concesiones, Van den Broek lanza su crítica al modelo occidental: “¿De verdad creéis que podéis correr como ellos si dormís mal, salís a cenar o pasáis horas viendo series?”. Para él, la diferencia no está tanto en la genética como en el entorno: “El error está en querer imitar su forma de entrenar sin copiar su forma de vivir”.

El ‘entrenamiento invisible’

El técnico subraya que el mayor error de los atletas europeos es subestimar la recuperación. “Parece que solo se valora lo que se hace sudando, pero el cuerpo mejora cuando descansas”, explica. Este proceso, al que llama “entrenamiento invisible“, es sistemáticamente ignorado por corredores que, tras las series, se pasan la tarde en redes sociales, con amigos o de compras.

Su análisis es demoledor: “Muchos europeos entrenan como profesionales, pero viven como amateurs”. Y remata con una receta incómoda: “Si quieres correr como un keniano, no basta con hacer las mismas series. Tienes que vivir como ellos: menos estímulos, más foco. Dormir más. Desconectarte del ruido exterior y conectarte contigo mismo”.

En Iten, los días son monótonos y simples, y esa sencillez es parte del secreto. “Aquí no hay vida social intensa, no hay bares ni luces de neón. Hay caminos de tierra, silencio y una comunidad que entiende el esfuerzo. Todo empuja hacia el rendimiento”, describe Van den Broek. El descanso no se negocia, se impone como cultura.

Su mensaje puede sonar incómodo para muchos atletas europeos que compaginan su carrera con estudios, trabajo parcial o una vida social activa. Pero, como él mismo advierte, “no se puede tener todo”: “El alto rendimiento requiere renuncias. Y descansar bien es una de las más difíciles en Europa”.(I).

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