Home TecnologíaJensen Huang advierte que el auge de los centros de datos disparará demanda de electricistas, fontaneros y carpinteros

Jensen Huang advierte que el auge de los centros de datos disparará demanda de electricistas, fontaneros y carpinteros

by Phoenix 24

La revolución digital genera mercados laborales que muchas veces no vemos venir.

San José / global, octubre de 2025
Jensen Huang, director ejecutivo de NVIDIA, proyectó que el explosivo crecimiento de centros de datos en todo el mundo traerá una demanda inesperada: electricistas, fontaneros y carpinteros serán algunas de las profesiones más solicitadas en la próxima década. Durante una conferencia reciente centrada en infraestructura de inteligencia artificial y conectividad, Huang destacó que el hardware requiere no solo chips y servidores sino también instalaciones físicas robustas y mantenimiento continuo.

Según sus estimaciones, la construcción y puesta en marcha de centros de datos exige instalaciones eléctricas sofisticadas, redes de cableado de alta densidad, sistemas de climatización y canalización de refrigeración. Cada módulo nuevo representa semanas de trabajo técnico en electricidad de potencia y distribuciones, así como ajustes mecánicos que requieren fontanería especializada en sistemas hidráulicos o de enfriamiento con agua. Además, la instalación de paneles, plataformas y estructuras internas demanda carpintería industrial para soporte estructural, aislamiento acústico y revestimientos especializados.

Huang subrayó que, aunque el mundo digital pareciera etéreo, su sustancia es física. Los grandes proyectos en la nube no solo dependen de silicio, sino de espacio, tuberías, cables, anclajes y componentes estructurales. Esa realidad material conecta directamente con cadenas laborales locales que muchas veces quedan ocultas ante los ojos del público tecnológico. El auge de la IA, dijo, está creando un nuevo ecosistema de demanda bajo el suelo.

En su intervención, añadió que estamos ante una redistribución espacial del empleo: ciudades con zonas industriales liberadas y buena infraestructura de red tendrán ventaja logística. Las regiones rurales con disponibilidad de terreno y conexión eléctrica robusta podrían volverse polos de centros de datos secundarios. Esa lógica de localización fomentará empleo en oficios técnicos, mientras la industria central de servicios de IA seguirá concentrada en grandes núcleos urbanos.

Desde la perspectiva de políticas públicas, el diagnóstico de NVIDIA propone un desafío de capacitación y reconversión. Huang instó a gobiernos locales a preparar programas de formación técnica en electricidad de potencia, sistemas de climatización avanzada y construcción modular. Para él, no basta con apoyar la innovación digital: se requiere fortalecer la base laboral que permite que esas innovaciones existan físicamente. La capacidad técnica de un país no mide solo sus ingenieros en IA, sino sus electricistas capaces de montar servidores a decenas de megavatios por rack.

Analistas del sector energético y de construcción coincidieron en que esta previsión tiene fundamento. Desde hace años, las empresas de infraestructura informática reportan escasez global de técnicos especializados en alta tensión, refrigeración industrial y montaje estructural. Esa carencia encarece proyectos y amplía plazos. Lo que Huang plantea es un efecto multiplicador: si la industria digital crece con tasas del 20 a 30 % anual, la demanda de estos oficios crecerá en proporciones similares.

Para muchos, la estrategia de NVIDIA es también previsora. Ante la competencia creciente por el suministro eléctrico, la compañía busca asegurar no solo saturación tecnológica sino estabilidad en las cadenas locales. Al señalar públicamente esta demanda laboral, Huang posiciona a su firma como una referencia no solo en chips, sino en infraestructura digital responsable hacia las economías locales.

El pronóstico modifica la forma en que concebimos empleo en la era digital. Habitualmente pensamos en programadores, ingenieros de software o data scientists. Pero detrás de cada centro de datos hay cientos de personas anónimas: cables puestos, bombas hidráulicas operando, paneles montados, tuberías selladas. En conjunto, estos oficios formarán el tejido físico de la nube.

Para las regiones, las implicaciones son estratégicas. Ciudades medianas con voluntad política pueden orientar programas educativos hacia estos oficios emergentes. Incentivos fiscales a centros de datos podrían requerir cláusulas de contratación local de técnicos. Esa simbiosis entre industria de alta tecnología y oficios técnicos representa una nueva forma de desarrollo: no solo exportar servicios digitales, sino estimular empleos que permiten que esos servicios existan.

Lo que está en juego es predecible pero subestimado. En cinco años, una empresa que aspire a instalar un centro de datos de nivel región podría detenerse si no halla electricistas especializados o técnicos de climatización local. La falta de esa base física paraliza la expansión digital. En ese sentido, la predicción de Huang es un llamado al futuro: si no cultivamos hoy a los técnicos que soportan la nube, mañana tendremos chips sin estructura, datos sin casa y algoritmos sin sustancia.

Contra la propaganda, memoria. / Against propaganda, memory.

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