Home SaludPor primera vez midieron nanoplásticos en distintas profundidades del océano: resultados alarmantesGinebra, julio de 2025

Por primera vez midieron nanoplásticos en distintas profundidades del océano: resultados alarmantesGinebra, julio de 2025

by Phoenix 24

Un reciente estudio publicado en Nature, liderado por investigadores del Centro Helmholtz para la Investigación Ambiental, la Universidad de Utrecht y el Instituto Real Neerlandés de Investigación Marina (NIOZ), ha revelado que los nanoplásticos —partículas plásticas más pequeñas de un micrómetro— están presentes en todas las capas del océano Atlántico Norte. Este hallazgo representa un hito científico: por primera vez se logró cuantificar con precisión estas partículas en distintas profundidades del océano, desde la superficie hasta el lecho marino, y los resultados son tan impactantes como preocupantes.

Los científicos recolectaron muestras en doce estaciones distribuidas estratégicamente: cinco ubicadas en el giro subtropical del Atlántico Norte, cuatro en alta mar y tres próximas al continente europeo. En cada estación se tomaron muestras a tres profundidades: a 10 metros, a 1 000 metros y cerca del fondo. En todos los puntos analizados se detectaron nanopolímeros de PET, PS y PVC, confirmando que estas diminutas partículas no se concentran exclusivamente en la superficie, sino que están dispersas de forma vertical y horizontal en la columna de agua.

En la capa superficial (10 m), los niveles promedio alcanzaron 18 miligramos por metro cúbico, lo que se traduce en aproximadamente 27 millones de toneladas de nanoplásticos solo en el Atlántico Norte. A 1 000 metros de profundidad, las concentraciones promediaron cerca de 11 miligramos por metro cúbico, mientras que en las aguas más profundas se registraron valores alrededor de 5,5 miligramos. Aunque el PET se mantuvo relativamente abundante en todas las profundidades, el PS y el PVC tendieron a disminuir progresivamente conforme se profundizaba.

La distribución vertical y horizontal observada en el estudio reveló patrones complejos de transporte. Mientras que los nanoplásticos superficiales se redistribuyen mediante corrientes oceánicas y vientos, otros ascienden o descienden por procesos de fragmentación, agregación y sedimentación. Además, la influencia de flujos fluviales y aerosoles costeros explicó la mayor concentración detectada cerca de los márgenes continentales.

Este descubrimiento no solo amplía la dimensión cuantitativa del problema, sino que obliga a repensar los efectos potenciales de estas partículas invisibles en la vida marina y la salud humana. A diferencia de los microplásticos, los nanoplásticos tienen la capacidad de atravesar barreras biológicas, alojarse en tejidos orgánicos y provocar alteraciones celulares y moleculares todavía poco comprendidas. Investigadores del CSIC, consultados por medios europeos, advirtieron que la escala submicrométrica de estas partículas facilita su ingreso en organismos marinos y humanos, incluso a través de la cadena alimentaria.

Los equipos de investigación no ocultaron su sorpresa ante la magnitud de lo detectado. Más de 27 millones de toneladas de residuos nanométricos solo en la capa superficial del Atlántico Norte se consideran, en palabras del equipo holandés, “una cifra asombrosa y difícil de revertir”. Helge Niemann, científico principal del proyecto, señaló que “estos nanoplásticos no podrán eliminarse completamente del ecosistema oceánico. La única estrategia viable es la prevención urgente”.

En términos metodológicos, el avance fue posible gracias al uso de espectrometría de desorción térmica combinada con espectrometría de masas PTR‑MS, una técnica de alta precisión que permitió identificar y cuantificar los polímeros a nivel nanométrico, superando las limitaciones de los análisis convencionales.

Las implicaciones de este hallazgo son profundas. Si los nanoplásticos ya superan a la suma de macro y microplásticos, entonces todas las estimaciones previas sobre la contaminación oceánica han sido conservadoras. El informe sugiere revisar los marcos regulatorios internacionales, generar acuerdos vinculantes sobre la producción y manejo de plásticos, y priorizar la investigación toxicológica sobre bioacumulación y efectos en redes tróficas.

En un planeta donde los océanos regulan el clima global, almacenan carbono y sustentan millones de especies, la proliferación invisible de nanoplásticos amenaza con alterar el equilibrio ecológico en su nivel más básico. Este estudio, sin precedentes por su alcance y profundidad, no debe quedar como una simple advertencia científica. Es un llamado urgente a replantear el ciclo global del plástico desde su origen: rediseñar materiales, limitar la producción innecesaria, sustituir envases de un solo uso y fortalecer políticas públicas que privilegien la prevención sobre la remediación.

Mientras los residuos visibles flotan en la superficie y captan la atención mediática, los nanoplásticos se hunden silenciosamente, acumulándose donde la vista no alcanza. Su presencia en las entrañas del océano no es una metáfora, es una señal clara de que el siglo XXI ya está pagando el costo ambiental de su comodidad.

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