Home MujerDesde Berlín, Samanta Schweblin revela cómo la distancia redibuja su «argentinidad» literaria

Desde Berlín, Samanta Schweblin revela cómo la distancia redibuja su «argentinidad» literaria

by Mario López Ayala, PhD

La voz se amplía cuando el eco del origen viaja más lejos que el propio escritor.

Berlín, 21 de noviembre de 2025.
La escritora argentina radicada en Berlín reflexiona sobre su obra desde el desarraigo. “Desde que me fui del país, mis libros son más argentinos que nunca”, afirma Samanta Schweblin al considerar cómo la lejanía actúa como lupa de la identidad en su escritura. Vivir fuera de la geografía que la formó no diluye sus raíces literarias; al contrario, las intensifica. En su proceso creativo, la mirada hacia Buenos Aires se vuelve más nitida, la voz argentina resuena con mayor claridad y los universos que habita —aunque universales en su tono— portan un acento que nadie puede borrar.

El traslado a Europa no solo significa un cambio de paisaje sino un reordenamiento interno. Para Schweblin, escribir lejos de Argentina no es una fuga, sino una forma distinta de conexión: el exilio voluntario redefine lo local como materia literaria, y el vocabulario del cuento o la novela se vuelven terreno de exploración de esa pertenencia que se ejerce en el tiempo y en la distancia. La influencia del cine, la obsesión por lo extraño y el uso de lo cotidiano para abrir grietas narrativas confluyen en una obra que, aunque trasladada, sigue enraizada en la tradición argentina del relato “de lo perturbador en lo doméstico”.

Aunque su obra se proyecta hacia públicos globales —ha sido traducida a múltiples idiomas y reconocida con importantes premios—, Schweblin sostiene que no radica allí su máxima satisfacción. Su compromiso es con la literatura que resulta de “quitar lo que sobra y escuchar lo que permanece”, un método que la devuelve a sus comienzos, al Buenos Aires de su formación, al diseño de imagen y sonido, a la idea de que una imagen cinematográfica puede detonar un cuento. Su obra, en ese sentido, es territorio de intercambio entre lo visual y lo verbal, entre lo local y lo internacional, entre la memoria del origen y la materialidad del momento.

En su reflexión más reciente, la escritora advierte que la distancia no altera el tiempo interno: “Desde acá siento que Buenos Aires me persigue y al mismo tiempo me acompaña”, dice. Esta paradoja se manifiesta en sus metáforas, en sus escenarios, incluso en los silencios que el lector percibe. La identidad argentina en su literatura ya no es una categoría pactada sino un impulso que respira en cada página. Así, sus libros se convierten en terrenos de reencontrar lo propio desde lo otro, de entender que la nacionalidad puede ser un pulso constante y que la escritura es una forma de volver y de partir al mismo tiempo.

El asunto no es simplemente geográfico. Es ontológico. La condición de expatriada cristaliza en su trabajo como catalizador de la mirada. Esa mirada comprende que lo extraño está en la familiaridad y que la familiaridad puede devenir inquietante. En el escenario literario global, Schweblin apuesta por una voz que no pierde su origen por abandonar su lugar sino que lo convierte en motor de creación. Al hacerlo, demuestra que estar lejos no es estar ausente: es estar otra vez presente.

La identidad reemerge cuando el viajero se convierte en memoria viva.

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