Home MundoEsta empresa respaldada por el hijo de Trump quiere enviar robots humanoides a la guerra

Esta empresa respaldada por el hijo de Trump quiere enviar robots humanoides a la guerra

by Phoenix 24

Algunas empresas quieren que sus robots humanoides te doblen la ropa. Otras los quieren en el lugar de trabajo. Sankaet Pathak y su startup, Foundation Future Industries, tienen un objetivo ligeramente diferente: fabricar un supersoldado robótico totalmente estadounidense.

Pathak, CEO de Foundation, afirma que su empresa planea dotar pronto a sus robots humanoides de capacidades letales, aunque prefirió no dar detalles. “Estamos explorando algunas opciones cinéticas”, declaró a WIRED, refiriéndose a sistemas de armamento. “Probablemente presentaremos algo en los próximos meses”, añadió. Además del combate, la empresa indica que sus robots podrían ser útiles para logística, reconocimiento e inspección.

El ejército de EE UU está muy interesado en los humanoides

La Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada de Defensa (DARPA) financió importantes concursos de robots humanoides entre 2012 y 2015, y el ejército cuenta con un programa llamado xTechHumanoids que financia el desarrollo de tecnologías relevantes para las “capacidades humanoides militarizadas”. Los ejércitos de todo el mundo están explorando y adoptando rápidamente nuevos sistemas autónomos o semiautónomos, incluidos drones aéreos, embarcaciones pequeñas y vehículos compactos. Los sistemas con patas pueden atravesar terrenos más difíciles, y se espera que los robots humanoides puedan asumir muchas tareas que actualmente realizan los soldados humanos. La guerra en Ucrania ha servido como laboratorio para el desarrollo y las pruebas de muchos de estos sistemas; Foundation afirma haber probado su humanoide, Phantom MK1, con las fuerzas ucranianas.

Su enfoque en el mercado militar es único y, hasta ahora, ha resultado muy lucrativo. La empresa cuenta con contratos gubernamentales millonarios y con el respaldo de figuras influyentes para difundir su mensaje: Eric Trump, hijo del presidente, es inversionista y asesor estratégico principal de la compañía. “La gente no se da cuenta de que es ingeniero de corazón, así que se dedica a trabajos de fresado y similares en su casa”, comenta Pathak.

Durante una entrevista con Fox Business el 23 de abril, Trump alardeó de los robots de la compañía: “Cuando te acercas e interactúas con estos robots, te saludan con un choque de puños, te chocan las manos, siguen tus órdenes. La autonomía de la IA va a cambiar la industria, las aplicaciones militares, la hostelería. Sus usos son ilimitados, y creo que es algo maravilloso”.

Un tanque camuflado acecha en un bosque brumoso, representando el poderío militar y la tensión de la guerra.

Foundation, apoyada por Eric Trump, nació en 2024

Unos meses más tarde, adquirió una empresa llamada Boardwalk Robotics, que colaboraba estrechamente con el Institute for Human and Machine Cognition (IHMC), un instituto de investigación sin fines de lucro de Florida conocido por su trabajo en robots humanoides.

Durante el segmento de Trump en Fox, el presentador mencionó un contrato de 24 millones de dólares con el Pentágono que la empresa había conseguido, aunque la información al respecto es algo confusa: cuando WIRED solicitó más detalles sobre los contratos de Foundation, la empresa compartió información sobre dos contratos heredados de Boardwalk y tres obtenidos a través de IHMC. Al parecer, la empresa no ha conseguido financiación adicional del gobierno de forma independiente.

Aun así, algunos creen que es un nicho prometedor. “Desde una perspectiva militar, tiene mucho sentido, porque es donde todavía mueren los soldados: en ese primer momento en que entran por una puerta. Si nos fijamos en Faluya, en la primera Guerra del Golfo, había varios miles de insurgentes escondidos en 10,000 edificios y las tropas estadounidenses simplemente iban de puerta en puerta”, indica un experto en robótica familiarizado con Foundation, que pidió permanecer en el anonimato para no perjudicar las relaciones comerciales.

“Está tan cerca de ser factible que me sorprende que aún no se hayan desplegado”, añade.

Sin embargo, al igual que otras empresas de robots humanoides, Foundation suele mostrar a sus robots realizando tareas de forma autónoma, y ​​otros expertos afirman que los robots soldados totalmente autónomos son, en el mejor de los casos, un sueño lejano.

“En la actualidad, es difícil distinguir entre el estado actual de la técnica y el potencial de la misma en el ámbito de los humanoides”, afirma Robert Griffin, científico investigador sénior especializado en robótica del IHMC, quien dirigió un proyecto en el que participó Boardwalk y fue asesor técnico de la empresa. Añade: “Existen numerosos desafíos, que abarcan todo el espectro de la robótica, para la idea de construir un soldado humano real”.

Los robots humanoides tardarán una década en operar en entornos complejos

Los humanoides han avanzado en los últimos años, gracias a motores, sensores y otro hardware más baratos y eficientes, así como a algoritmos de IA que entrenan a estos sistemas para realizar ciertos tipos de movimientos dinámicos, como el parkour y el kung fu. Sin embargo, la percepción y la navegación son problemas clave cuando los humanoides se enfrentan a situaciones desconocidas. Aunque pueden demostrar un equilibrio notable, a menudo necesitan un entrenamiento especializado para diferentes tipos de terreno. Y la manipulación física, que sería crucial para que los robots realizaran muchas tareas rutinarias, como disparar un arma, sigue siendo un gran reto sin resolver.

Rodney Brooks, pionero de la robótica y profesor emérito del MIT, afirma que prevé que los humanoides tardarán más de una década en operar de forma fiable en entornos complejos y desconocidos. Incluso en el laboratorio, un humanoide de combate tendría que ser capaz de recorrer una amplia variedad de terrenos y tipos de edificios, sortear escombros en escaleras y atravesar puertas bloqueadas. Y después de eso, “pasar de una sólida demostración de laboratorio a su despliegue inicial en robótica siempre lleva al menos 10 años”, concluye Brooks.

El despliegue de nuevos tipos de autonomía militar también plantea todo tipo de cuestiones éticas en torno a la fiabilidad y la falta de intervención humana en las decisiones sobre el uso de la fuerza letal. La idea de desplegar robots humanoides en combate es, sencillamente, un tanto aterradora, evocando imágenes de ciencia ficción al estilo de Terminator.

Pathak se muestra escéptico. “Desde mi punto de vista, todos esos escenarios apocalípticos para los humanoides son una exageración”, afirma.

Tampoco parece preocupado por la eficacia y cree que los robots y otras tecnologías podrían hacer la guerra más precisa y eficiente. “Ojalá pudiera acabar con las guerras, pero no creo que pueda. Pero sin duda puedo contribuir a que la guerra sea más precisa, reduciendo al máximo los daños colaterales”, explica.

Eso podría tardar bastante. Pathak afirma que la próxima versión del humanoide de la compañía, el Phantom MK2, será la primera versión del robot que será a la vez resistente al agua y al polvo. (W).

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