De entrada puede parecerte una prenda exclusivamente de uso escolar o que las grandes corporaciones eligen para uniformar a sus trabajadores. Pero para entender cómo usar una camisa polo debes quitarte estas imágenes de la cabeza. En especial, aquellas que nos recuerdan a los chicos de fraternidad en Estados Unidos, uno que otro “fresa” en México y algún “pijo” en España. Dejemos atrás esas figuras de mala fama y aprendamos cómo lograr un buen look usando la polo correcta.
Breve historia de las camisas polo
La polo tal y como la conocemos hoy surgió del tenis —aunque con raíces en el juego hípico, por supuesto—, cuando gozaba de distinguida fama como un juego aristocrático y se jugaba con un atuendo conocido como tennis whites. Este look se conformaba de pantalones de franela, camisa de vestir y zapatos deportivos. Todo en color blanco. Pero al ser prendas engorrosas y para nada frescas, tuvieron que evolucionar si es que los jugadores querían seguir practicando el tenis al aire libre.
Fue entonces cuando el siete veces ganador del Grand Slam, René Lacoste, decidió tomar las riendas de esta problemática vestimenta. Estoy seguro de que a esta altura comienzas a atar cabos en tu cabeza; y sí, estás en lo correcto. El fundador de la famosa marca con un cocodrilo bordado creó la camiseta de tenis que conocemos hasta la fecha y así dio inicio a una etiqueta legendaria de moda. Lo que hizo fue tomar un cómodo y transpirable algodón para el llamado jersey petit piqué —la camisa blanca de manga corta—, que sólo tenía tres botones en la parte superior, incluía un cuello suave pero rígido para proteger del sol y era extremadamente liviana
Lacoste debutó con la camisa polo en el US Open de 1926. Una tarde marcada por el éxito, la comodidad y el estilo. Siete años después, ya retirado, el deportista comenzó a fabricar su prenda para el gran público.
Propagación de la polo en todo el mundo
Al poco tiempo, esta camisa ganó adeptos entre los hombres que buscaban cómo vestirse de manera sofisticada y confortable en otras regiones de Europa. Así fue como llegó a las manos de los jugadores de polo, quienes lograron que la prenda finalmente se reconociera con el nombre de su deporte, gracias a la gran proyección que le dieron. Un asunto que terminó tocando, incluso, los campos de golf y los partidos de rugby en diferentes latitudes del planeta.
En la década de los 70 fue cuando aparecieron las polo de Ralph Lauren y otras marcas en el mapa del diseño, éstas inundaron las calles, eventos sociales y los guardarropas no sólo masculinos, sino de todas las personas en el mundo. Estados Unidos se inauguró entonces como uno de los epicentros para este estilo de relajada y juvenil elegancia.
Entre subidas y bajadas de popularidad, pasando por convertirse en un elemento clave para el estilo preppy —es decir, de los preparatorianos estadounidenses—, la camisa polo se ha mantenido y consolidado como un básico. Pero ¿todos sabemos cómo usarla correctamente? Veamos.
Para usar una polo de manera correcta y lucir más atractivo:
Cuida el fit

De largo no debe llegar más allá de la mitad de los bolsillos traseros o braguetas de tus pantalones. Tampoco debe ser más alta que tu cadera; de lo contrario, será casi imposible fajarla. Y en cuanto a las mangas, procura siempre que se ajuste a la mitad de tu bíceps y no se corra demasiado al mover tus brazos. Las camisas polo deben quedar casi dibujadas sobre tu cuerpo; verse precisas.
Un botón

Ésta es una especie de regla no escrita, pero debes considerarla con seriedad. Puedes liberar uno o dos botones de tu polo, pero jamás los tres. A menos, claro, que estés en una situación de extremo calor. Pero si no es así, no querrás verte desfachatado o con poco cuidado.
Pon atención en sus formas
Tradicionalmente, si tu polo tiene la parte trasera más larga que la de adelante, esto significa que fue hecha para fajarse. Por supuesto que la puedes usar libremente, pero considera que estas camisas tienen un encanto sui generis al vivir dentro de tu pantalón.
Los básicos

Algo interesante cuando descubres cómo usar camisas polo es la capacidad que tienes de experimentar con todos los colores posibles. No obstante, tener una blanca, una negra y una azul siempre hará que mejores tu look al cien por ciento. Estos tres colores son esenciales para verte más guapo, más sobrio y más fuerte.
Contrastes y matches

Considera siempre pantalones de texturas o colores que vayan en dirección opuesta a tu polo. Es decir, si tu camisa es blanca puedes optar por una parte baja en azul o negro, y calzado a juego. A su vez, piensa que un mejor look va en aumento de la siguiente manera: shorts, jeans y pantalones sastre. Con los tonos correctos, tampoco tienes por qué temerle a las polo de diferentes patrones o elementos gráficos. ¿Por qué no intentar con una polo a rayas, muy seventies, con unos trousers color azul Francia? (GQ)