El platense vuelve a exhibir solidez global y buscará semifinales frente al francés Moutet.
Hangzhou, septiembre 2025. Tomás Martín Etcheverry selló su pase a los cuartos de final del ATP 250 de Hangzhou tras vencer al australiano Rinky Hijikata en sets corridos con parciales de 6-1 y 6-4. El argentino, ubicado en el puesto sesenta y tres del ranking mundial, dominó el encuentro y confirmó que atraviesa uno de los momentos más regulares de su temporada, aprovechando cada oportunidad en la gira asiática.

Desde el inicio del partido Etcheverry mostró firmeza. Salvar un punto de break en el primer juego le permitió mantener la calma, construir desde su servicio y posteriormente lograr dos quiebres que lo catapultaron a un 5-0 en el primer set. Esa ventaja le bastó para cerrar el primer parcial con contundencia. En la manga siguiente mantuvo la paridad hasta el quinto juego, cuando volvió a impactar y rompió el servicio del rival para adelantarse 3-2. Ahí supo resistir la presión de Hijikata, sostener su saque y rematar el triunfo por 6-4, consumando una victoria en una hora y veintiocho minutos de competencia.
Este resultado representa la cuarta vez que Etcheverry alcanza los cuartos de final en torneos ATP en lo que va del año, un dato que subraya su adaptación a diferentes superficies. Antes lo había hecho en arcilla, en torneos como Santiago y Hamburgo, en césped en Halle, y ahora en cancha dura en Hangzhou. Esa versatilidad es clave si aspira a avanzar aún más en el circuito, pues le permite explotar cualquier escenario y mantener confianza frente a rivales de distintos estilos.
Etcheverry ahora se enfrentará al francés Corentin Moutet, quien ocupa el puesto treinta y nueve del ranking ATP. Moutet viene de un duelo largo y exigente contra Arthur Cazaux, al que venció en tres horas cincuenta minutos tras salvar dos puntos de partido adversos en el set decisivo. El historial favorece al argentino: ambos se enfrentaron ya dos veces este año, y en ambas oportunidades Etcheverry consiguió la victoria. Esa ventaja psicológica puede ser relevante para el domingo por la mañana, cuando se midan en el primer turno de la cancha central.

Más allá del margen técnico, esta victoria tiene un valor emocional para Etcheverry. Después de su participación en la Copa Davis con el equipo argentino, y de una temporada con altibajos, reafirma su capacidad de reacción. El hecho de recuperar ritmo y resultados lo fortalece para mantener proyección hacia semifinales, algo que también alimenta sus aspiraciones de pelear por su primer título ATP en un marco donde cada triunfo lo acerca a ese logro.
El ATP de Hangzhou, que tiene su sede en el moderno Hangzhou Olympic Sports Centre cerca de Shanghái, reúne jugadores de distintas características, lo que convierte cada cruce en un reto estratégico. En este contexto, ganar con autoridad como lo hizo Etcheverry no solo suma puntos, sino que refuerza la moral ante encuentros más físicos y disputados. Cada set ganado sin ceder el servicio contribuye a construir confianza y presionar tanto al rival como a sí mismo para mantener consistencia.
Para la Argentina, su desempeño suma una nota positiva en el circuito. Mientras otros compatriotas han quedado eliminados temprano, Etcheverry se consolida como una carta fuerte. Su rendimiento muestra que puede competir en instancias decisivas de torneos ATP incluso sin ser cabeza de serie, apoyado en su estilo agresivo, consistencia en los puntos clave y capacidad de mantener su saque bajo presión.
Si logra vencer a Moutet, su próximo objetivo serán las semifinales, un paso más hacia lo que sería una de sus mejores actuaciones en torneos de nivel ATP este año. Esa posibilidad está vivamente presente, pues el cuadro que se le presenta ofrece rendijas para avanzar si mantiene la mentalidad del partido anterior: paciencia, agresividad y buen aprovechamiento de los momentos de quiebre.
Este triunfo reafirma que en el tenis actual el estado mental, la adaptabilidad a resultados cercanos y la confianza acumulada pueden marcar la diferencia entre destacarse o quedar en el margen. Etcheverry lo demuestra partido tras partido, superficie tras superficie.
Detrás de cada dato, hay una intención. Detrás de cada silencio, una estructura.
Behind every fact, there is an intention. Behind every silence, a structure.