Home Mujer“Las corrientes”: El descenso elegante de una mujer que lo tiene todo y lo pierde todo

“Las corrientes”: El descenso elegante de una mujer que lo tiene todo y lo pierde todo

by Phoenix 24

La elegancia se quebró antes que el silencio.

Buenos Aires, noviembre de 2025

La nueva película de Milagros Mumenthaler —la cineasta argentino–suiza reconocida por su mirada penetrante sobre la intimidad femenina— invita a un viaje al límite de la normalidad. Bajo una apariencia impecable de éxito, la protagonista llega a un momento de inflexión inesperada que la arrastra hacia una fisura psicológica paralela a su identidad pública. Con esta trama, la directora construye un retrato sutil, complejo y visualmente preciso de alguien que “ya lo tiene todo” pero descubre que su mundo se deshace por dentro.

El personaje central —una diseñadora de moda argentina radicada en el extranjero— recibe un premio que celebra su trayectoria. Sin embargo, ese reconocimiento se convierte en detonante de una fuga silenciosa: arroja la estatuilla, se lanza a las heladas corrientes de un río, se salva casi por azar y regresa a Buenos Aires perseguida por sensaciones de extrañeza, alienación y desconexión. En ese desplazamiento radica la fuerza de la película: la alternancia entre apariencia exitosa y vacilación interior, entre el brillo público y la grieta que la protagonista intenta ocultar.

El film despliega una técnica visual refinada: la cámara se demora en reflejos, aguas turbulentas, cuerpos que tienden a deslizarse, espacios que parecen amplios pero estrangulan. Los sonidos —a veces mínimos, otras veces insistentes— actúan como ese murmullo que nadie oye pero que todo el cuerpo manifiesta. En Europa, críticos han descrito esta aproximación como una “arquitectura de la deriva” que convierte el espacio cotidiano en escenario de ansiedad. En América Latina, la obra se celebra como un paso más en el cine argentino por explorar la crisis del éxito femenina: los códigos de pertenencia, triunfo y apariencia que terminan volviéndose cadenas invisibles.

La dualidad entre la imagen pública de la protagonista y su atormentada vida privada se vuelve eje narrativo. Su regreso al matrimonio, la maternidad y el círculo social de alto nivel no reconstruyen el puente perdido; en cambio evidencian la fractura. Familia, glamour, expectativas de clase alta, todo deviene contexto, disfraz y dispositivo de control interno. La directora evita juicios fáciles: no hay villanos ni explicaciones excesivas, hay sensación de deslinde constante, de cuerpo que está pero ya no pertenece del todo.

Y sin embargo, no todo es desesperanza. La película también muestra que el reconocimiento precario puede mutar en visibilidad deliberada del fracaso, que la mujer que parecía inconmovible se permite el quiebre como acto de resistencia. La narrativa reserva espacios para la ambigüedad: la protagonista no solo sufre, también observa, cuestiona, se aliena y reaparece, aunque trastocada. Esa ambivalencia, señalan analistas en el Sur global, es clave para una nueva mirada sobre la feminidad contemporánea: ya no se trata de consolidar modelos, sino de habitar grietas, desordenar expectativas y reaparecer desde la lógica de la fragmentación.

El estreno en Argentina marca un momento también de indicación: la cineasta afianza su voz estilística mientras el cine argentino de autor avanza en retratar cuerpos femeninos independientes del dispositivo victimario. La película confronta a la audiencia con la pregunta directa: ¿qué cuesta realmente ser la que “lo logró”? ¿Y qué sucede cuando ese logro se vuelve una carga en cámara lenta?

“Las corrientes” no ofrece redención fácil ni catarsis purificadora. En su lugar, propone un descenso —o quizá un ascenso lateral— hacia la invisibilidad de la estabilidad. Para la protagonista, la superficie ya no basta; lo que está bajo el agua es lo que grita.

La narrativa se cierra sin promesa de reconstrucción: la imagen final deja un cuerpo suspendido, un eco de agua y una existencia que vializa de un modo distinto, donde el estallido personal se vuelve visibilidad y la locura —o lo que parece locura— se asemeja a una forma de conciencia. En ese entre-espacio, Mumenthaler inaugura otro mapa para entender la mujer de hoy: exitosa, reconocida, temerosa, fragmentada y, también, radicalmente libre.

Phoenix24: resistencia narrativa global. / Global narrative resilience.

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