Home NegociosEl lujo falsificado ya opera como una fábrica continental

El lujo falsificado ya opera como una fábrica continental

by Phoenix 24

El fraude industrial dejó de ser marginal.

Girona, febrero de 2026.

La desarticulación de la que las autoridades describen como la mayor fábrica de perfumes falsos localizada hasta ahora en Europa expone algo más que un golpe policial. Revela una economía paralela que aprendió a copiar el lenguaje del lujo con disciplina de planta industrial y con logística transfronteriza. En Cataluña, una operación conjunta de los Mossos d’Esquadra y el Servicio de Vigilancia Aduanera de la Agencia Tributaria, con apoyo aduanero francés, cerró un complejo capaz de sostener un flujo masivo hacia el mercado europeo. La capacidad potencial estimada supera los cuatro millones de frascos al año, una cifra que habla de demanda, pero sobre todo de organización.

Lo que se encontró en Fogars de la Selva no era un taller improvisado, sino una cadena de producción diseñada para reducir errores y acelerar volumen. Los agentes localizaron siete líneas completas de fabricación, maquinaria de embotellado automatizada y áreas separadas para tapado, envasado y embalaje con film. Había planchas destinadas a imprimir logotipos de más de cincuenta marcas de lujo, como si la identidad fuera un insumo más dentro del proceso. La escena sugiere una conclusión incómoda: la falsificación ya no imita, estandariza.

El inventario intervenido refuerza esa lectura industrial por su escala y por su diversidad de insumos. Durante el registro judicial se incautaron 150.000 litros de producto a granel y elixires aromáticos, además de depósitos de alcohol desnaturalizado listos para mezclas, una señal de continuidad operativa. La instalación estaba compartimentada con precisión, lo que permitía replicar detalles que suelen ser la barrera entre lo falso y lo creíble. Incluso aparecieron etiquetas de precios y dispositivos electrónicos de alarma falsos, un guiño a la obsesión contemporánea por la autenticidad performativa. Cuando la apariencia se vuelve el objetivo, el control sanitario y la trazabilidad desaparecen del tablero.

El valor estimado de lo incautado, si hubiera sido auténtico, asciende a 94 millones de euros y sirve como indicador de magnitud, no como simple cifra de impacto comercial. En este tipo de redes, el beneficio no depende solo del volumen vendido, sino de la capacidad de sostener producción sin interrupciones y de mover mercancía sin activar alertas. Cada etapa que evita controles o reduce sospechas aumenta el margen. Por eso la propiedad industrial no es el único blanco, también lo es la seguridad del consumidor, que recibe un producto de origen desconocido sin garantías mínimas. El lujo falso, en el fondo, funciona como transferencia de riesgo hacia el comprador.

La red no se limitaba a fabricar, había construido una arquitectura logística para exportar de forma sistemática. En Arbúcies se identificó una segunda nave que operaba como centro de almacenamiento estratégico para la salida al exterior. En ese punto, en una intervención fechada el 8 de febrero, se decomisaron cerca de 350.000 perfumes ya empaquetados y listos para distribución inmediata. El transporte se apoyaba en camiones y furgonetas, con matrículas rumanas en múltiples desplazamientos, y con un patrón pensado para circular por carretera sin levantar preguntas. La lógica era inundar mercados, no abastecer nichos.

El camuflaje administrativo fue parte del diseño, no un recurso improvisado. El modus operandi incluía albaranes incoherentes y empresas pantalla registradas en sectores ajenos a la perfumería, como droguería o material de limpieza, buscando diluir señales en auditorías y cruces aduaneros. A partir del rastreo de envíos y del cruce de datos en bases europeas, los investigadores conectaron almacenes de seguridad en Sant Feliu de Buixalleu y en la Cerdanya, donde se ocultaban garrafas de esencias etiquetadas y codificadas. Ese detalle de codificación interna sugiere control jerárquico y disciplina operativa. En otras palabras, había gobernanza criminal aplicada a la cadena de suministro.

El balance humano de la operación también describe una estructura de trabajo, no solo una cúpula. Hasta ahora se reportan siete detenidos, algunos localizados mientras trabajaban en líneas de montaje, y once investigados por pertenencia a organización criminal, contrabando y delitos contra la propiedad industrial. La investigación, dirigida por el Juzgado de Instrucción de Arenys de Mar, sigue abierta y no se descartan nuevos arrestos conforme se analice documentación logística intervenida. Este tipo de expedientes suele ampliarse cuando aparecen proveedores, intermediarios, gestores de transporte y circuitos financieros de soporte. El objetivo final ya no es el almacén, es el mapa entero.

El caso catalán debe leerse como síntoma de un patrón global donde la falsificación se beneficia de fricciones regulatorias y de una demanda que privilegia símbolo sobre sustancia. La cooperación con la aduana francesa fue clave para encender la investigación y localizar el epicentro en la comarca de La Selva, lo cual muestra que la respuesta efectiva depende de coordinación sostenida, no de golpes aislados. Si se persigue solo el producto final, se persigue la sombra, porque la red puede reubicarse y reconfigurarse con rapidez. La verdadera presión aparece cuando se fragmenta la logística, se rompe la continuidad de insumos y se encarece el tránsito. En la economía del fraude, lo que no se mueve, no existe.

Hechos que no se doblan. / Facts that do not bend.

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