Las mejores películas de guerra son las que tienen un enfoque psicológico, porque no solo buscan mostrarnos qué sucede durante los conflictos armados (reales y ficticios), sino cómo la violencia, la muerte y el miedo afectan a las personas, a nivel psicológico y emocional.
Cuando el enfoque es psicológico, podemos entender el impacto de vivir en una situación extrema, entender la desesperación por salir de ahí y el sentido de urgencia por encontrar un lugar seguro o llegar a la paz, tanto en quienes pelean en el campo de batalla, como en las personas inocentes que quedan atrapadas en el medio.
Son películas que conmueven y que inquietan, que invitan a hacer una reflexión y a desarrollar empatía y entendimiento. Son películas que también nos ayudan a no olvidar el pasado y la historia, y a darnos cuenta de todo lo que se pierde cuando una guerra se desata, y eso es suficiente para no querer que se repitan.
Hay muchas grandes películas de guerra que se han estrenado a lo largo de la historia del cine, pero solo algunas se atreven a profundizar y a adentrarse en la mente de quienes están viviendo en medio de un conflicto armado.
Las más duras películas de guerra con perspectiva psicológica (que necesitas ver)
Ven y mira (Come and See)
Esta película rusa está considerada como una de las más duras historias de guerra de todos los tiempos. La película sigue a un niño que, cuando la Segunda Guerra Mundial se acerca a su pueblo, decide unirse al ejército para pelear por su país y por su familia, pero en el proceso, termina viendo cosas terribles, que no solo afectan su estado mental, sino que también lo llevan a tener una transformación física que refleja todo el horror que ha vivido, llegando al grado en el que está irreconocible.
El pájaro pintado (The Painted Bird)
Al igual que Ven y mira, esta película muestra las consecuencias de la guerra en los niños y en los más vulnerables. La película está filmada en blanco y negro (su fotografía es hermosa) y presenta una historia desgarradora, que fue polémica debido a que muestra, de manera muy cruda y realista, los abusos, la violencia y el miedo al que son sometidos los niños cuando viven en ambientes marcados por la guerra, en los que la violencia se normaliza y puede romper a las personas.
Silencio en el frente (All Quiet on the Western Front)
Basada en la novela del mismo nombre, esta película de Netflix se desarrolla en tiempos de la Primera Guerra Mundial, donde seguimos a un joven alemán que se une al ejército para pelear. Este soldado cree que así es como puede tener honor, pero su perspectiva cambia cuando llega al campo de batalla, donde se convierte en testigo del dolor, la muerte, el miedo y la incertidumbre de sus compañeros, quienes están muriendo por una guerra que ellos no comenzaron, donde su misión es matar a otros jóvenes que, como ellos, también creen que están haciendo lo correcto.
Cara de guerra (Full Metal Jacket)
Stanley Kubrick dirigió esta película donde podemos ver cómo se construye la maquinaria de guerra americana, y cómo es el proceso de entrenamiento para construir soldados obedientes, que poco a poco van perdiendo su humanidad. Es una película dura, porque presenta temas como el suicidio, donde seguimos el entrenamiento de un grupo de soldados que se prepara para pelear en la Guerra de Vietnam, pasando por un bootcamp extremo que poco a poco los va rompiendo (y donde cualquier señal de humanidad es considerada una debilidad).
Imperio del Sol (Empire of the Sun)
Christian Bale protagoniza este clásico del cine donde podemos ver las consecuencias de la guerra a través de la perspectiva de Jim, un niño que se separa de sus padres cuando los japoneses invaden China. Jim es enviado a un campo de prisioneros junto con otros extranjeros que vivían en el país, donde se convierte en testigo de los abusos, de la brutalidad, el hambre y la crueldad de los soldados enemigos. Jim intenta mantener un buen ánimo mientras espera el fin de la guerra, pero, cada experiencia que vive lo afecta cada vez más y lo lleva a un punto en el que comienza a dejar de ver el mundo como un niño inocente, y a darse cuenta de la brutalidad de la situación en la que se encuentra. (GQ).