Del 3 al 17 de febrero, en el desierto de Arabia, brillará una nueva estrella. La del ‘chef’ Michelin Nandu Jubany, que vuelve al Dakar sobre cuatro ruedas después de probar –“y escarmentar”- su dureza en moto en 2018. Entre los espónsors que lucen en su buggy 4×2 preparado por MD destaca la cadena de hoteles de Leo Messi (MIM), con el que el popular cocinero tiene una sociedad comercial. Hablamos con él antes de poner rumbo a su segunda aventura en un rally que le apasiona desde niño.
¿Se sufre más detrás de los fogones o perdido en el desierto?
Hostia, perdido en el desierto no lo sé, porque no me he perdido nunca y espero no perderme tampoco este año. Yo siempre sé dónde está el norte y no suelo perderme. Pero además, acompañado por un copiloto que es navegante experto, Marc Solà, creo que no nos tendrán que ir a buscar.
¿Y qué es más estresante, la cocina o el volante?
Lo más estresante es mi trabajo, seguro. Lo otro es un hobby, lo tengo clarísmo. Me lo paso muy bien pilotando y esto son mis vacaciones. Cada año Can Jubany cierra por estas fechas y en vez de tumbarme en una playa de Bali, me monto en un buggy a competir. Una cosa es la responsabilidad de mi trabajo diario, aquí es más por respeto a Marc y todo lo que ha costado preparar esta carrera.
¿Le quedarán ganas de cocinar para en el vivac al final de las etapas?
Nooo, pero cocinaré para todo el mundo, si Dios quiere, en la jornada de descanso del rally. Nos llevamos paellas, butano y haremos un buen arroz. También un buen vermouth. Ya sé que en Arabia el fuet, todo lo de cerdo, está prohibido, pero diremos que es de ternera … o vegano. Ya hicimos una comida para todos los españoles en La Paz cuando íbamos en moto, éramos como 100 o 120 personas. Hay que disfrutar de estos momentos.
¿ Qué etapas ha marcado en rojo en su agenda?
La verdad es que no he mirado mucho lo que nos viene, tengo tanta fe en que mi copiloto … Yo creo que todos haremos lo mismo y eso me tranquiliza. Al principio parece que será muy duro porque ya de entrada hay una etapa de 48 horas y casi a continuación, la maratón sin asistencia. Pero creo que a mí la dureza me viene bien. Estoy acostumbrado a dormir poco y trabajar casi todo el día, necesito poco para recuperar fuerzas.
En el mundo de la restauración todos se preguntan, ¿de dónde saca Nandu las horas? Porque está en todos los frentes. ¿De dónde saca tiempo para entrenar?
Pues a costa de horas de sueño. Ayer entrené dos horas, el domingo otras dos… Normalmente me levanto a las 7 de la mañana y muchas veces me acuesto a las 2. A primera hora Jaume Palau llama al de mi casa y me dice que toca gimnasio, sí o sí. De todas formas no es lo mismo prepararte para un Dakar en moto que en coche. Diría que llego en forma este año.
¿Por qué eligió este coche?
Tenía claro que en moto no iba a volver, me hice mucho daño. Hay demasiado riesgo y más a mis 54 años . Al principio pensé en la clase SidebySide, en un Polaris o un Can-Am T4. Pero mi amigo Pep Vila me dijo, “artista, si quieres ir al Dakar tienes que comprar o alquilar un MD”. Y me acompañó a Normandía. Es una familia encantadora, que se dedica en corazón y alma ha hacer sus buggys con mucho cariño. Y la verdad es que estoy muy contento.
¿Eso significa no se va a conformar con correr solo este Dakar?
No, la idea era cambiar la moto por el coche, pero necesito dar gas a la vida y en casa plantee comprar el coche para hacer dos o tres Dakar y alguna carrera más que pueda compaginar con mi trabajo
¿Cómo logra cambiar de chip?
Bueno, yo soy muy competitivo, no me conformo nunca, siempre intento hacerlo mejor en todos los ámbitos, soy así. Por lo tanto, en el Dakar mi peor enemigo y mi primer crítico seré yo mismo. De momento hemos corrido el Rally de Marruecos sin ningún contratiempo grave, creo que lo hicimos bien y he hecho cerca de 1.200 kilómetros de rodaje con el coche en nuestro circuito de Viladrau.
Su gran amigo Nani Roma va ya por 28 ediciones y es el único español que ha ganado el Dakar en motos y coches. ¿Le ha dado algún consejo?
Siempre me dice lo mismo, que no corra, que no me pase, ni salga pensando en ganar, que la carrera es muy larga y no gana el más rápido sino el más constante, el que tiene menos fallos, el que pincha menos, el que no se pierde. Y eso es lo que tenemos que hacer nosotros, buscar un ritmo bueno y tratar de ser regulares. En Marruecos solucionamos algún problema con el coche, al ser nuevo, y pienso que es muy fiable.
¿Qué papel juega su copiloto Marc Solà en este desafío?
En mi caso es muy importante, porque no tengo experiencia y él tiene mucha experiencia, además me conoce muy bien y yo soy un tío que hago le caso al copiloto, no como otros. A veces cuando ve que me lo estoy pasando bien, me dice que frene, pero aparte de eso es el mejor copi que podía haber elegido.
Con esta decoración, el coche parece un caramelo…
Si, son unos colores elegidos por un cocinero, apostamos por el color mango, y también están los de los patrocinadores, KH7, Torrons Vicens… y mucha gente que está a mi lado y que me ha ayudado a cumplir mi sueño.
También Leo Messi…
Sí, somos socios en Hincha. El tiene sus hoteles Messi & Majestic y yo llevo la parte gastronómica, así que somos socios y MIM también es uno de los sponsors. A ver si lo líamos algún día para que se suba al coche.
Dicen que de joven no iba para cocinero, sino para piloto…
Exacto, no quería dedicarme a los fogones, a los 13 competía en BMX, pero me destrocé un hueso y me dijeron ‘se ha acabado el motocross’. Tampoco servía para estudiar, era hiperactivo… si fuera hoy, me habrían medicado por TDH. Así que mi padre me metió en la cocina y tampoco me ha ido mal, ¿no?. Gracias al éxito en este negocio, ahora puedo dedicarme a mi pasión y correr el Dakar.
¿Qué objetivo se marca?
Acabar tiene que ser el primero objetivo, pero no me conformo. Lo tenemos que hacer bien. Mejor que los profesionales es imposible, pero estar con los mejores amateurs me gustaría. Si llegamos al final, no lo haremos mal.(S).