Madrid, julio de 2025
Un reciente estudio liderado por Heather Vincent, del Centro de Rendimiento Deportivo de la Universidad de Florida, ha puesto bajo la lupa uno de los elementos más comunes entre quienes practican running: las zapatillas. Según los hallazgos, los corredores que emplean calzado con tacón elevado —es decir, con un drop alto entre talón y punta— enfrentan un riesgo significativamente mayor de lesiones en comparación con quienes usan modelos más planos y ligeros. Esta advertencia ha generado un notable revuelo entre podólogos deportivos y profesionales de la salud del movimiento humano.
La investigación monitoreó a más de 700 corredores durante un periodo de seis años, revelando que quienes usaban calzado con tacón alto presentaban más dificultad para percibir la forma en que sus pies impactaban el suelo. Esta pérdida de propiocepción no solo afecta el equilibrio y la coordinación, sino que también incrementa la presión sobre rodillas, tobillos y caderas, lo que a largo plazo puede derivar en tendinopatías, lesiones articulares y fracturas por estrés. En contraste, quienes corren con calzado neutro —sin elevación significativa en el talón y con puntera más ancha— mostraron una pisada más natural, estable y menos lesiva.
Expertos consultados por Phoenix24 en Europa, particularmente en España y Alemania, coinciden en que muchos corredores aún eligen zapatillas siguiendo criterios de moda o mercadotecnia, en lugar de atender a factores biomecánicos individuales. En palabras indirectas de varios podólogos deportivos, “el calzado ideal debe adaptarse al tipo de pisada, terreno y kilometraje, no a la tendencia estética del momento”.
En Reino Unido, datos recientes del National Health Service (NHS) señalan que hasta un 18 % de las consultas relacionadas con dolor crónico en rodillas y tobillos entre corredores recreativos podrían prevenirse con una mejor elección de calzado. Paralelamente, un estudio de Le Monde Santé publicado en junio de 2025 alertó que la moda de las “zapatillas acolchadas de alta suela” ha inducido a una falsa sensación de protección, cuando en realidad impide un contacto estable con el terreno.
El problema no reside únicamente en el diseño, sino en la adaptación abrupta que muchos realizan. Cambiar de un modelo con drop alto a uno plano sin una transición paulatina puede generar desequilibrios musculares o lesiones nuevas. Heather Vincent sugiere un protocolo de adaptación progresiva que incluye ejercicios de fortalecimiento del pie, el tobillo y la musculatura posterior de la pierna durante al menos tres meses.
Además, los especialistas recomiendan el uso de plantillas ortopédicas personalizadas para quienes requieran corrección postural, en lugar de comprar modelos de zapatillas “correctoras” de fábrica, que en muchos casos generan más daño que beneficio. Estas deben elaborarse tras un análisis biomecánico profundo, y no basarse solo en la huella plantar.
Mientras tanto, las grandes marcas deportivas enfrentan un desafío: rediseñar su oferta bajo parámetros clínicos sin perder atractivo comercial. La presión por satisfacer tanto a atletas profesionales como a consumidores masivos ha provocado un desequilibrio entre funcionalidad y estética. Sin embargo, algunas compañías comienzan a lanzar líneas específicas para corredores minimalistas o con historial de lesiones, lo que sugiere una respuesta paulatina a las advertencias de la comunidad científica.
En suma, el mensaje de fondo es claro: correr no es dañino en sí mismo, pero hacerlo con calzado inadecuado sí lo es. Las zapatillas deben entenderse como una extensión de la arquitectura corporal, y no como una moda pasajera. En un mundo cada vez más orientado al bienestar, repensar lo que usamos para correr puede ser una de las decisiones más saludables y estratégicas.
Esta pieza fue desarrollada por el equipo editorial de Phoenix24 con base en fuentes confiables, datos públicos y análisis riguroso, en coherencia con el contexto global vigente.
This piece was developed by the Phoenix24 editorial team using reliable sources, public data, and rigorous analysis in alignment with the current global context.