Home SportsAston Martin descifra el bache: ¿por qué el AMR25 pierde impulso?

Aston Martin descifra el bache: ¿por qué el AMR25 pierde impulso?

by Phoenix 24

Estructura técnica, enfoque en el futuro y un presente complejo.

Silverstone, septiembre 2025

La temporada de Fórmula 1 arrancó con esperanza para Aston Martin tras su destello competitivo en 2023 y un sólido quinto puesto en 2024. Sin embargo, el AMR25 ha acumulado resultados que confirman una regresión dolorosa. En las primeras cinco carreras de 2025 el equipo sumó apenas diez puntos, menos de la mitad de lo alcanzado en la misma fase de 2023. Esta caída revela una pérdida de competitividad que no puede atribuirse únicamente a la mala fortuna.

El diseño del monoplaza fue un factor central. A diferencia de su predecesor, el AMR25 presenta cerca del noventa por ciento de superficies aerodinámicas distintas, pero esa ambición no se tradujo en rendimiento constante. Aunque buscaba mejorar la manejabilidad, desde los primeros ensayos quedó claro que el potencial era limitado.

Gran parte de los problemas se concentraron en el desarrollo técnico. Las actualizaciones, en lugar de sumar, complicaron el manejo hasta volver al coche más difícil de pilotar. En Austin tuvieron que retirar el nuevo piso tras comprobar que no respondía como en el túnel de viento. El propio Fernando Alonso reconoció que la temporada resultó mucho más exigente de lo que imaginaban, con dificultades para entrar incluso en la zona de puntos.

El futuro inmediato pesó más que el presente. Adrian Newey, incorporado al equipo este año, ha concentrado todos sus esfuerzos en el monoplaza de 2026, mientras el AMR25 quedó relegado a un papel secundario. El director Andy Cowell ha sido claro al afirmar que la prioridad técnica está en el nuevo coche, lo que explica por qué esta campaña se vive como una transición inevitable.

A esta reorganización se suman cambios de personal. Dan Fallows, que lideró el desarrollo técnico anterior, fue desplazado en noviembre de 2024. Posteriormente, Enrico Cardile asumió como director técnico esta temporada y reforzó el equipo junto a Newey. Integrar visiones diferentes en un calendario tan ajustado no es sencillo y ha generado un proceso de reajuste constante.

El área de gestión de rendimiento también viró de estrategia. Tras la frustración de múltiples intentos fallidos con nuevos pisos durante la temporada pasada, Aston Martin adoptó un modelo más cauteloso y respaldado por datos para introducir mejoras. El objetivo es evitar la dispersión de recursos técnicos que ya costó tiempo y competitividad.

El diagnóstico dentro del garaje es unánime: el coche carece de puntos fuertes definidos. Lance Stroll y Fernando Alonso coinciden en que las frenadas en línea recta son lo más rescatable del paquete, mientras que las curvas lentas y de alta velocidad siguen siendo su talón de Aquiles. El desafío es sostener actualizaciones mínimas sin hipotecar el trabajo hacia 2026, cuando la reglamentación marcará un reinicio en la Fórmula 1.

A pesar de todo, hubo señales de resistencia. La clasificación en Hungría sorprendió con Alonso y Stroll en quinta y séptima posición, ambos a menos de una décima de la pole. Fue el mejor fin de semana del año y una bocanada de aire fresco. El propio equipo admitió con sorpresa que había rendimiento, aunque no entendían del todo por qué. Ese desconcierto refleja la fragilidad del proyecto actual.

En conjunto, la situación de Aston Martin muestra un cuadro claro. El AMR25 nació con ideas renovadoras pero tropieza con la ejecución. El equipo se encuentra en plena reconstrucción, con la mirada puesta en una reglamentación que promete reconfigurar la parrilla en 2026. El camino no es sencillo: requiere disciplina para corregir errores y paciencia para sostener una estrategia de largo plazo.

Para Alonso y Stroll la tarea es mantener la moral en medio de la incertidumbre. Para los ingenieros, la obligación es convertir la experiencia del fracaso en cimientos sólidos para el futuro. Y para los seguidores del equipo, la lección es aceptar que 2025 será recordado como un año de transición, con la esperanza de que 2026 marque el verdadero renacimiento verde.

La narrativa también es poder.
Narrative is power too.

You may also like