La fragilidad de las uñas, las roturas frecuentes y los cambios en su crecimiento han despertado preguntas entre quienes utilizan Ozempic para tratar la diabetes tipo 2 o medicamentos similares para controlar el peso. En redes sociales, algunas personas agrupan estas preocupaciones bajo el término Ozempic nails, aunque no se trata de un diagnóstico médico reconocido ni existe evidencia suficiente para afirmar que la semaglutida dañe directamente las uñas.
El interés tiene una explicación posible ya que estos tratamientos pueden reducir el apetito y modificar la cantidad de alimentos que una persona consume. Cuando la pérdida de peso es rápida o la alimentación no cubre las necesidades nutricionales, el organismo puede resentirlo, y las uñas pueden ofrecer algunas señales de que algo necesita atención.
¿Qué son las llamadas Ozempic nails?
El término describe de manera informal cambios en las uñas que algunas personas relacionan con el uso de Ozempic, cuyo principio activo es la semaglutida. Entre las preocupaciones mencionadas aparecen uñas quebradizas, descamación, roturas y crecimiento aparentemente más lento.
Sin embargo, conviene distinguir una asociación de una causa demostrada. No hay evidencia clínica sólida que establezca un síndrome específico de Ozempic nails ni que permita atribuir estos cambios directamente al medicamento. Las uñas frágiles pueden responder a numerosos factores, desde el contacto frecuente con agua y productos químicos hasta determinadas enfermedades o deficiencias nutricionales.
Por eso, observar cambios durante el tratamiento no significa necesariamente que la semaglutida sea responsable. El contexto, la duración de los síntomas y los hábitos de alimentación y cuidado también importan.

Cómo puede influir la pérdida de peso en la salud de las uñas
La semaglutida actúa sobre los receptores de GLP-1 y ayuda a regular el apetito y la glucosa. En algunas personas, reduce de manera considerable la ingesta de alimentos. Si esa reducción deja fuera nutrientes esenciales, el cabello, la piel y las uñas pueden reflejarlo.
Las uñas están compuestas principalmente por queratina, una proteína estructural. Para mantener su crecimiento, el organismo también necesita una alimentación suficiente y equilibrada, que aporte proteínas, hierro, zinc y otros micronutrientes. Una dieta muy restrictiva o una deficiencia confirmada pueden contribuir a que las uñas pierdan resistencia.
La pérdida de peso rápida también puede asociarse con cambios en el cabello, especialmente cuando existe un déficit energético o nutricional. No obstante, los cambios capilares y los ungueales no son equivalentes y no deben atribuirse automáticamente a un mismo mecanismo.
Qué revisar si tus uñas se rompen con más frecuencia
Antes de modificar tu rutina de manicure, conviene identificar qué podría estar debilitando las uñas. Los esmaltes semipermanentes, el limado agresivo, la retirada incorrecta del gel y la exposición repetida a acetona pueden provocar daños en la lámina ungueal, incluso cuando no existe ningún problema nutricional.
Si el cambio coincide con el inicio de un tratamiento para perder peso, habla con tu médico sobre tu alimentación, la velocidad de pérdida de peso y la posibilidad de evaluar alguna deficiencia según tus síntomas y antecedentes. No todas las personas necesitan análisis ni suplementos, y tomar hierro, zinc o biotina sin una indicación adecuada no garantiza una mejoría.
También conviene consultar si aparecen alteraciones persistentes, dolor, desprendimiento, cambios importantes de color o modificaciones en varias uñas. Estos signos pueden tener causas distintas y requieren una evaluación individual. (C)