Cuando el aire florece, también florecen las crisis de salud respiratoria.
Santiago de Querétaro, México.
En primavera hay un notable aumento de casos de alergias respiratorias, provocadas por la combinación de polen, ácaros, hongos y contaminación del aire. La doctora Stella Maris Cuevas explica que una alergia consiste en una reacción exagerada del sistema inmunológico ante sustancias normalmente inofensivas en personas con predisposición genética.
El fenómeno climático favorece que estas alergias sean más frecuentes y severas: el cambio de estación, la floración de árboles como plátanos, álamos y tilos, junto con gramíneas y malezas, eleva la cantidad de pólenes; al mismo tiempo, la contaminación ambiental contribuye a agravar los cuadros.
Síntomas comunes incluyen estornudos repetidos, picazón en nariz, garganta, ojos y paladar, secreción nasal clara, congestión, ojos llorosos, enrojecidos o con ardor, tos seca o carraspera; y en casos de asma, silbidos al respirar, fatiga, opresión en el pecho o sensación de ahogo. Estos síntomas alteran el sueño, la concentración y el rendimiento diario.

El diagnóstico requiere diferenciar entre los tipos de alergias —respiratorias, alimentarias, cutáneas o medicamentosas— y suele apoyarse en pruebas cutáneas, análisis de sangre y evaluación especializada.
Tratamientos y medidas de alivio recomendadas por especialistas incluyen el uso de antihistamínicos, corticoides nasales, aerosoles tópicos y, en casos resistentes, inmunoterapia con vacunas específicas. Se advierte evitar la automedicación, ya que cada caso requiere abordajes distintos.
Prevención práctica: consultas anticipadas antes de la temporada de polen, ambientes interiores limpios con fundas antiácaros y sin acumulación de polvo, ventanas cerradas en horas críticas, duchas al volver de la calle para eliminar restos de polen y lavado frecuente de ropa.
La alerta médica es global: la incidencia va en aumento y se proyecta que hacia 2050 hasta la mitad de la población mundial podría presentar algún tipo de alergia. El diagnóstico temprano y la prevención oportuna se convierten en la única estrategia eficaz frente a un aire cada vez más cargado de amenazas invisibles.
“Detrás de cada dato, hay una intención. Detrás de cada silencio, una estructura.”