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“En la vida no siempre puedes estar contento”, advierte un referente de la psicología positiva

by Phoenix 24

Una reflexión sobre la autenticidad emocional en tiempos de optimismo forzado.

Madrid, octubre de 2025

En una era saturada de frases motivacionales y promesas de felicidad permanente, el reconocido conferencista y autor español Víctor Küppers ha recordado un principio esencial de la psicología positiva: “En la vida no siempre puedes estar contento”. Su mensaje, sencillo pero incómodo, cuestiona la creciente industria del bienestar que ha convertido la alegría en una obligación social y la tristeza en un error que debe corregirse.

Durante una ponencia reciente ante estudiantes universitarios, Küppers explicó que el bienestar emocional no consiste en mantener un ánimo constante, sino en aprender a convivir con la oscilación natural de las emociones. “Hay días buenos, malos y mediocres, y todos forman parte de la vida. Pretender estar siempre bien es una forma de autoengaño”, afirmó. Con esa premisa, el especialista en motivación y desarrollo personal busca devolver realismo a un discurso que, en los últimos años, ha sido distorsionado por las redes sociales y la cultura de la productividad emocional.

Küppers —quien combina formación en humanidades y experiencia docente en psicología aplicada— sostiene que la clave no está en eliminar el malestar, sino en interpretarlo correctamente. Desde su enfoque, las emociones negativas cumplen una función adaptativa: invitan a la introspección, la pausa y el reajuste. “No hay crecimiento personal sin incomodidad”, subraya. Por eso, el mensaje central de su trabajo es aprender a manejar el desánimo sin convertirlo en culpa.

La psicología positiva, en su versión académica original, nació como una disciplina científica enfocada en estudiar las fortalezas humanas, no en negar la tristeza. Sin embargo, su popularización comercial ha generado una versión simplificada que asocia la felicidad con el éxito y la autoestima con la apariencia. Küppers denuncia ese desvío: “Nos han hecho creer que si no sonríes todo el tiempo, estás fallando. Pero la madurez emocional empieza cuando uno acepta que hay momentos en los que no tiene sentido sonreír.”

Su advertencia resuena especialmente entre los jóvenes, expuestos a un entorno donde el bienestar se mide en likes y frases inspiracionales. Para Küppers, ese fenómeno refleja un vacío de autenticidad emocional. “El peligro es que confundimos alegría con euforia, y serenidad con indiferencia. Lo importante no es estar feliz siempre, sino tener motivos reales para estarlo cuando se puede.”

Durante su intervención, el conferencista recordó que el pensamiento positivo auténtico no consiste en negar los problemas, sino en asumir una actitud constructiva ante ellos. “El optimismo no es magia, es trabajo”, explicó. “Se trata de ver lo bueno cuando existe, sin dejar de reconocer lo que duele. La vida no es un escaparate, es una experiencia.” En su opinión, el verdadero valor de la psicología positiva radica en enseñar a las personas a sostener esperanza sin negar la realidad.

Expertos consultados en bienestar psicológico coinciden con su postura. Diversos estudios recientes muestran que el exceso de optimismo puede generar frustración crónica y una sensación de insuficiencia emocional. La imposición de la alegría perpetua puede derivar en ansiedad, autoexigencia e incluso depresión encubierta. En cambio, aceptar la tristeza como parte del proceso vital mejora la resiliencia y la empatía interpersonal.

Küppers también advierte sobre el impacto de las redes sociales en la salud emocional. Plataformas como Instagram o TikTok han amplificado una cultura del “buen ánimo obligatorio”, donde cada día debe presentarse como un triunfo. “No todo lo que brilla es felicidad”, comentó. “A veces la gente sonríe en una foto justo después de haber llorado. Y eso está bien, porque la vida es contradictoria.” Para él, el desafío consiste en reconocer esas contradicciones sin avergonzarse.

La psicología moderna ha comenzado a recuperar esa mirada más humana. Profesionales de la salud mental insisten en que la educación emocional no debe basarse en la eliminación del sufrimiento, sino en su comprensión. Esa es también la propuesta que Küppers defiende desde hace años en sus conferencias: convertir la vulnerabilidad en fortaleza. “La alegría es maravillosa”, dice, “pero el dolor también enseña. Lo que importa no es cuánto dure la tristeza, sino qué hacemos con ella.”

El mensaje final del experto es una llamada a la autenticidad. Frente a la ansiedad colectiva por mostrarse feliz, propone cultivar una honestidad emocional que permita aceptar los altibajos sin dramatismo. “No pasa nada por estar mal un día. No tienes que fingir ni maquillarlo con frases bonitas. Lo importante es seguir siendo buena persona, incluso cuando la vida no acompaña.”

En tiempos de discursos motivacionales prefabricados, la advertencia de Küppers devuelve a la psicología positiva su raíz más genuina: el reconocimiento de la imperfección como condición natural del ser humano. La felicidad, sugiere, no es un estado perpetuo, sino un equilibrio frágil que se construye con aceptación, humildad y sentido.

Cada silencio habla. / Every silence speaks.

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