Home PolíticaDel arroz a la fibra: el CJNG elevó el costo de la vida en 10 estados mexicanos

Del arroz a la fibra: el CJNG elevó el costo de la vida en 10 estados mexicanos

by Phoenix 24

Cuando la violencia se infiltra en el bolsillo, la cotidianeidad pierde su estructura esencial.

Ciudad de México, agosto de 2025

Extorsiones del Cártel Jalisco Nueva Generación alcanzan ya no solo lo básico sino lo humano: alimentos, insumos, servicios digitales. En al menos diez estados, comerciantes, agricultores, transportistas y usuarios de internet describen un modelo operativo criminal capaz de imponer desde cuotas semanales por comprar arroz hasta pagos obligatorios por conectividad. La vida, literalmente, se encarece.

El fenómeno no es aislado. En regiones como Michoacán o Guerrero, colectivos criminales asociados al CJNG, como Los Viagras, Los Blancos de Troya, entre otros, acaparan mercancías básicas y obligan a los establecimientos a adquirir productos en puntos controlados. En la práctica, el costo del kilo de arroz se eleva de manera artificial, la carne se encarece, y los tenderos terminan repitiendo esos incrementos al consumidor final.

En Tamaulipas, Veracruz, Durango, Oaxaca, Guanajuato y Morelos, la dinámica es similar: se requiere comprar alimentos, materiales o servicios a redes criminales, so pena de amenazas directas. En estados como Tabasco o el Estado de México, el control se extiende incluso al robo y distribución de mercancías, incluyendo agua embotellada, papelería y hasta acceso a internet. La carga de estas cuotas empuja a más de la mitad de los pequeños negocios hacia la quiebra o el cierre.

Este control territorial va más allá del impacto económico directo; genera un entorno donde el miedo se convierte en costo fijo. La extorsión deja de ser una acción criminal aislada y pasa a ser mecanismo estructural de control del mercado y del espacio sociopolítico.

Desde un punto de vista regional, el panorama cambia en matices. En América Latina, el dominio del CJNG sobre elementos esenciales constituye un síntoma de debilitamiento institucional y normalización cotidiana del crimen. En Europa, donde persiste el debate sobre cadenas logísticas vulnerables a la criminalidad organizada, este modelo actúa como advertencia: sin control político y económico, el negocio nefasto se infiltra silenciosamente. En Asia, donde la regulación del ciberespacio y servicios básicos ha aumentado, este episodio ejemplifica cómo nuevas tecnologías también se vuelven espacios de vulnerabilidad para grupos armados.

Grupos criminales como Los Viagras, Los Blancos de Troya, Los Granados y Los Ardillos dominan la distribución de alimentos y bebidas en varias regiones. (EFE/Rungroj Yongrit/Archivo)

Las respuestas oficiales tardan en llegar. El Observatorio Nacional Ciudadano ya alertó que la extorsión dejó de ser un delito de oportunidad para convertirse en una práctica consolidada. Su prevención implicaría tácticas de inteligencia, corte financiero y fortalecimiento comunitario, más allá de las patrullas. Pero la urgencia se impone: comunidades enteras enfrentan decisiones entre pagar cuotas forzadas o cerrar su sustento.

A partir de esta dinámica se perfilan tres escenarios. Si se mantiene la continuidad, los cárteles prolongarán su capacidad de moldear mercados regionales para su beneficio. Si se produce una disrupción efectiva, podrían verse interrumpidas redes de compra coercitiva, debilitando la red oscura extendida sobre cadenas alimentarias y de servicios. Una bifurcación podría implicar modelar nuevos esquemas de protección civil, asociando sectores privados y comunitarios para blindar precios y servicios esenciales.

En el plano simbólico, la extorsión estructural exhibe un narco que ha evolucionado más allá del pabellón violento. Controla territorios productivos, cadenas de consumo y ecosistemas digitales. Los cárteles ya no son solo actores de choque político, sino arquitectos de economías gobernadas por la violencia.

El reto, tanto para México como para sus socios regionales, está en devolverle a la vida cotidiana su valor económico legítimo. Control del crimen no comienza con balaceras, sino con devolverle al arroz y al internet su derecho a mantenernos vivos, sin hipotecar nuestra dignidad.

Resistencia narrativa global.
Global narrative resilience.

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