La quinta entrega de la franquicia 28 Years Later —y la tercera dentro de la trilogía iniciada en 2025— ha despertado fuertes sospechas sobre una posible continuación. Las especulaciones surgieron después de que el actor Alfie Williams, quien da vida al joven Spike, compartiera en Instagram una fotografía en la que aparece practicando tiro con arco.

Tras más de dos décadas, el director Danny Boyle y el guionista Alex Garland se reunieron el año pasado para desarrollar la esperada tercera entrega de la saga 28 Days Later. Desde el inicio, concibieron el proyecto como una trilogía compuesta por tres películas: 28 Years Later y The Bone Temple, seguidas de una tercera parte que completaría la historia de Spike (Alfie Williams), el joven protagonista cuyo crecimiento seguimos en una región Newcastle devastada por la ira. En esta última entrega, Cillian Murphy retomaría su papel como Jim, el protagonista original, quien aparentemente continúa atrapado en un Reino Unido en cuarentena, casi treinta años después de haber despertado en un hospital de un Londres desierto.
Todo indicaba que estábamos ante una las películas más perturbadoras y esperadas del año. Después de todo, ¿cuántos filmes del género pueden presumir en su cartel el nombre de un reciente ganador del Oscar?
Esa promesa se sugiere desde el prólogo de The Bone Temple (El Templo de Hueso), cuando finalmente volvemos a ver a Murphy en pantalla. Jim ahora vive en una cabaña aislada junto a su hija adolescente, en algún lugar —presumiblemente— del norte de Inglaterra, donde además trabaja como profesor de historia. La imagen se refuerza con su apariencia: el peinado con raya al medio y un suéter de punto que le da un aire marcadamente intelectual.
La calma se rompe cuando, en plena clase, son testigos de cómo Spike y su compañera sobreviviente del Templo de Hueso, Kellie (Erin Kellyman), antigua integrante de la banda de Jimmy, son perseguidos por un grupo de infectados.
Aunque 28 Years Later y The Bone Temple se financiaron juntas, rodándose consecutivamente para reducir costos de producción, la realización de la tercera parte siempre dependió del éxito de taquilla de sus predecesoras. En CinemaCon el pasado marzo, algunos meses antes del estreno de 28 Years Later, Boyle hizo hincapié en la importancia de la afluencia de público para que se diera luz verde a la tercera entrega: “El director ejecutivo de Sony Pictures, Tom Rothman, no nos ha dado financiación para la tercera, y ahí es donde entra en juego la exhibición”, señaló y agregó: “Así que, por favor, háganos sentir orgullosos en sus cines el 20 de junio y apoyen el apocalipsis que se avecina”.
Si bien 28 Years Later como The Bone Temple recibieron elogios de la crítica —y, en lo personal, pocas veces he vivido algo tan impactante en una sala como el desenlace de esta última, con Iron Maiden de fondo, Ralph Fiennes desbordado en un frenesí de maquillaje satánico y una puesta en escena que Nia DaCosta eleva con una dirección electrizante—, la reacción del público fue poco favorecedora.
En rigor, se trata de películas mucho más extrañas de lo que cualquiera habría anticipado: menos relatos de zombis cargados de acción y más propuestas existenciales, densas en lo temático, que exploran los rincones más oscuros de la condición humana. Ambas resultan bizarras y, a su modo, experimentales. Jack O’Connell encarna a un psicópata de tintes cuasirreligiosos que lidera un culto extravagante de imitadores acrobáticos de Jimmy Savile. Fiennes, por su parte, entabla amistad con un zombi gigantesco (Chi Lewis-Parry), equipado con una prótesis aún más descomunal. Todo es extraordinario, eso queda claro. Pero también es probable que desconcierte a quienes esperan la típica película de zombis de medianoche.
28 Years Later tuvo un buen desempeño en taquilla, recaudando 151.3 millones de dólares con un presupuesto de 60 millones. Sony estaba tan satisfecho con el resultado y tan entusiasmado con el rumor interno en torno a The Bone Temple, por lo que, según se informó, la tercera cinta había sido aprobada —con Murphy en conversaciones para regresar— en diciembre del año pasado, incluso antes del estreno de la entrega de DaCosta. Pero entonces, The Bone Temple, considerada por muchos como la mejor de las dos cintas, fracasó inexplicablemente en taquilla, recaudando solo 58.5 millones de dólares con un presupuesto de 63 millones.
“Es curioso, porque prácticamente todos los barómetros que usamos en la industria para determinar si una película es buena, si gusta al público y si quieren verla, estaban por las nubes”, señaló DaCosta en una entrevista reciente con Empire sobre la decepcionante venta de entradas de The Bone Temple. “Hice una gran película, estoy muy orgulloso de ella y a la gente le gustó”.
Desde entonces, el ruido en torno a una tercera entrega se ha disipado, lo que ha alimentado las dudas sobre si llegará a concretarse. Después de todo, como señaló Boyle el año pasado, su realización dependería de que el público acudiera a verla. Para empeorar el panorama, The Bone Temple tampoco ha tenido un buen desempeño en Netflix en Estados Unidos: según World of Reel, acumuló apenas 2.7 millones de espectadores en sus primeros seis días. Para dimensionarlo, esa cifra equivale aproximadamente a una cuarta parte de los 10 millones de visualizaciones que logró Madame Web en el mismo periodo —sí, la ganadora del Razzie, considerada por muchos como una de las peores películas de la década. Mientras los blogs especializados especulan sobre el riesgo que corre la tercera parte, pese a haber sido anunciada, Garland y Boyle continúan sin pronunciarse.
¿Habra nueva película de 28 Years Later?

Hasta ahora no hay información confirmada. Como mencionamos antes, todo se mantiene en el terreno de la especulación luego de que Alfie Williams publicara una señal alentadora en Instagram: él practicando tiro con arco, el arma distintiva de su personaje, acompañada del mensaje: “Es genial estar de vuelta”. Puede que simplemente esté emocionado por retomar el entrenamiento, aunque también sería una jugada bastante cruel considerando que los fans de todo el mundo inevitablemente intentarán interpretar el mensaje entre líneas. (GQ).